¿Qué es la bilirrubina y por qué sube?

Roi Ribera Sánchez
Roi Ribera Sánchez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

«Me sube la bilirrubina», cantaba Juan Luis Guerra en una de sus canciones
«Me sube la bilirrubina», cantaba Juan Luis Guerra en una de sus canciones La Voz de la Salud

Juan Luis Guerra le cantaba, ¿pero por qué sube o por qué baja bilirrubina? ¿Puede controlarse? ¿Es verdad que es el pigmento del amor? Un viaje a través de esta sustancia que puede estar detrás de trastornos benignos o de algo más grave

03 feb 2022 . Actualizado a las 11:15 h.

Son suficientes los primeros toques de trompeta para que el público reconozca, estalle a vociferar y se arranque a bailar instintivamente una de las canciones más icónicas de la música latinoamericana. El éxtasis llega con el estribillo, con miles de personas coreando al unísono un término médico sobre el cual, la mayoría, desconocen su significado. Y menos aún saben para qué sirve, pero que sin embargo ha conseguido popularizar e inyectarse en nuestra memoria de forma infinitamente mejor que cualquier divulgación científica. Con motivo de una reciente versión del tema, su autor Juan Luis Guerra confesaba al cantante colombiano Juanes el origen de la canción. En plena gira mundial, se vio obligado repentinamente a ingresar en un hospital de Panamá, agudizándose su sorpresa cuando el doctor entró en su habitación y le comunicó que habría que hacer un parón, le había subido la bilirrubina. ¿Qué había ocurrido? ¿Podría un mal de amores, como relata la canción, justificar este suceso? Trataremos de resolverlo en las siguientes líneas.

¿Qué es la bilirrubina?

Pues no es otra cosa que un producto de desecho, más en concreto, de la sangre. Cuándo nuestros glóbulos rojos han completado su vida y cometido, comienzan un periplo a lo largo de nuestro organismo degradándose y generando un pigmento amarillo-naranjado llamado bilirrubina. En un alarde de la máquina perfecta y economizadora que es el cuerpo humano, se envía este pigmento al hígado para darle una nueva función, la de convertirse en lo que conocemos como bilis, con el objetivo de ayudar a la digestión de los alimentos. Para este reciclaje son imprescindibles unas proteínas llamadas enzimas, que, como los asesores que preparan a los ministros que previamente se encargaban de una cartera completamente diferente, propiciarán que pueda desempeñar este nuevo papel. Una vez preparada, la bilirrubina se alojará en la vesícula biliar, aguardando sigilosamente a que ingiramos alimentos para acudir en nuestra ayuda y favorecer la digestión, especialmente ante comidas pesadas.

¿Por qué nos sube la bilirrubina? 

A Juan Luis Guerra, le subía la bilirrubina cuando las miradas que lanzaba a la mujer que galanteaba no eran recíprocas. Lo cierto es que la causa más frecuente de la elevación de este pigmento es el llamado Síndrome de Gilbert, una afección benigna muy habitual producida por un déficit parcial de estas enzimas, necesarias para que la bilirrubina pueda ejercer su acción. Esta se suele detectar ligeramente elevada de forma fortuita al hacernos una analítica, especialmente en situaciones de ayuno, déficit de sueño o estrés, pero no requiere ningún seguimiento ni tratamiento ya que es un trastorno inofensivo. Por tanto, si bien sería plausible que a nuestro cantante dominicano le subiese la bilirrubina en el contexto de un estrés psicológico provocado por su amor no correspondido, por muy doloroso que este fuese, no justificaría un ingreso hospitalario. 

Esto nos hace pensar en causas más serias, como trastornos hematológicos -de la sangre- en los que se destruyan muchos glóbulos rojos, inflamaciones en el hígado en forma de hepatitis, obstrucciones que impidan enviar la bilirrubina al intestino como piedras provenientes de la vesícula biliar (litiasis) o, ya entidades más graves, como tumores de páncreas o hígado.

 ¿Que síntomas provoca la bilirrubina?

Otra de sus míticas canciones, la no menos pegadiza y afiladísima crítica a los sistemas de salud latinoamericanos, El Niágara en bicicleta, comienza con el autor cayendo redondo al suelo a causa de un sirimba a golpe de domingo por la mañana, echándole la culpa a una posible subida de bilirrubina. Lamentando contradecir al artista, los desmayos no son el síntoma típico del exceso de bilirrubina, sino que lo característico es la aparición de un tono amarillento; primero de los ojos y luego de la piel como si de un personaje de los Simpsons se tratara, algo conocido como ictericia.