Los antidiarreicos, no ante casos leves de diarrea del viajero: «Se suele resolver de forma espontánea en tres o siete días»

La Voz de la Salud

EL BOTIQUÍN

Los farmacéuticos desaconsejan la toma de antidiarreicos ante cuadros leves de diarrea del viajero.
Los farmacéuticos desaconsejan la toma de antidiarreicos ante cuadros leves de diarrea del viajero.

Las tasas de infección oscilan entre el 30 y el 70 % de los viajeros durante un período de dos semanas, dependiendo del destino y la temporada en que se realice el viaje

08 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La diarrea del viajero no es una enfermedad grave, pero sí puede arruinar las vacaciones de quienes deciden pasar sus días de descanso estival en países con mayor riesgo como Asia (excepto Japón y Corea del Sur), Oriente Medio, África, México y América Central y del Sur. Las tasas de infección oscilan entre el 30 y el 70 % de los viajeros durante un período de dos semanas, dependiendo del destino y la temporada en que se realice el viaje. Por eso, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España advierte que no se deben tomar antidiarreicos de forma indiscriminada y propone consejos para hacerle frente. 

Los síntomas propios de esta afección, como las deposiciones líquidas frecuentes, las náuseas, los vómitos, los calambres o dolores abdominales e incluso la fiebre, pueden hacer que el paciente tenga que quedarse en la cama o, en el peor de los casos, acudir al hospital. Sin embargo, «en la mayoría de los casos, la enfermedad se resuelve de forma espontánea a los tres o siete días, sin necesidad de recurrir a tratamiento farmacológico», destacan los farmacéuticos. 

En las formas leves, pueden emplearse antidiarreicos en algunos casos, pero no de forma indiscriminada. La loperamida —medicamento antidiarreico que frena el ritmo de los músculos del intestino y ayuda a que las heces sean más duras— puede considerarse para el alivio sintomático de la diarrea no complicada en adultos y adolescentes, siempre que lo indique el farmacéutico y que no esté contraindicada. 

Con todo, si la diarrea causa una deshidratación grave, no mejora progresivamente o las deposiciones van acompañadas de sangre, moco, vómitos de repetición o fiebre muy alta, el médico puede prescribir un antibiótico para su tratamiento, pero tomarlos como prevención, remarcan que es un error. «Puede provocar efectos adversos y favorecer las resistencias antimicrobianas, por lo que la mejor prevención es tener una buena higiene y seguir una dieta adecuada». 

Consejos ante un cuadro de diarrea del viajero

Desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos se recuerda que, en los casos leves, el manejo principal de la diarrea del viajero consiste en asegurar la correcta hidratación, especialmente en las poblaciones vulnerables, garantizando una adecuada ingesta de líquidos y sales minerales, en pequeñas cantidades y de manera continua. Aproximadamente, de dos a tres litros al día en los adultos y de medio litro a uno en niños menores de 9 años. Para ello, el farmacéutico puede recomendar fórmulas de suero de rehidratación oral, que ayudan a reponer el agua y los electrolitos que se pierden durante el proceso diarreico, aportando las cantidades adecuadas para este proceso.

Se debe cuidar la dieta y mantener «reposo del tubo digestivo»: seguir una dieta a base de alimentos astringentes y fácilmente digeribles, como el arroz blanco hervido, la zanahoria cocida o en puré y pescados y carnes blancas, como el pollo cocido, comiendo pequeñas cantidades e introduciendo más alimentos conforme mejore la sintomatología. Recomiendan evitar los lácteos —excepto el yogur—, embutidos, alimentos grasos, fritos o picantes, dulces y helados, así como frutas poco maduras y hortalizas verdes. 

En cuanto a bebidas, se desaconseja por completo la ingesta de alcohol. Al igual que las de tipo azucarado, gaseosas o café, ya que su composición no solo no cubre las cantidades de sustancias perdidas, sino que incluso el paciente podría empeorar. 

Los farmacéuticos subrayan que la diarrea del viajero está provocada por bacterias —en su mayoría—, virus o parásitos que se transmiten a través de agua no tratada o alimentos que no se han manipulado correctamente o se han almacenado de forma inadecuada, rompiéndose la cadena de frío. 

Por ello, a la anterior lista de recomendaciones hay que añadir otras pautas, como evitar consumir alimentos o bebidas que puedan estar contaminados, priorizando el consumo de agua embotellada y de alimentos correctamente cocinados y platos calientes; no utilizar hielos en zonas de alto riesgo; lavarse las manos con jabón; limpiar y desinfectar superficies en contacto con los alimentos; mantener la cadena del frío, y lavarse los dientes con agua embotellada si se duda de su salubridad.