«The Pitt», una clase de medicina sin nota de corte: «Hay mucho realismo en las relaciones interprofesionales»
EL BOTIQUÍN
Tanto el público general como la comunidad sanitaria resaltan el realismo de la producción de HBO Max
19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Finalmente, una serie sobre un hospital donde los médicos no se besen en cada rincón, donde no haga falta un colchón musical obvio para resaltar que ese momento concreto es de tensión o en el que no se dé una descarga con las palas a todo aquel que atraviesa la puerta de Urgencias sí era posible. «Hay una escena en la que un estudiante quiere desfibrilar a un paciente en asistolia y el residente y el doctor le dicen que pare, que las asistolias no se desfibrilan. Ahí, la serie ya me ganó». La reseña es de Carmen Casal, enfermera, vicepresidenta tercera de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) y fan absoluta de la serie The Pitt (HBO Max).
La crítica ha ensalzado esta producción, que acaba de finalizar su segunda temporada, y que se dedica a contar el día a día en el servicio de urgencias de un hospital ficticio de Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos). Cada capítulo narra una hora de guardia de sus trabajadores, entre los que están médicos —también residentes y estudiantes de medicina, ya que es un hospital universitario—, personal de enfermería, técnicos de emergencias, trabajadores sociales, personal de seguridad y todo tipo de perfiles que usted se podría encontrar al acudir a un servicio de este tipo en cualquier ciudad española. Dicen de esta serie que es, de largo, la que más ha sabido retratar la realidad de lo que pasa en este tipo de turnos, incluidos los procedimientos médicos que se realizan, que son avalados por los profesionales que desempeñan la medicina bajo circunstancias similares.
«Lo primero que me llamó la atención de la serie es cómo han captado, no solamente las técnicas y los tratamientos, que sí se parecen mucho a la realidad, sino también cómo son las relaciones sociales dentro de unas urgencias hospitalarias, la relación tanto entre los propios profesionales sanitarios, como con el paciente», expone Casal, que, para un recuerdo todavía más vívido con el que comparar, descansa tras terminar un turno de guardia en el hospital en el que trabaja.
Coincide con ella Benjamín Herreros, profesor titular del departamento de Medicina Legal y responsable de la asignatura Cine y Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. «Hay mucho realismo en las relaciones interprofesionales, que son difíciles en las urgencias. Por un lado, cada uno quiere reclamar su cuota. El médico de urgencias, el cardiólogo que está en planta, la enfermera, el intensivista o el cirujano tiene su espacio y quieren que, de alguna manera, siga siendo suyo. Pero, por otro lado, también es común que se llame a un especialista y se le pida hacer un trabajo que considera que no es suyo. Eso a veces molesta. Pero también se crean otras fricciones que también se ven en la serie, entre los residentes, por ejemplo», menciona Herreros, que además de profesor, es especialista en Medicina Interna, y ha visto replicado estos mismos perfiles en su trayectoria: «Están muy bien escogidos estos perfiles profesionales y psicológicos. Está el residente más empollón, el que es hijo de médicos y que de alguna manera se ve como un enchufado, el que es más introvertido, pero que resulta que es un gran médico, el que quiere hacer todo muy rápido o el que es muy ambicioso, como el de la doctora Santos, que quiere hacer todo ella y a veces es algo sardónica con sus compañeros, lo que crea problemas».
Una oda a la enfermería
No es ninguna sorpresa que, de entre todo el elenco, sea el personaje de Dana Evans —interpretado por Katherine LaNasa— el favorito de Carmen Conde. LaNasa interpreta a la jefa de enfermería, que juega un papel absolutamente central en la organización de las Urgencias, en contraposición al papel secundario que la ficción suele reservar a esta especialidad. «La jefa de enfermeras es el alma mater. Creo que, en general, el público se lleva una visión muy fiel del poder organizativo que tenemos las enfermeras, de que no solamente es dominar las técnicas, sino que es la humanización, la continuidad de los cuidados, el controlar la ubicación de los pacientes, de los recursos y de la distribución de la atención médica», asegura la doctora en enfermería y profesora, que dice utilizar fragmentos de la serie para ilustrar casos reales de procedimientos en sus clases de la facultad.
Opina de forma similar el profesor de Cine y Medicina. «No hay duda del papel importante que se le da a la enfermería. El médico jefe de urgencias, el doctor Robby, insiste mucho en recordarlo durante toda la serie, pidiéndole a los residentes que escuchen a las enfermeras, que saben más que ninguno de los que hay allí. Y eso es algo que es verdad. Los residentes, cuando empiezan en urgencias, muchas veces toman como su consejero a la enfermería, más que el propio especialista».
Espíritu militar
Como recuerda Benjamín Herreros, las urgencias «condensan todo el proceso diagnóstico, pronóstico y terapéutico en muy poco tiempo. Además, estando en riesgo la vida, a los procedimientos médicos se le suma todo un abanico de emociones y de todas las cuestiones sociales, éticas y legales asociadas a la medicina. Todo esto, muy concentrado, es parte del éxito las series sobre las urgencias y emergencias». Además, los actores de The Pitt fueron instruidos en medicina antes del rodaje, lo que se ha trasladado al producto. Los capítulos reflejan de forma realista la parte más ‘artesanal' de la práctica urgente, donde a veces toca tomar emprender caminos más arriesgados para salvar una vida. «La base de la medicina de urgencias es la medicina de guerra. Cuando hacemos una técnica invasiva, sea la que sea, la hacemos desde el ámbito civil, pero eso ya se ha hecho antes mil veces en el ámbito militar. Esto lo vemos en el jefe médico de la guardia de noche (el doctor Jack Abbot, interpretado por Shawn Hatosy), que trabaja con los SWAT. En realidad, el mismo triaje fue inventado por el barón Dominique Larrey, que era cirujano en las guerras napoleónicas», comenta la experta en enfermería.
A todo este atractivo cóctel narrativo tan atractivo que ya de por sí tienen los servicios de urgencias, The Pitt le ha sumado el rigor científico. La única crítica que Benjamín Herreros hace a la serie es la cantidad de casos complejos que aparecen en la serie. Mucho politraumatismo y pocos mocos. Pero claro, tampoco se busca un retrato perfecto, sino pasar un rato entretenido con buena ficción.