Un nuevo estudio revela que las estatinas solo causan cuatro de sus 66 supuestos efectos secundarios

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

Las estatinas son eficaces para controlar el colesterol.
Las estatinas son eficaces para controlar el colesterol. iStock

La investigación publicada en «The Lancet» confirma la seguridad de estos medicamentos para el colesterol

06 feb 2026 . Actualizado a las 17:14 h.

Las estatinas están entre los medicamentos más consumidos a nivel poblacional y su uso está respaldado por la ciencia. Este grupo de fármacos son altamente eficaces para disminuir los niveles de colesterol y, de esa manera, reducen el riesgo cardiovascular. Desde que las primeras estatinas se lanzaron al mercado a finales de la década de los ochenta, han demostrado sucesivamente sus beneficios en la prevención de infartos, ictus y otras patologías causadas por el colesterol.

El lado B de estos fármacos ha sido siempre la larga lista de efectos adversos que se habían asociado a su utilización. Si leemos el prospecto de la atorvastatina, por ejemplo, una de las más utilizadas dentro de este grupo de medicamentos, podemos encontrar más de 40 posibles problemas relacionados, supuestamente, con la toma del fármaco. Pero una nueva investigación cuestiona la realidad de estos efectos secundarios. Publicado en The Lancet, el metaanálisis revisó 19 ensayos clínicos con más de 120.000 participantes y concluyó que solo cuatro de los 66 que se enumeran en los prospectos están causados por la propia medicación. 

El estudio

Para este metaanálisis los expertos seleccionaron ensayos clínicos aleatorizados y doble ciegos, que evaluaban una estatina frente al placebo o una misma estatina a diferentes dosis. Cada estudio incluido en la revisión contaba con más de 1.000 casos y realizaba un seguimiento superior a dos años. «No es un metaanálisis convencional, los autores emplearon los datos individuales de los pacientes incluidos en cada estudio», señala el doctor José Luis López Sendón, cardiólogo en el Hospital de La Paz e investigador en el IdiPAZ, en declaraciones al medio Science Media Centre (SMC). En total, se analizaron los datos de 123.924 casos incluidos en 19 estudios, con un seguimiento medio de 4,5 años.

La investigación tuvo como principal objetivo el análisis de los potenciales efectos secundarios de estos fármacos. «La hipótesis fue que las listas de advertencias de efectos secundarios señalada en la documentación de los prospectos no están basadas en evidencias científicas, sino más bien en observaciones aisladas o descritas en estudios observaciones de seguimiento en general», explica López Sendón a SMC.

La evidencia fue abrumadora: solo cuatro de los efectos adversos listados por las agencias reguladoras mostraron una incidencia estadísticamente superior al placebo. Estos cuatro son las molestias musculares, el diagnóstico de diabetes, las alteraciones en la orina (con un exceso del 0,03 % frente al placebo por año) y en la analítica de la función hepática (con un 0,13 % más de alteración que en aquellos que tomaron placebo). El estudio concluye, asimismo, que estos problemas son más frecuentes cuando la dosis que se toma es más alta.

Síntomas como la cefalea, el insomnio, la pérdida de fuerza o la pérdida de memoria son difíciles de atribuir a un medicamento específico. «Si le preguntas a una persona de 65 años si en los últimos seis meses ha notado pérdida de memoria, probablemente va a decir que sí», explica a La Voz de la Salud Ignacio Fernández Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

En cuanto a posibles limitaciones, se debe tener en cuenta que el estudio excluyó a participantes que tuvieran contraindicaciones y comorbilidades, es decir, otras enfermedades asociadas, seleccionando al grupo de pacientes que tenían menor riesgo de complicaciones. Además, no se tuvo en cuenta el resto de medicaciones que cada paciente pudiera estar tomando además de las estatinas. Estos otros tratamientos podrían confundir los resultados. López Sendón señala que sería necesario «realizar análisis estadísticos especiales para determinar con más exactitud si el efecto del fármaco del estudio es independiente de otros factores».

Con todo, los expertos destacan la calidad del trabajo y sus resultados. «Un metaanálisis que incluye los datos individuales de cada paciente es una colaboración extraordinaria que permite una calidad de información superior a la mayoría de estas investigaciones, que utilizan los datos agregados de los estudios individuales», observa Carlos Guijarro Herráiz, expresidente de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) y médico en la Unidad de Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, en declaraciones a SMC.

Cómo funcionan las estatinas

Las estatinas impiden la síntesis de colesterol en el hígado. De ese modo, reducen la producción de colesterol endógeno a nivel de nuestro organismo. Para que a un paciente se le recete esta medicación, es necesario evaluar su riesgo cardiovascular, que va más allá de los niveles de colesterol. También se tienen en cuenta otros factores como la presencia de enfermedades metabólicas, entre las que se encuentran la diabetes o la obesidad, que aumentan este riesgo.

En España, el consumo de estatinas alcanzó las 134 dosis diarias por cada 1.000 habitantes en el 2021, según datos del Ministerio de Sanidad. El uso de estos tratamientos no deja de crecer, siendo uno de los tratamientos más frecuentemente prescritos en la población. En todos los casos, se trata de medicamentos que se toman por vía oral. Las estatinas se toman a largo plazo, lo que puede reducir la adherencia.

La mala prensa de las estatinas

La regulación de los fármacos ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Hoy, no es posible comercializar una medicación sin detallar todos los efectos secundarios que pueda llegar a causar: la ley obliga a especificar todos aquellos que se hayan documentado de manera significativa en los ensayos clínicos. «Esto crea la sensación de que los fármacos viejos son más seguros, con pocos efectos secundarios, pero es precisamente al contrario», asegura Fernández Lozano.

Como señala el doctor Fernández Lozano, «las estatinas son un fármaco que entró al mercado con mala prensa y además, el paciente no se lo quiere tomar». Al ser un tipo de medicamento utilizado para la prevención, es difícil para las personas ver el beneficio, «porque el colesterol no duele y porque a estos fármacos se les han atribuido muchos efectos adversos». Sin embargo, el experto insiste en que «las estatinas son fármacos útiles y efectivos, que reducen la mortalidad cardiovascular, con efectos que están demostrados en decenas de estudios clínicos. Sus efectos secundarios están sobredimensionados, realmente, no tienen más que el placebo».

Aunque los efectos adversos suelen desaparecer al disminuir las dosis, no todas las estatinas son iguales y algunas acarrean mayores problemas que otras. Con todo, «el beneficio de controlar el colesterol es siempre mayor al riesgo», subraya el cardiólogo. Es por eso que las estatinas siguen siendo una terapia de primera línea para personas con colesterol.

Además de tomar la medicación, los expertos aconsejan acompañarla con medidas del estilo de vida. Fundamentalmente, recomiendan controlar el peso, que influye en la salud cardiovascular.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.