Gema Herrerías, experta en dermofarmacia: «El precio de un cosmético no determina la calidad, la ciencia sí»
EL BOTIQUÍN
La farmacéutica sostiene que no hace falta acumular productos, «con los adecuados, bien elegidos y usados de forma constante, la piel cambia»
29 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Vigo acoge este fin de semana la tercera edición de los Premios Excelencia Farmacéutica, organizados por ACM Farma y cuyo objetivo es honrar la labor del farmacéutico como figura clave en la atención sanitaria. También por tercer año consecutivo, Gema Herrerías, especialista en dermofarmacia, volverá a ser madrina. «Para mí son especiales porque ponen en valor el trabajo real que hacemos en las farmacias, que muchas veces no se ve. Es un honor acompañarlos, celebrar sus logros y formar parte de un evento que dignifica la profesión y reconoce el impacto que tenemos en la vida de las personas», asegura.
—Además de farmacéutica, desde hace años tiene su propia marca cosmética, ¿qué le ha llevado a crearla?
—La marca nació de la práctica diaria en mi farmacia en Sevilla. Escuchaba a los pacientes y veía necesidades que no estaban cubiertas por lo que había en el mercado. Eso me llevó a desarrollar fórmulas propias, basadas en ciencia, con estudios de eficacia y a precios accesibles dentro del canal farmacia. Empezamos con un aceite limpiador y, a partir de ahí, la marca fue creciendo de forma muy orgánica hasta lo que es hoy.
—¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de comprar una rutina cosmética?
—Lo más importante es que la rutina esté adaptada a tu código piel, a las necesidades reales de tu piel en ese momento. No existen rutinas universales, lo que funciona para una persona puede no servir para otra. Y no hace falta acumular productos. Con los adecuados, bien elegidos y usados de forma constante, la piel cambia. La clave está en personalizar, simplificar y apostar por fórmulas con evidencia científica.
—A la hora de cuidar la piel de nuestro rostro, ¿qué básicos aconsejaría?
—Los básicos son: un limpiador suave, una crema que repare y refuerce la función barrera, y protección solar cada mañana. Por la noche, se puede incorporar, al menos, un producto de acción intensiva. A partir de ahí se personaliza según el código piel de cada persona y sus necesidades concretas.
—¿Existe la piel mixta?
—Sí, existe, pero realmente la consideramos dentro del espectro de la piel grasa. Muchas pieles no son homogéneas y presentan zonas que se comportan de forma diferente: áreas con más sebo y otras incluso deshidratadas. Lo importante no es la etiqueta, sino saber adaptar los productos a esa variabilidad. Una piel ‘mixta' necesita equilibrio: controlar el exceso de sebo donde lo hay y, a la vez, mantener una función barrera estable.
—¿Una piel grasa también necesita una crema hidratante?
—Una piel grasa necesita una crema que refuerce la función barrera para evitar la pérdida de agua, es decir, la deshidratación. Cuando una piel grasa se deshidrata, se vuelve más sensible y su función barrera se debilita. Eso sí, debe ser una crema adecuada: texturas ligeras, no comedogénicas y que reparen la función barrera sin aportar grasa.
—¿Cómo se puede saber si tenemos la barrera cutánea alterada? ¿Y cómo debemos actuar si eso sucede?
—Podemos sospechar que la función barrera está alterada cuando aparecen signos como tirantez, picor, rojeces, sensibilidad al aplicar productos, descamación o esa sensación de que «nada me sienta bien». En ese momento, lo primero es simplificar la rutina y retirar temporalmente los cosméticos que puedan irritar, como exfoliantes, retinoides o vitamina C. La prioridad es reparar. Para ello funcionan muy bien las fórmulas que combinan ceramidas, ácidos grasos, colesterol, centella asiática, pantenol, niacinamida o escualano, porque ayudan a restaurar la composición natural de la función barrera. Una vez que la piel vuelve a estar estable, se pueden reintroducir los activos progresivamente según su tolerancia.
—¿Una crema más cara quiere decir que es mejor?
—Un precio más elevado en un cosmético suele depender más de su estrategia de márketing que de su eficacia. En cosmética, lo que realmente marca la diferencia es la formulación: qué ingredientes contiene, en qué concentraciones, cómo están combinados y, sobre todo, si el producto cuenta con estudios de eficacia que lo avalen. Hay productos muy caros sin evidencia detrás y, al mismo tiempo, fórmulas con precios accesibles y resultados excelentes. El precio no determina la calidad, la ciencia sí.
—¿Puede un contorno de ojos eliminar nuestras ojeras?
—Hay que gestionar las expectativas: las ojeras no se borran, pero sí pueden mejorar en casos leves o moderados. Las ojeras pigmentarias o vasculares, que son las que se ven marrones o violáceas, pueden mejorar de forma significativa con ingredientes como el ácido tranexámico o la vitamina K óxido, respectivamente. En cambio, las ojeras hundidas, que son estructurales requieren combinar el uso de ácido hialurónico cosmético con procedimientos médicos para obtener resultados visibles.
—¿Cuándo recomendaría comprar por primera vez una crema antiedad?
—Depende más de la edad aparente que de la edad cronológica. En realidad, depende de las necesidades de la piel. Recomiendo empezar con una crema antiedad cuando se notan los primeros cambios: pérdida de luminosidad, textura irregular o líneas finas, antes de que aparezca la pérdida de elasticidad. Pero si tuviera que proponer una edad orientativa, suele ser a partir de los 30 años.
—En redes sociales se pueden ver rutinas con muchos pasos. ¿Menos es más?
—A la piel hay que darle lo que necesita en cada momento. Una rutina avanzada no es sinónimo de mayor eficacia en todos los casos. De hecho, en pieles sensibles, una acumulación de productos puede irritar, y en personas sin hábitos puede dificultar la constancia. Lo importante es elegir productos que funcionen según el Código Piel —así se llama un manual del cuidado de la piel de la farmacéutica—, basados en evidencia científica, y ser constante. Ahí es donde realmente se ven resultados.
—En esta época del año, cuando empieza el frío, ¿qué cuidados debemos tener?
—En esta época del año la prioridad es proteger la función barrera. El frío, el viento y los cambios bruscos de temperatura hacen que la piel pierda más agua y se irrite con facilidad. Por eso conviene utilizar texturas algo más nutritivas que en verano, con ingredientes calmantes y reparadores de la función barrera, y evitar los limpiadores agresivos.