«El caso Asunta» y la sobredosis de lorazepam: todo sobre el fármaco que fue clave en el juicio

Lois Balado Tomé
LOIS BALADO LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

Candela Peña y Tristán Ulloa, protagonistas de la serie  El caso Asunta .
Candela Peña y Tristán Ulloa, protagonistas de la serie El caso Asunta . MANUEL FERNANDEZ-VALDESNETFLIX | EFE

De entre todos los indicios recabados, pocos fueron tan determinantes como el hallazgo de una concentración de este ansiolítico equivalente a 27 pastillas de 1 miligramo

07 may 2024 . Actualizado a las 21:25 h.

De entre todos los cabos sueltos sobre la muerte de Asunta Basterra que la serie El caso Asunta ha revivido tras su estreno en Netflix, pocos decantaron tanto el veredicto del jurado y la argumentación de la fiscalía como el análisis toxicológico del cadáver. El informe que el Instituto Nacional de Toxicología remitió a la Policía Judicial durante la investigación del caso en el año 2013 revelaba la presencia de 0,55 miligramos de lorazepam en sangre, 0,08 en orina, más una cantidad no determinada en el contenido gástrico. Unos datos obtenidos de una muestra del pelo de la niña y que equivaldría a la ingesta de 27 pastillas de 1 miligramo de este psicofármaco. Se desconoce si esta ingesta se produjo de una vez o fue a través de pequeñas dosis. El resultado de administrar este fármaco benzodiazepínico en esas cantidades provocó en la víctima una sobredosis que la dejó sin capacidad de poder defenderse de la asfixia que finalmente acabaría con su vida. 

El lorazepam es uno de los ansiolíticos más famosos del mercado. Fue patentado en el año 1963 y comercializado masivamente en los años setenta del siglo pasado. En la actualidad, y según datos del Ministerio de Sanidad, el lorazepam y demás familia de las benzodiazepinas —junto a otros psicofármacos— suponen un elevado porcentaje del total de las prescripciones realizadas en España. Si atendemos a la clasificación por subgrupo químico, en el pasado año 2023 se recetaron algo más de 56 millones y medio de envases que supusieron el 5 % del total de las prescripciones médicas firmadas. Solo los mal llamados 'protectores de estómago' (inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol), las estatinas y el paracetamol superaron ese número. ¿Pero cuáles son las características de este fármaco?, ¿en qué se diferencia el lorazepam de otros primos cercanos como el bromazepam o el diazepam?, ¿qué ocurre tras una sobredosis con este sedante?

¿Qué es el lorazepam?

Como se ha dicho ya, el lorazepam es un fármaco derivado de las benzodiazepinas; se trata de un psicotrópico que actúa sobre el sistema nervioso central. Sus usos son múltiples, ya que sus propiedades incluyen efectos sedantes, antiepilépticos o relajantes a nivel muscular —de ahí que sea común administrar inyecciones con medicamentos de esta familia ante dolores intensos de espalda en la atención de Urgencias—. El lorazepam encontrado en el cuerpo de Asunta se correspondía a su comercialización como ansiolítico destinado a tratar trastornos de ansiedad, incluyendo la ansiedad asociada a la depresión. Pese a no tratarse de un hipnótico, también se utiliza para tratar trastornos del sueño. Se trata, sin embargo, de una diferencia relevante.

«Se debe diferenciar entre ansiolíticos e hipnóticos. Entre los ansiolíticos los más recetados son el lorazepam y el bromazepam. Estos solo se deberían utilizar en momentos puntuales de ansiedad. Los hipnóticos, por su parte, son otra familia dentro de este grupo; fármacos que solo se pueden utilizar para dormir. Los tenemos de varios tipos, pero los más comunes son el lormetazepam y el llamado zolpidem. La misión de los hipnóticos es inducir el inicio del sueño. No son medicamentos que sirvan para tratar la ansiedad durante el día. Solo deberían de ser utilizados para combatir el insomnio», detalla Josep Ramón Domènech, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP) en este artículo.

Los cuatro reyes de la baraja de los ansiolíticos: lorazepam, bromazepam, diazepam y alprazolam

Pese a que existen numerosas alternativas dentro del universo de los fármacos benzodiazepínicos como el clorazepato dipotásico o el clonazepam, no cabe duda que el mercado lo copan cuatro principios activos: el lorazepam (cuya comercialización más célebre responde al nombre de Orfidal), el bromazepan (comercialmente, Lexatin), diazepam (el más famoso de sus nombres es el de Valium) y el alprazolam (por muchos conocido como Trankimazin). Pese a las similitudes entre todas ellas, existen diferencias significativas.

  • Lorazepam: Se comercializa en el mercado bajo indicaciones de 0,5, 1, 2  y hasta 5 miligramos (las 27 pastillas que se encontraron en el cuerpo de Asunta Basterra a través del análisis de su cabello se correspondían a pastillas de 1 mg.). Se trata del más recetado debido a su balance entre efectividad y la duración de sus efectos, se estima una vida media de su acción farmacológica de unas ocho horas.
  • Bromazepam: También ampliamente recetada, en el mercado existen presentaciones de 1,5, 3 y hasta 6 miligramos. Algunos estudios reflejan un potencial poder adictivo mayor que el del lorazepam. 
  • Diazepam: Esta benzodiazepina tiene una vida media más larga en el organismo. Además se utiliza ampliamente para tratar dolores musculares debido a sus propiedades demostradas como relajante. 
  • Alprazolam: Sin el potencial sedante de las anteriormente citada, su vida media es también más corta: la duración de su acción en el organismo se estima entre las cuatro y las seis horas como máximo. Es una de las más prescritas ante cuadros de angustia durante el día.

Es importante recordar que, pese a que las benzodiazepinas se engloban dentro del amplio universo de los psicofármacos, nada tiene que ver con lo que comúnmente conocemos como 'antidepresivos'. Mientras los antidepresivos —los más comunes son los inhibidores selectivos de recaptación de la serotonina— tardan un tiempo en actuar, la acción sedante de las benzodiazepinas es inmediata, por eso tras una fase inicial pronto se pautará una desescalada terapéutica que se prolongará durante dos o tres semanas hasta que la persona deje el fármaco por completo. Es importante cumplir con esto para evitar el síndrome de retirada y abstinencia, debido al potencial adictivo de estos compuestos.

¿Es mortal la sobredosis por lorazepam?

Asunta sufrió una sobredosis de lorazepam el día de su muerte, pero esa no fue la causa del fallecimiento. Los propios peritos médicos declararon en el juicio que la hija de Rosario Porto y Alfonso Basterra presentaba roturas en los tabiques alveolares, una lesión pulmonar típica de las asfixias mecánicas. Son algunos de los datos médicos que se aportaron durante el proceso, pero no los únicos. Los expertos declararon también que era poco probable que los fármacos fuesen administrados antes de la ingesta de los ya célebres champiñones y que el escenario más plausible fue que Asunta recibiese la dosis durante o después de la comida. Del mismo modo, los peritos estimaron la hora de la muerte entre las tres y las cuatro horas después de la toma, aunque dada la cantidad administrada a partir de las dos horas ya sería muy complicado que la víctima pudiese caminar y valerse por sí misma. Y mucho menos, defenderse del ataque. Pese a que en la escena de la asfixia, la serie muestra a Asunta completamente sedada, la investigación apuntó a que los golpes hallados en la parte trasera del cráneo de la niña se debiesen a que la víctima llegó a sufrir convulsiones.

En la serie «El caso Asunta» se recrea una escena en la que Rosario Porto aplasta las pastillas de lorazepam con un vaso
En la serie «El caso Asunta» se recrea una escena en la que Rosario Porto aplasta las pastillas de lorazepam con un vaso

Sin embargo, pese a que existen dosis tóxicas de esta medicación que pueden llevar a la sobredosis, que esta acabe en muerte es un escenario poco probable. Si se consulta la ficha técnica del lorazepam en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios se constata que «la sobredosis no representa una amenaza vital» por sí misma en la mayoría de los casos —puede darse rara vez—, sin embargo el resultado puede ser fatal si existen otros tóxicos presentes en el organismo. Ante cualquier sospecha de intoxicación deberá acudirse a Urgencias donde se procederá a un vaciado gástrico. Si la ingesta se ha producido hace menos de sesenta minutos, debe inducirse el vómito si el paciente conserva todavía la consciencia. En caso de que el paciente no mejore existen alternativas como el carbón activado, que reducirá la absorción del fármaco. Ante una sospecha de intoxicación deberán vigilarse las constantes respiratorias y cardiovasculares. Además, el flumazenilo puede utilizarse como antídoto —con especial cuidado si el afectado es usuario crónico de esta medicación—. 

Los síntomas de una sobredosis por lorazepam incluyen distintos grados de depresión del sistema nervioso central; de la somnolencia hasta el coma. «En los casos moderados, los síntomas incluyen somnolencia, confusión, disartria y letargia; en casos más serios, pueden aparecer ataxia, hipotonía, hipotensión, depresión respiratoria, raramente coma y muy raramente muerte», se explica desde la ficha técnica remitida a la Agencia Española. 

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La variante asiática, metabolizadores distintos de fármacos como el lorazepam

En el caso de la sobredosis de Asunta Basterra con lorazepam hay una variante más, muy relevante, y que incluye las variantes genéticas a la hora de metabolizar los fármacos. La farmacogenética tiene mucho que decir si hablamos del efecto de los fármacos anticonvulsionantes y los relajantes musculares en población asiática. 

No es ningún secreto que la farmacología se construyó en base al conocimiento que la ciencia tenía sobre un grupo muy concreto de la población mundial: los ciudadanos caucásicos. Aunque es una desviación histórica que se está tratando de corregir en la actualidad en los ensayos clínicos de los fármacos, tradicionalmente los integrantes de las muestras de estudio tenían un perfil muy concreto: hombres, blancos y sanos. Esto provocó que la población negra, asiática o hispana se quedase fuera del radar. 

Con el tiempo, los investigadores comenzaron a comprender las diferencias genéticas que la adaptación al ambiente provocó en las latitudes del mundo. Y el ejemplo más paradigmático de esto es el caso del diazepam —una benzodiazepina prima hermana del lorazepam— y la población asiática. Antes de que la ciencia conociese los pormenores de cómo la genética influye en la metabolozación de los distintos fármacos, los médicos en Hong Kong ya prescribían menores dosis de este compuesto a sus pacientes chinos que a sus vecinos blancos. La razón es que, debido a que las proteínas involucradas en su metabolización son menos eficientes, más lentas, provocando mayores niveles de concentración en sangre. Una de las hipótesis de la investigación apuntaba a que esta peculiaridad que tiene la población asiática frente a este tipo de fármacos frustró una muerte intencionada por sobredosis. 

Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.