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El envejecimiento suele traer acarreado problemas de movilidad que pueden mejorarse y solucionarse con la ortopedia. Se trata de una especialidad que con diferentes aparatos mejoran la autonomía e independencia de personas mayores

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Ser una persona autónoma independientemente de la edad o del estado físico es más fácil si se cuenta con ayuda adecuada. El paso del tiempo inevitablemente provoca que las capacidades físicas y cognitivas mermen. Sin embargo, es posible ayudar a personas mayores y ancianos para que puedan desenvolver sus actividades de la vida diaria de forma más sencilla.

¿Cómo? Con la ortopedia geriátrica y todas las herramientas que ofrece. Se trata de una rama de la medicina encargada de estudiar, prevenir y manejar los trastornos de los músculos y esqueleto en pacientes de la tercera edad. El objetivo de la ortopedia es atender y prevenir las dolencias propias del envejecimiento de los músculos y huesos y especialmente conseguir una vida autónoma e independiente.

Para lograr este objetivo tenemos varios aparatos ortopédicos que nos permiten hacerles la vida más sencilla a nuestros mayores con problemas de movilidad.

Lo primero y más importante para elegir el adecuado es conocer la dolencia del anciano o anciana diagnosticada por un médico. También es importante saber las limitaciones del paciente para adaptar las soluciones a ellas y pedir opinión a un profesional sociosanitario para que nos aconseje cuál es el producto conveniente en función de la dolencia.

Aparatos de ortopedia para una mayor autonomía

Muletas, bastón, andadores, sillas de ruedas, sillas de baño…existe una amplia gama de productos ortopédicos que se pueden adquirir tanto para usar en el hogar como en residencias o centros de mayores y, cómo no, en la calle.

La debilidad en las piernas o dificultad para caminar es uno de los primeros síntomas que aparece en la vejez. Un soporte como el bastón o las muletas evitan tropiezos o caídas y permiten moverse de manera más autónoma y con mayor seguridad.

En el caso de los andadores ofrecen más estabilidad para personas que se acaban de someter a alguna operación de articulaciones inferiores y que por tanto tienen mayor grado de dependencia. Pueden ser básicos o especiales. Los andadores pueden llevar ruedas, normalmente los de cuatro ruedas son los más populares y permiten desplazamiento de personas poco dependientes. Existen también andadores sin ruedas que otorgan más estabilidad y menos riesgo de desplazamiento. Son un gran apoyo para personas que acaban de salir de alguna operación quirúrgica. Otro tipo de andador es el andador paso a paso o articulado que se mueve al mismo tiempo que el usuario de manera fácil sin esfuerzo y es uno de los más recomendados, especialmente para personas mayores con problemas de cadera.

En cuanto a sillas de ruedas son un producto ortopédico básico para facilitar la movilidad de personas dependientes. Pueden ser manuales o automáticas, estas para personas con menos fuerza o enfermedades más graves que ven reducida su movilidad. Este tipo de sillas automáticas trabajan de forma autónoma y el paciente no tiene que realizar ningún tipo de esfuerzo.

Las sillas de ruedas pueden ser también posturales que permiten mantener una postura correcta, especialmente indicadas para pacientes con incapacidad severa. Es importante que la silla se pueda plegar para su fácil transporte y que esté fabricada con un material ligero como es el aluminio.

Existen también otros productos como sillas de ducha para facilitar el aseo personal que pueden colocarse en el interior y también sillas de ducha con ruedas para permitir que la persona pueda entrar directamente a la ducha ya sentada.

A la hora de elegir productos en una ortopedia es importante tener en cuenta las dimensiones de la persona que los va a usar y del espacio donde se va a mover.

Todas estas ayudas técnicas están pensadas para que los ancianos y ancianas disfruten de una vida más autónoma en su propio hogar o en residencias o centros de cuidado de personas mayores.