Estos son los ingredientes cosméticos «bajo sospecha» y «nocivos», según la OCU

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

¿Qué ingredientes en cosmética recomienda evitar la OCU?
¿Qué ingredientes en cosmética recomienda evitar la OCU?

La organización se basa en los informes emitidos por el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores

05 dic 2022 . Actualizado a las 13:32 h.

La cosmética se aplica en modo automático. Para la mayoría, la lista de ingredientes es un pergamino difícil de entender que casi imposibilita saber qué es lo que nos estamos poniendo en la piel. El gel de ducha, la base de maquillaje o el esmalte de uñas tienen una composición química compleja. Los ingredientes parecen infinitos, y si muchos se han masterizado en leer etiquetas nutricionales, la dermocosmética es algo que todavía queda lejos para gran parte de la población. Vaya por delante que no todos son inocuos. 

La reciente comunicación de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) volvió a poner el debate en el centro de la mesa. Un análisis de máscaras de pestañas encontró hasta 30 sustancias nocivas en productos de este tipo pertenecientes a conocidas marcas. En la lista se incluían desde metales pesados, como el plomo o el cadmio, hasta derivados del petróleo. «En concreto, se hallaron trazas de formaldehído y níquel, sustancia expresamente prohibidas en cosméticos». 

Estos nombres no deberían aparecer en ninguna lista. Más bien, «no tendrían que estar presentes», precisa la OCU, que explica que el primero es un posible cancerígeno, capaz de inducir problemas de sensibilización en la piel. El níquel, por su parte, podría provocar problemas de sensibilización y desencadenar alergias al entrar en contacto con la piel. «Las máscaras Divine Lashes de MaxFactor y MaxiVolume de Deliplus superan un límite que consideramos admisible de 5 ppm», concluía. 

Mito o realidad: ¿qué se debe evitar en cosmética?

Así las cosas, hay ingredientes bajo sospecha, e ingredientes calificados por la OCU como «nocivos». Tal y como indica la entidad, «las respuestas sobre los tóxicos en los cosméticos a menudo no son tajantes». No es lo mismo que un producto lleve un porcentaje de un ingrediente en concreto, a que, al consumir el ingrediente, este se convierta en nocivo en sí mismo. La dosis también puede hacer el veneno. Por ejemplo, en el caso de la presencia de formaldehído en las máscaras de pestañas, la OCU establecía un límite de 10 ppm (es decir, partes por millón). 

Bajo sospecha

Existen sustancias que siempre han ocupado los temas de conversaciones a este respecto. El aluminio y sus sales, presente en los desodorantes, se añaden para evitar la transpiración. En el año 2000 un estudio lo relacionó con el cáncer de mama, causando un gran revuelo. Sin embargo, el paso de los años le ha quitado la razón: «Investigaciones posteriores lo han desmentido. Ni contribuye a aumentar este tipo de tumor, ni tampoco el de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson», destaca la organización. Pero ojo, todo tiene su límite. El empleo de estas sustancias es seguro en los niveles que se aplican en la actualidad: un 10 % con aerosol, y un 6 % en el resto de formatos. 

El siguiente nombre que aparece en la lista de sospechosos es el phenoxyethanol, un tipo de conservante que, a menudo, se utiliza como alternativa a los parabenos. «En el 2012, las autoridades francesas pusieron en entredicho su seguridad sobre todo en productos para bebés. Cuatro años después, el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (SCCS) indicó que es seguro siempre que se use con una concentración máxima del 1%», explica la OCU. Por el momento, no se ha registrado ningún tipo de alteración como consecuencia. 

El último en la lista de la Organización de Consumidores y Usuarios es el dióxido de titanio, el cual está presente en varios cosméticos, pero no se recomienda su aplicación en aquellos que se puedan inhalar «como las cremas solares en espray», o tragar, como un dentrífico.

Ingredientes potencialmente tóxicos

El cuento cambia a continuación. La OCU pasa de desmentir mitos que todavía perduran, a advertir sobre ingredientes potencialmente tóxicos basándose en los informes emitidos por el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores. Y, precisamente por ello, cada vez menos presentes en la cosmética. 

Eso sí, pese a que su uso está permitido, no viene mal apuntar su nomenclatura (por muy complicada que sea) para tratar de evitarlos. Son nueve y todos ellos comparten un riesgo medio/alto de toxicidad, especialmente «cuando están en cosméticos que no necesitan aclarado, como las cremas y desodorantes; y con más motivo, cuando los usan embarazados y niños pequeños», detalla la OCU. 

Conservantes

  • El triclosán: Es un conservante que puede derivar en la aparición de resistencia bacteriana, además de alterar el sistema hormonal. «Es peligroso tanto en productos sin aclarado, como con ello», detalla la entidad. El departamento de Salud Pública de la Unión Europea señala que este efecto «solo se ha encontrado en laboratorios», lo que difiere de las condiciones a las que se somete en la vida real. Sin embargo, precisan que esta limitación no debe menoscabar a la advertencia: «Es demasiado pronto para afirmar que la exposición al triclosán no deriva en esta resistencia, ya que aún no se dispone de información suficiente», detalla. 

¿Por qué debe restringirse según la OCU? El quid de la cuestión está en el abuso: «Hasta el 2017, estaba permitido en cualquier cosmético». Señala que el uso de bajas concentraciones en pastas de dientes o en colutorios les parecía «aceptable» en el tratamiento de la gingivitis, pero su utilización en otros productos de uso cotidiano «no está justificado». Explican que aunque se considere seguro, no es necesario: «No hay evidencia de que añadir triclosán a los jabones y geles como antibacteriano los dote de algún beneficio extra en términos de salud frente a jabones que no lo contienen»

  • El Butylated hidroxyanisole (BHA): Es otro tipo de conservante, habitual en barras de labios y cremas hidratantes, «y un posible carcinógeno». 
  • El Butylparaben y Propylparaben: dos ingredientes que de aplicarlos podrían suponer problemas en el equilibrio hormonal. 

Lo sabemos. Leer las etiquetas de cosméticos, y entenderlas, parece tan difícil como aprender un idioma. Y en realidad, tiene sentido: muchas vienen escritas en latín o en inglés. 

Filtros UV

En el apartado de los filtros UV nada recomendables por su presencia de tóxicos, se encuentran tres. 

  • El Benzophenone-1 y Benzophenone-3: Dos filtros solares UV con «potencial alergénico y fotoalergénico», además de posibles consecuencias como disruptores endocrinos.
  • Ethylhexyl methoxycinnamate.Sobre este, se pronuncian en concentraciones altas, «cuando puede ser responsable de posibles efectos como disruptor endocrino», detalla la OCU. 
  • Y finalmente, el Homosalate, que de nuevo, de superar los límites establecidos se ha vinculado con alteraciones endocrinas. 

Fragancias

En el último apartado de la lista elaborada por la entidad, se agrupan dos tipos de fragancias. La Butylphenyl methylpropional (o lilial) y el hidroxyisohexyl 3-cyclohexene carboxaldehyde. De la primera los expertos de la OCU indican que es sospechosa «de afectar a la fertilidad e inducir problemas de sensibilización de la piel». De ahí que su uso esté prohibido desde el 1 de marzo del 2022. La segunda también está prohibida por el posible riesgo de alergias, «pero aún podría encontrarse en algún cosmético». Así que ojo avizor. 

¿Qué ocurre con los parabenos?

Los parabenos son compuestos químicos que se añaden en numerosas ocasiones en los cosméticos a modo de conservantes. Son baratos y para obtener su efecto no se precisa demasiada cantidad. Previenen la proliferación de bacterias, de manera que la vida útil del producto se alarga y además aumenta la seguridad para el consumidor. En el 2004, un estudio que los señalaba como posibles disruptores endocrinos causó una enorme alarma social. Desde entonces, han pecado de mala fama pese a que las investigaciones siguen diciendo que son seguros en las cantidades permitidas. Desde la OCU precisan que la seguridad difiere entre distintos compuestos de la misma familia. Así, la legislación europea permite los siguientes: 

El methylparaben y ethylparaben, «los cuales son seguros en concentraciones permitidas». Suelen aparecer al final de la lista de ingredientes, lo que significa una baja cantidad. «Por precaución, añade la entidad nacional, no se recomiendan en niños ni en embarazadas». 

El Butylparaben y propylparaben. Habitualmente estaban presentes en bajas concentraciones, pero «el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Comisión Europea, SCCS, ha recomendado reducir su límite legal . Recientemente la Comisión Europea ha limitado el uso de estos parabenos al 0.14%, ya sea cuando se utilizan solos o mezclados», detalla. Su uso queda prohibido en los productos destinados a la zona del pañal en niños con menos de 3 años. ¿La razón? Que la piel esté dañada. Además, la OCU realiza una recomendación específica: «Pensamos que por precaución se se deben evitar butylparaben y propylparaben en productos que permanecen sobre la piel (cremas y lociones corporales) durante varias horas, así como en niños menores de 3 años y embarazadas», concluye la OCU. 

Entonces, ¿cómo es posible que la OCU detecte sustancias peligrosas?

La Organización de Consumidores y Usuarios explica que el Reglamento de Cosméticos de la Unión Europea prohíbe la presencia de una serie de sustancias en cosméticos, pero acepta la posibilidad de que haya trazas, si estas «no se han añadido deliberadamente, no hay medios técnicos para eliminarlas y si los fabricantes no tienen indicios de que su producto ocasione daños», detalla la entidad. Por ello, describe la regla como «laxa» que, además, «prioriza los intereses de las empresas cosméticas por encima de la seguridad». 

Que no te confundan: esto es lo que puedes saber gracias al etiquetado de los productos cosméticos

Cinthya Martínez

El etiquetado de un cosmético es uno de los instrumentos más valiosos que tenemos a nuestro alcance para conocer qué vamos aplicar en nuestra piel o cabello antes de comprarlo. Aquellos que sufren una alergia cutánea saben lo que es estar alerta a la lista de ingredientes, pero no es la única información que nos proporciona la etiqueta. También si contiene protección solar y de qué tipo —en el caso de que se trate de un cosmético corporal o para la cara—, o si el reclamo con el que se anuncia es una realidad o una buena estrategia de márketing. 

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Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.