Ibuprofeno: ¿por qué no se puede tomar a la ligera?

Lucía Cancela
LUCÍA CANCELA LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

El ibuprofeno de 600 mg solo se puede adquirir con receta médica.
El ibuprofeno de 600 mg solo se puede adquirir con receta médica. Ana García

Ingerir una pastilla y media de 400 miligramos es un grave error, conlleva más riesgos y apenas varía en efectividad

13 sep 2022 . Actualizado a las 12:20 h.

El ibuprofeno es uno de los imprescindibles en las farmacias. Un medicamento cuyo consumo está tan normalizado, que parece inofensivo. Aunque no lo es. Tiene un puesto asegurado en cada botiquín, en cada hogar y hasta en un neceser de emergencia. Vale tanto para un roto, como para un descosido. Que si dolor de cabeza, menstrual o muscular. En su momento, logró desbancar a la aspirina, y hoy compite por el podio con el paracetamol

En el 2019, se le puso coto, y se dejaron de expedir dosis de 600 miligramos (mg) sin receta médica. Esta decisión no vino impuesta por la ley, pues la norma ya era así desde el 2015, sino por las farmacias. Muchas hacían la vista gorda. Pero finalmente, adoptaron una actitud más estricta, ayudando a educar al paciente en el uso de medicamentos. «Fue como un efecto de bola de nieve por el que todos los compañeros empezamos a ser más exigentes con la utilización correcta», explica Nina Villasuso, vocal de la junta de gobierno del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña. La postura tuvo sus frutos. «Lo raro es que ahora la gente nos pida uno de 600. Es algo excepcional», precisa. 

Antaño, era diferente. Cuando ocurrió este cambio más de uno amenazó: «Había gente que nos decía: “Pues me tomo dos”», recuerda la farmacéutica. Sobra decir que este razonamiento carece de sentido. Lo mismo si se plantea una conducta habitual: pastilla y media de 400 mg. Los expertos advierten: son dosis muy altas, que no ganan en efectividad, y en suma, conllevan mayores riesgos. 

¿La razón? Cada formato tiene su uso. «La receta es un documento oficial que asegura que un médico ha hecho un diagnóstico de una situación patológica de un paciente, y por lo tanto, establece el medicamento necesario para el tratamiento», plantea Iván Espadas, responsable de área de Información del Medicamento del Consejo General de Farmacéuticos. «La propia ley recoge una serie de medicamentos que podrán autorizarse sin receta por varios motivos. Entre ellos, que estén destinados a tratar lo que se conoce por síntomas menores», apunta el experto. O lo que es lo mismo, trastornos que no requieren, en principio, una supervisión médica. Por ejemplo, la fiebre: «Si alguien la tiene, no es necesario un diagnóstico médico para confirmarlo. Otra cosa será que esta perdure y ahí sí se haga necesario», detalla el responsable del consejo general. 

El ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroideo. «Pertenece al grupo de los derivados del ácido propiónico», comienza explicando Antònia Agustí, presidenta de la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC), que añade: «Se puede utilizar básicamente para tres cosas. Respecto al dolor, a la inflamación y a la fiebre». Es de acción rápida, y si bien alberga numerosos beneficios, existen situaciones en las que no solo no está recomendado, sino que prohibido. Al menos, en términos de salud. Durante el embarazo su uso está contraindicado, ya que puede resultar dañino para el feto, además de causar lesiones cardiovasculares en la madre.