Las agujetas pueden aparecer hasta 48 horas después del entrenamiento, ¿cómo se pueden evitar?

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

Realizar ejercicios de movilidad, así como un buen calentamiento son algunas de las claves para obtener una óptima recuperación.
Realizar ejercicios de movilidad, así como un buen calentamiento son algunas de las claves para obtener una óptima recuperación. La Voz de la Salud | iStock

Ponerte a caminar y otras formas de recuperarte tras una sesión de gimnasio

24 ago 2022 . Actualizado a las 14:33 h.

El descanso de calidad implica recuperación. Algo clave en materia de ejercicio y que forma parte de un entrenamiento invisible. Todo lo que se hace, no se ve, pero es igual de importante. Bien cabría en este apéndice cualquier tipo de contexto: una enfermedad, una larga jornada laboral o una noche de fiesta. Sea como sea, el desgaste y estrés que supone el entrenamiento exige el mismo tiempo (o más) de reposo. No es para menos. Las agujetas pueden aparecer de 24 a 48 horas después, y mientras tanto, los músculos, tendones, ligamentos y depósitos de energía se desgastan, y el descanso los devuelve a la vida. Y ojo, porque estas no son solo cosa de principiantes.

La intensidad en el ejercicio o cambiar ligeramente la rutina puede hacer que hasta el más experimentado, las tenga. «El dolor puede ocurrir cuando los productos de desecho celular se acumulan en las células musculares que provocan una inflamación o por microdesgarros que se producen en las fibras musculares», explica el Colegio Americano de Medicina del Deporte (American College of Sports Medicine). 

Existen mil y una estrategias para que la recuperación haga su efecto. Desde una buena nutrición, a una rutina estructurada del sueño, y si bien por separado son efectivas, en conjunto la respuesta se multiplica. Así es el mapa que dibuja la entidad americana para que el ejercicio solo traiga cosas buenas. 

Un calentamiento con mucho movimiento

Para entrar en calor, hay que moverse. Así podría resumirse la primera en el camino de la recuperación. Los estiramientos dinámicos antes del entrenamiento son de gran ayuda tanto para evitar, como para eliminar. «El dolor persistente mediante una entrada en calor con movimiento porque este promueve la circulación sanguínea y un mejor rango de movimiento», explica la ACSM.

Esta práctica mezcla dos estrategias. En primer lugar, un conjunto de ejercicios que eleven la frecuencia cardíaca, como por ejemplo, correr despacio; para después continuar con estiramientos dinámicos tales como el balanceo de piernas, o círculos con los brazos. «El objetivo de estos ejercicios es mover las articulaciones a través de un amplio abanico de movimientos, entrando y saliendo de la postura sin demasiado tiempo».