¿Y si sufro una quemadura la noche de San Juan? Te contamos cómo debes actuar

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

La Voz de la Salud

Tratarla correctamente es clave para que una cicatriz no nos recuerde nuestra mala suerte en esta noche de «meigas». Y no, echarle pasta de dientes no es una buena opción

23 jun 2022 . Actualizado a las 14:29 h.

Después de dos años sin saltar la hoguera de San Juan, ¿a quién no le apetece hacerlo de nuevo? El problema es que a veces esta —o nuestra torpeza—, nos puede jugar una mala pasada provocándonos una quemadura. Puede ser saltando, o porque nos salte una pequeña chispa o asando las sardinas. No tiene por qué ser grave, pero saber cómo actuar en el caso de que se produzca puede librarnos de un lesión mayor en la piel, o de que una cicatriz nos recuerde durante el resto de nuestros días la mala suerte que tuvimos esta noche de «meigas». Y por eso, te contamos paso por paso, cómo debes tratarla. 

Una quemadura es una lesión en la piel u en otro tejido orgánico causada por el calor, la radiación, la radiactividad, la electricidad, la fricción o incluso el contacto con productos químicos. «Existen tres tipo principales de quemaduras: las llamadas térmicas, producidas por una fuente de calor o frío; las químicas, provocadas por líquidos corrosivos, ácidos o alcalinos; y las eléctricas», explica Rosa Pérez, responsable de Divulgación de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES). «También se clasifican según su extensión y el daño que ocasionan, siendo las de primer grado las más superficiales y las de tercero las más profundas y de mayor gravedad», añade. 

En una de primer grado la piel se enrojece, pero no se producen ampollas, y dentro de las mismas se encontrarían las quemaduras del sol. En las de segundo grado, la capa exterior de la piel se quema y alguna parte de la dermis se lesiona. Estas sí son bastante dolorosas y suelen formar ampollas. Por su parte, en las quemaduras de tercer grado la piel se ve blanca o carbonizada. En esta última, tanto la dermis como la epidermis, es decir, las dos capas superiores de la piel, se lesionan de manera irreversible. 

Cómo actuar ante una quemadura 

«Lo primero que se debe hacer es alejarse de la fuente de calor y enfriar la piel con agua corriente. Poner la zona afectada bajo el grifo durante al menos diez o quince minutos, no menos, ya que la piel necesita enfriarse», afirma Pérez. Además, se deben retirar las joyas o la ropa y todo aquello que puedan mantener el calor en la persona afectada. «Si la ropa se ha quedado como 'pegada' en la piel, no se debe retirar ni tirar de ella. Refresca la zona bajo el agua corriente y acude posteriormente a un centro sanitario para su retirada», advierte.

Una vez enfriada la zona dañada «se debe secar la piel con pequeños toques, sin frotar». Es el momento de revisar la gravedad de la quemadura: «Dependiendo del dolor, extensión o gravedad de las lesiones se deberá llamar al 112 o acudir a un centro sanitario. Si han aparecido ampollas no se deben de manipular ni romperlas, y en el caso de que sean dolorosas, se debe acudir a emergencias».