¿Qué ha pasado con la aspirina? De su caída como analgésico a prevenir enfermedades

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

EL BOTIQUÍN

La aspirina tiene un mecanismo de acción muy parecido al de otros antiinflamatorios como el ibuprofeno.
La aspirina tiene un mecanismo de acción muy parecido al de otros antiinflamatorios como el ibuprofeno. La Voz de la Salud

A pesar de ser uno de los fármacos más antiguos y populares, su presencia en nuestro botiquín ha ido disminuyendo con el tiempo, aunque a día de hoy se siguen investigando los efectos que pueda tener su consumo en nuestro organismo

12 jul 2022 . Actualizado a las 17:24 h.

El ácido acetilsalicílico, más conocido popularmente como aspirina, es uno de los fármacos más antiguos de nuestro botiquín. Se patentó en 1899 y fue el primero de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), unos medicamentos que además de tratar inflamaciones, se emplean para calmar el dolor y bajar la fiebre. «A pesar de ser químico, su procedencia es natural. Se llama así porque deriva de la spiraea ulmaria. Posteriormente se modificó su estructura al ácido acetilsalicílico y Bayer empezó a comercializarlo como aspirina», explica Iván Espada, Responsable del Área de Información del Medicamento del Consejo General del Colegio de Farmacéuticos. 

Se trata de un medicamento que actúa impidiendo la formación de prostaglandinas en el organismo, unas sustancias similares a las hormonas que elabora nuestro cuerpo en respuesta a ciertas enfermedades o lesiones, provocando dolor e inflamación: «La aspirina tiene un mecanismo de acción muy parecido al de otros antiinflamatorios como el ibuprofeno, y lo que hace es inhibir las vías de nuestro organismo». De esta forma, el ácido acetilsalicílico tiene propiedades analgésicas, antipiréticas y antiinflamatorias. En realidad, funciona de forma similar a otros AINE, como los fármacos compuestos por naproxeno o ibuprofeno (más conocidos por marcas comerciales como Antalgin o Espidifen, respectivamente). Su principal diferencia con estos últimos es que tiene mayor capacidad para bajar la fiebre y menos como antiinflamatorio. 

Entonces, ¿cuándo podríamos tomar una aspirina? El farmacéutico señala que en el momento que se curse cualquiera de estos síntomas, ya que está indicado para el alivio sintomático de dolores leves o moderados como dentales, menstruales, musculares, de espalda, de cabeza o estados febriles. Se vende sin receta y la dosis recomendada para un adulto son 500 miligramos cada seis u ocho horas, ya sea en comprimido u otro tipo de presentación. No se recomienda, por regla general, una dosis superior a tres gramos diarios. 

Relegada como analgésico 

No obstante, en los últimos años la aspirina ha ido perdiendo protagonismo en el campo de los analgésicos. La razón es simple: «Existen otros tratamientos en el mercado que son más potentes que el ácido acetilsalicílico y suelen tener menos reacciones adversas». Entre los efectos secundarios frecuentes de la aspirina, es decir, aquellos observados entre una y diez de cada cien personas, nos encontramos con trastornos gastrointestinales, respiratorios, erupciones cutáneas y alteraciones de la coagulación cuando se administra en dosis altas. No obstante, el farmacéutico aclara que no es algo exclusivo de este medicamento y que «todos los medicamentos las tienen». 

Hasta hace relativamente poco, su uso en niños era frecuente. Pero en el año 2003 la aspirina fue retirada del mercado español. «Se observó que en determinadas infecciones víricas en niños el empleo de ácido acetilsalicílico se asociaba con una reacción adversa muy rara, pero grave, llamada síndrome de Reye, que provoca inflamaciones en el hígado y en el cerebro», indica Espada. «Es un efecto adverso raro, pero se han dado casos en niños con enfermedades virales, varicela o procesos febriles, que en tratamiento con aspirina desarrollaron esta patología», añade. El especialista recuerda cómo después de utilizarla durante años -de hecho existía una presentación concreta para niños-, el comité de Evaluación de Medicamentos de la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) decidió que el balance entre los beneficios y los riesgos era negativo. «Fundamentalmente porque tenemos otros fármacos con una experiencia práctica enorme como es el paracetamol que va muy bien también para la fiebre y que no tiene este problema como el ácido acetilsalicílico», precisa. De esta forma, en los propios prospectos de la aspirina se indica que no se administre a menores de 16 años.