La lengua sagrada de los hindúes

El sánscrito era la «lengua perfecta» que centró el interés de los lingüistas comparatistas

Las torres de Benarés, a orillas de un muy crecido Ganges, el río sagrado de los hindúes
Las torres de Benarés, a orillas de un muy crecido Ganges, el río sagrado de los hindúes

Los lectores más jóvenes de La Voz de la Escuela sabrán, seguramente, que antes de que hubiera historia la humanidad vivía en la prehistoria. Y quien esto sabe seguro que también es capaz de señalar por qué se distinguen: la historia comienza cuando el hombre empieza a escribir. Lo que quizá muchos no tengan tan claro es cómo y por qué se empieza a escribir. Sin duda los dibujos rupestres, tan admirables como enigmáticos, son un paso previo a la escritura, pero nadie diría que son una transcripción del habla. Son representaciones simbólicas que con el tiempo van adquiriendo propiedades más propias de los signos, cuando algunos de ellos van perdiendo la motivación entre lo que significan y la forma de representarlo, es decir, cuando se van haciendo más arbitrarios. Pero aún no son escritura.

Sin embargo, tienen una característica que deriva de la razón por la que el hombre empezó a escribir, es decir, a fijar su pensamiento para que perdure en el tiempo. Nos referimos a ese elemento entre mágico y religioso, esa interpretación de los dibujos como formas de invocar el favor de los dioses. Para decirlo con palabras prestadas más acertadas que las nuestras: «En todos aquellos lugares en los que la escritura está en sus comienzos al servicio de la esfera religioso-ritual o sacra, su conversión en algo profano, para crear una literatura secular o para registrar textos legales, es siempre un desarrollo secundario. La motivación originaria que lleva a crear y utilizar una escritura tiene un fundamento mágico-religioso» (Harald Haarmann: Historia universal de la escritura).

EL SÁNSCRITO

Por eso no debe extrañar que los documentos más antiguos que se conocen, los textos védicos, estén escritos en una lengua que posee una rigidez formal más apropiada para los rituales que para el habla cotidiana. Nos referimos al sánscrito (‘lengua perfecta’), una lengua indo-iraní que se utilizaba al menos desde el 2500 antes de Cristo y que tenía una vertiente popular, o más bien varias, denominada prácrito (‘lengua común’). Aunque no debería establecerse una correspondencia exacta, existe un paralelismo claro entre el sánscrito y el latín clásico como lenguas de cultura frente a los prácritos que derivan de la primera como lenguas vehiculares y el latín vulgar que dio lugar a las lenguas románicas.

El interés de los europeos por el sánscrito fue máximo durante el esplendor de la lingüística histórica y el comparatismo. Este tipo de estudios filológicos se cultivaron sobre todo, y no es casualidad, durante el romanticismo, es decir, en la primera mitad del siglo XIX. Y se suele citar a William Jones como el responsable, en cierto modo, de desencadenarlo cuando llamó la atención sobre esta lengua al afirmar en un artículo publicado en 1788 (Asiatic Researches) que «la lengua sánscrita […] posee una estructura admirable. Es más perfecta que el griego, más rica que el latín […]. Con ellas tiene una afinidad tal […] que no pudo originarse accidentalmente [...]. Ningún filólogo podría examinar las tres lenguas sin pensar que proceden de una fuente común».

Algunos ejemplos de las semejanzas entre el sánscrito y el latín en el léxico son evidentes: matar y mater (‘madre’), naus y navis (‘nave’), bhratar y frater (‘hermano’). Contemos de uno a diez en latín: unus, duo, tres, quattuor, quinque, sex, septem, octo, novem, decem; y hagámoslo ahora en sánscrito: ekah, dva, trayah, catvarah, panca, sas, sapta, asta, nava, dasa. O conjuguemos el presente del verbo ser en latín: sum, es, est, sumus, estis, sunt; y en sánscrito: asmi, asi, asti, smah, stha, santi.

Más adelante, los estudios comparatistas acabarían por denominar indoeuropeo (o indogermánico) a esa «fuente común» tanto al latín como al sánscrito (de la que hablaba Jones), pero también al griego y a otras lenguas primitivas de Europa y del subcontinente indio.

Las upanisad

Ahora que entendemos qué es eso del sánscrito, estamos en disposición de comprender la importancia de una reciente noticia cultural que trataba sobre un tema poco conocido: la versión directa del sánscrito al español de las upanisad (puedes leerla en La Voz: https://bit.ly/2ui8qvU). Estas obras forman parte de los textos védicos, el corpus fundamental del hinduismo. Junto a los más importantes, el Ringveda (el más antiguo), el Yajurveda, el Samaveda y el Atharvaveda, que constituirían el equivalente al Antiguo Testamento, los brahmanas, los aranyakas y estas upanisad serían como el Nuevo. Salvando las distancias, tienen en común los textos sagrados de ambas religiones que los más recientes iluminan los más antiguos y, sobre todo, que fijan por escrito una tradición que se había transmitido oralmente. Son textos sruti (‘oídos’), frente a los smrti, entre los que el más importante es la Bhagavadgita. 

Aparte de su valor religioso, las upanisad (‘correspondencias’) que acaba de traducir Juan Arnau, profesor de la Universidad de Granada experto en religiones y filosofías orientales, «refinan y sintetizan» la literatura védica y dan paso «a las primeras vías de especulación filosófica en la India». No solo «están llenas de intuiciones sobre lo que es la vida, con enseñanzas metafísicas y morales», prosigue el traductor en su introducción, sino que «es precisamente la ausencia de un sistema acabado lo que confiere a las upanisad, junto con la Bhagavadgita, su particular encanto entre lo lírico y lo filosófico».

actividades 

A1. La indoeuropea, a la que pertenecen el sánscrito y el latín, es, por número de hablantes, la familia de lenguas más importante del mundo. Consulta qué otras familias hay y analiza otros datos, como el número de lenguas de cada una y su distribución geográfica:

  • https://bit.ly/2UpIiKg

A2. El origen del español y del gallego es común: el latín. ¿Qué otras lenguas forman la familia románica? Puedes descubrirlo navegando por esta misma web.

A3. ¿Qué otras familias lingüísticas hay en Europa? ¿Son todas indoeuropeas?

A4. Si has respondido que sí a la última pregunta, revísalo, y empieza por mirar en la península ibérica.

A5. Si quieres saber más sobre las upanisad, consulta la introducción del libro «Upanisad. Correspondencias ocultas», publicado por Atalanta, que recoge las 13 más importantes de las más de 200 que se conocen:

  • https://bit.ly/2uag3og

A6. Hemos hablado del latín clásico y del vulgar. Para entender rápidamente la diferencia, busca en YouTube uno de estos dos vídeos:

  • XRQJHxkea6c
  • r_AZT9Ii03c

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