Ni usar el grupo de WhastApp contra el profe, ni castigar sin móvil: así puedes mejorar el rendimiento de tu hijo

Consejos para mejorar el rendimiento escolar de los niños

Hay que exigirles autonomía, pero debe haber un equilibrio entre fomentar la responsabilidad y la supervisión
Hay que exigirles autonomía, pero debe haber un equilibrio entre fomentar la responsabilidad y la supervisión

Ni poner a caldo por el grupo de WhatsApp de padres al profe de Mates que es tan exigente, ni continuar pagando un dineral por una pasantía (que sí, es muy cara, pero es posible que no funcione), ni castigar sin teléfono móvil hasta nuevo aviso sin exigir que haya mayor dedicación a los estudios o un cambio en el método de organización… Ninguna de ellas son actuaciones que nos vayan a servir para detener una tendencia negativa en el rendimiento de nuestros hijos.

Mejor es buscar nuevas vías, analizando la situación, conservando la calma e implicando a nuestro hijo en la búsqueda de soluciones. Porque si no hay un compromiso por su parte, poco vamos a conseguir. Siguiendo con los tres ejemplos, probablemente sea más útil pedir una entrevista con el profesor de Matemáticas en la que nuestro hijo pueda estar presente, para que explique con detalle qué es lo que se puede mejorar o en qué está fallando en concreto. Intentar que el refuerzo que recibe fuera del centro educativo sea lo más individualizado posible, teniendo en cuenta sus características y circunstancias personales: dificultades con el cálculo, problemas de atención... Y quizá, en lugar de confiscarle el teléfono móvil de forma indefinida (situación imposible de cumplir a medio plazo), sea más útil negociar y permitirle que lo utilice un rato cada día si ha cumplido su plan de estudios para esa jornada una vez lo hayamos supervisado.

Estos son solo algunos ejemplos, pero podemos resumir en ocho puntos básicos las actuaciones que, desde la familia, favorecen en general el progreso escolar de los hijos:

1 Mantener una actitud positiva y constructiva hacia el centro educativo y su profesorado. Incluso ante desacuerdos entre la familia y el colegio o instituto (por ejemplo, por considerar injusta una falta de orden), es importante tener en cuenta todas las versiones (no solo la del estudiante, que lógicamente va a intentar ofrecer un relato que le favorezca) y tratar siempre de enfocar las medidas educativas como oportunidades para el aprendizaje y la mejora personal. Las discrepancias, por supuesto, se pueden y deben comunicar al centro, pero no es necesario hacerlo en presencia de los hijos.

2 Conservar un espacio de estudio fijo, funcional y confortable. Quizá las vacaciones de Navidad hayan invadido la mesa de estudio con juegos, dispositivos y objetos varios que nada tienen que ver con los útiles de estudio. Es buen momento para ordenar la mesa de trabajo, poniendo a mano todo el material necesario.

3 Exigir un tiempo de estudio diario y adecuado al nivel educativo y características personales de cada niño, con una hora para empezar y otra para finalizar. En el caso de que no se cumpla este horario, debe haber consecuencias negativas (inmediatas, proporcionales y adaptadas a su nivel de madurez). Por el contrario, siempre hay que valorar y reconocer el esfuerzo (al margen de los resultados finales).

4 No sobrecargar las tardes con actividades extraescolares. Si el resultado de la primera evaluación no ha sido satisfactorio, quizá sea el momento de valorar si hay un exceso de horas dedicadas a las extraescolares. Eso sí, las actividades que permitan descargar la ansiedad, mantener el bienestar emocional o potenciar los puntos fuertes hay que intentar mantenerlas.

5 Ayudarles a organizarse y a planificarse. Por ejemplo, elaborando un horario semanal con el tiempo de estudio y de ocio para colgar en un sitio visible de la habitación. Es suficiente con un calendario hasta el 3 de abril (día en el que comienzan las vacaciones de Semana Santa): ¡solo quedan tres meses escasos!

6 Potenciar su responsabilidad y autonomía. Es necesario que aprendan que son ellos los responsables de sus estudios, deberes y exámenes. Si tienen alguna dificultad, deben buscar la solución por sí mismos: llamando a un compañero de clase, pidiendo ayuda al profesor... No es necesario que estemos pendientes de lo que dicen los grupos de padres de sus cursos por WhatsApp.

7 Supervisar su trabajo y mostrar disponibilidad. Una cosa es exigirles autonomía y otra dejarlos a su aire sin un mínimo control, sobre todo si aún no han conseguido la madurez suficiente para hacerlo por sí mismos. Por tanto, debe haber un equilibrio entre fomentar la responsabilidad y la supervisión.

8 Mantener un contacto personal con el centro educativo, en especial con el tutor. Es importante acudir a la reunión grupal de principio de curso y a las reuniones individuales con el tutor a lo largo del curso. En infantil y primaria la agenda escolar es un buen recurso para transmitir información entre la familia y la escuela.

escuela de familias

? TEMA DEL MES: Plan para mejorar los resultados de la primera evaluación.

? ETAPA: Primaria y secundaria.

? LA FRASE: «Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda» (Michael Jordan).

? ALGUNAS CLAVES: Buscar acuerdos, soluciones, e intervenciones de colaboración entre la familia y el centro educativo.

? COMPORTAMIENTOS QUE SE DEBEN EVITAR: Mantener una actitud beligerante con el centro educativo ante desacuerdos o discrepancias con los resultados académicos o actuaciones educativas.

? PARA SABER MÁS: «Familia y educación», guía práctica coordinada por M.ª Elena de Jorge Martínez y editada por la Consejería de Educación, Formación y Empleo de la Región de Murcia, 2012. Disponible en PDF: https://cutt.ly/MrxU4ZK

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