Ciudadanía global en el siglo XVI

> Emilio Antonio García Fernández

LA VOZ DE LA ESCUELA

Indios tehuelches en Río Gallegos
Indios tehuelches en Río Gallegos CHARLES WELLINGTON FURLONG

Palabras como globalización se han incorporado recientemente a nuestro vocabulario habitual. La tecnología nos permite posibilidades más rápidas de conexión mundial. Pero los hombres de Elcano que en 1522 completaron la gran aventura de la primera vuelta al mundo son la pieza final de un puzle que nos proporciona una panorámica del planeta nunca antes imaginada.

04 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El primer viaje alrededor del mundo supuso ampliar el conocimiento que sobre él tenía el ser humano: nuevos lugares, gentes, animales, plantas, alimentos…

1. UN MUNDO GLOBALIZADO

El viaje iniciado por Magallanes y terminado por Elcano es el final de un proceso que se inició a finales del siglo XV con el descubrimiento de América y continúa en 1598 con la llegada a la India de Vasco de Gama y cuando Vasco Núñez de Balboa en 1513 descubre el mar del Sur (el océano Pacífico).

En un período relativamente corto, de tan solo 30 años, el Viejo Mundo (Europa) conecta con un mundo nuevo y diferente, lleno de posibilidades.

Entendiendo globalización como el establecimiento de interconexiones e intercambios a nivel mundial y a todos los niveles (social, económico, cultural…), este es, sin duda, el primer momento en que se produce este fenómeno. Comienza entonces a tejerse una red de intercambios comerciales entre los continentes que hacen que se integren en un sistema económico a mundial.

En consecuencia, diferentes mundos se integran en uno solo y empiezan a construir una historia común. Antonio Pigafetta, el cronista del viaje, consciente de su importancia llevó a cabo un minucioso registro y así manifiesta ante Carlos V: «Entre las otras, le di un libro, escrito por mi mano, con todas las cosas pasadas, día a día en nuestro viaje».

Esta globalización fue llevada a cabo «per ibéricos» (españoles y portugueses), ciudadanos de las dos grandes potencias mundiales en aquel momento. Pero no estaban solos: los acompañaron hombres procedentes de otros países europeos, como el cronista Pigafetta, nacido en Vicenza (Italia).

2. EL ENCUENTRO CON OTROS PUEBLOS

La tripulación era de muy diversa procedencia: españoles de diferentes zonas y también extranjeros y durante la travesía irán encontrando pueblos hasta el momento desconocidos y que los sorprenderán por su aspecto, sus costumbres y su cultura, según relata Pigafetta. Por ejemplo, al describir a los tehuelches, con los que se encontraron en mayo de 1520 en la costa atlántica de Argentina: «Un día en que menos lo esperábamos, se nos presentó un hombre de estatura gigantesca [...]. Este hombre era tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura». Les sorprendió el tamaño de sus pies y durante mucho tiempo se creyó que por eso los llamaron patagones. Según el historiador español Sagarra, encontraron un fémur tan grande que lo recogieron como regalo para el emperador, aunque no hay constancia de que llegase a su destino.

En este periplo también pusieron nombre a los nuevos lugares. Así, a lo que hoy conocemos como Tierra del Fuego, lo llamaron Tierra de los Humos, por las fogatas que hacían los indígenas, o a lo que hoy conocemos como islas Marinas lo bautizaron como las islas de los Ladrones, por las trifulcas y abordajes de la población indígena (los chamorros).