Salvemos los bichos

Más de la mitad de las especies conocidas son insectos, pero hay otros, como cochinillas, arañas, ciempiés, etcétera, que también están desapareciendo del medio ambiente

Los insectos del orden de los fásmidos adoptan formas y colores que los mimetizan con las plantas que los rodean
Los insectos del orden de los fásmidos adoptan formas y colores que los mimetizan con las plantas que los rodean

¿Te sorprendió el colorido de alguna mariposa este verano? ¿Y el brillo metalizado de algún escarabajo? ¿Te asustaste al descubrir las aparatosas mandíbulas de un ciervo volante o el paso cercano y veloz de una enorme libélula? ¿Te cayó encima algún saltamontes? ¿Viste alguna luciérnaga por la noche? ¿Escuchaste el canto de los grillos? Pues procura no dejar pasar más veranos sin tener estas vivencias, porque cada vez quedan menos insectos.

El verano es la época del año en que los más jóvenes pueden descubrir en directo el mundo de los bichos. El buen tiempo, las vacaciones y la libertad para moverse por el campo permiten descubrir, y jugar con ellos, una multitud casi interminable de pequeños animales: escarabajos, caracoles, gusanos, ciempiés, mariposas, arañas, babosas, hormigas, insectos palo… Es divertido tocar una cochinilla para ver cómo se convierte en una pequeña pelota, descubrir en el suelo los agujeros donde cazar un grillo y escuchar su canto al anochecer. Resulta interesante arrojar una mosca a la tela de una araña y esperar a ver qué sucede. O rozar ligeramente la cabeza del caracol para ver cómo se contrae y extiende sus prolongaciones carnosas.

CUESTIÓN DE PATAS

Aunque nos lo enseñen en la educación primaria y los profesores de ciencias insistan en secundaria, muchas personas siguen creyendo que todos los bichos son insectos, pero lo cierto es que no es así. La palabra bicho no es un término científico, es una forma popular de referirnos a una gran diversidad de animales pequeños, pero muy diferentes desde un punto de vista biológico, mucho más de lo pueden serlo una merluza y un gorila. El detalle que permite saber si un bicho adulto es un insecto es fijarse en la cantidad de patas. Los insectos tienen tres pares, mientras que los caracoles y babosas carecen de ellas, las arañas poseen cuatro pares, las cochinillas de la humedad diez y los ciempiés y milpiés tienen muchísimas patas.

Pero lo que convierte al grupo de los insectos en un éxito de la evolución biológica son otras características. Las tres que han contribuido a su diversidad y a su extensión por todo el mundo son el desarrollo de alas, la metamorfosis (lo que les permiten soportar mejor las condiciones ambientales desfavorables mientras están en su forma larvaria) y la vida en sociedad (como hacen las hormigas o las abejas). Gracias a ellas, los insectos son el grupo que presenta la mayor diversidad de todos los seres vivos. Tanto es así que más de la mitad de todas las especies actuales (incluyendo plantas y hongos) son insectos. De hecho, ¡algo más del 85 % de los animales conocidos pertenecen a este grupo! Y dentro de los insectos (mariposas, moscas, libélulas, chinches, etcétera), la clase de los escarabajos es la más diversa y numerosa.

INDISPENSABLES

La verdad es que nos hemos olvidado de estos pequeños animales durante años y ahora estamos descubriendo que cada vez hay menos en nuestro entorno. Quizá por eso están aumentando las investigaciones y las noticias que alertan sobre las amenazas que llevan sufriendo desde hace años y que han causado una lenta y progresiva reducción de su cantidad y diversidad. Existen estudios que indican que la desaparición de insectos está sucediendo a una velocidad alarmante, unas ocho veces mayor que la de animales más grandes y populares, como los mamíferos, las aves y los reptiles. De seguir así, podrían desaparecer del planeta dentro de un siglo.

Los insectos llevan viviendo en nuestro planeta desde hace unos 400 millones de años, lo que les ha permitido evolucionar junto a muchos otros seres vivos y volverse fundamentales para ellos. Es el caso de la mayoría de las plantas con flores, cuya reproducción solo es posible si un insecto se encarga de transportar el polen; o el de muchísimos anfibios y aves que solo pueden alimentarse de insectos. También son fundamentales en la formación del suelo y en la descomposición de la materia muerta. Si los insectos desaparecen, toda la naturaleza sufrirá una catástrofe. Parece que la principal amenaza es la agricultura extensiva, porque destruye los espacios naturales donde viven (bosques y campos) y porque emplea numerosos plaguicidas para exterminarlos.

 

Construye un hotel para insectos

Una forma de favorecer el mantenimiento de las poblaciones de insectos es ofrecerles en otoño un lugar donde protegerse del siguiente invierno. Se trata de construir lo que se vienen llamando hoteles de insectos, pequeñas casitas con multitud de espacios donde se almacenan materiales naturales que les proporcionan cobijo. Algunos de los que se emplean son cañas de bambú, palos perforados, piñas, paja, cortezas, maderas, piedras, trozos de tejas, etcétera.

Cada vez son más los jardines, parques urbanos y espacios naturales en los que se están instalando este tipo construcciones, pues favorecen la polinización de las plantas. Su construcción es una actividad que puede convertirse en un interesante proyecto transversal de aula. Algunos centros los instalan junto a huertos, pues las especies que los ocupan (mariquitas, avispas solitarias, tijeretas, crisopas, arañas, etcéterea) son beneficiosos para combatir plagas de pulgones, cochinillas, mosca blanca y otras especies que perjudican los cultivos.

Si buscas «hotel de insectos» en Internet podrás encontrar numerosas páginas y tutoriales con información sobre cómo construir uno. ¡Ánimo!

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