Días de frío y sopas

La urraca entierra frutos secos en el suelo, y los encuentra al cabo de varios días

«La urraca» (1869). Claude Monet. Musée d’Orsay, París
«La urraca» (1869). Claude Monet. Musée d’Orsay, París

Ya hemos recordado lo que era el frío. Cada año lo hacemos, generalmente con satisfacción, pues en definitiva nos sirve para recordar que estamos vivos, que las estaciones y los años siguen pasando y que el famoso calentamiento global no ha llegado a nuestras epidermis. El frío, sobre todo en el campo, va asociado a buenos augurios, y escuchamos decir que habrá buenos grelos, que la carne de cerdo se cura mejor o que ya pueden llegar las becadas, para regocijo de cazadores y gastrónomos.

Los físicos suelen decir que el frío no existe, que se trata simplemente de la ausencia de calor, que es lo que realmente puede pasar de unos cuerpos a otros. O sea que cuando se coge frío lo que sucede es que se pierde calor. Las neveras funcionan quitando calor a los alimentos por el ingenioso procedimiento de ponerlos en contacto con un aire que está más frío que ellos. También, el frío desaparece cuando se aporta calor, o energía, y así podemos entrar en calor tanto tomando algo caliente como haciendo ejercicio.

Para tener idea del frío que hace hablamos de temperaturas. Los primeros termómetros basados en la dilatación de líquidos nacieron a mediados del XVII, y consistían en un tubo con el extremo superior cerrado y el inferior terminado en un bulbo lleno de aguardiente coloreado. Ese líquido era más sensible que el agua a la dilatación, y tenía la ventaja de no congelarse tan fácilmente. Si el tubo era largo se enrollaba en forma de hélice, lo que caracterizó a los llamados termómetros florentinos.

Para crear una escala termométrica se buscaron fenómenos que sucedían a temperatura constante, como la congelación y la ebullición del agua. También sabemos que la temperatura del cuerpo humano solo se altera en las enfermedades, y así Newton propuso una escala donde el cero sería la congelación del agua y el 12 la temperatura del cuerpo de «un inglés sano». Esa fue una de las bases para crear la escala Fahrenheit, una de las tres que existen hoy en el mundo, junto a las de Celsius y Kelvin. Esta última, también llamada escala absoluta, tiene su cero en la temperatura más baja posible: -273,15 grados Celsius.

En ausencia de termómetros, tenemos otros indicadores de que el frío está aquí: la nieve, la escarcha o que el grajo vuela bajo. El grajo es un tipo de cuervo que presta su nombre al conocido refrán, y que tiene su equivalente en el que dice: si la corneja va rasante, saca bufanda y guante. Dentro de la familia Corvidae, Monet prefirió retratar a una urraca, que también tiene su dicho meteorológico: la urraca en el lugar, llover o nevar. Esa pega rabuda tiene justa fama de inteligente, y previsora, pues en tiempo de otoño roba frutos secos y los entierra en el suelo, siendo capaz de recordar el lugar donde los escondió al cabo de varios días. Almendras y similares tienen alto contenido calórico, y no son una mala opción. También podría serlo una sopa calentita, que además aporte energía. Por ejemplo, de ajo; si lleva un huevo, mejor, y si se puede un poco de pimentón picante. Con poco aceite, para hacer más fácil la digestión. Que aproveche.

P. S. La frase de Laura Esquivel pertenece a su novela Como agua para chocolate. Una taza bien calentita también es una solución.

 actividades

1 Para expresar que hace mucho frío se suelen emplear comparativas; por ejemplo, con un témpano. Termina de diez formas diferentes la frase: «Está más frío que…»

2 El lugar más frío del planeta es la Antártida, y la menor temperatura registrada allí se obtuvo en la base Vostok, el 21 de julio de 1983, cuando los instrumentos de medición llegaron a marcar 89,2 grados bajo cero. Busca en Internet los datos de récord de frío en España y en Galicia.

3 Para ilustrar la diferencia entre calor y temperatura, podemos pensar que una aguja de coser puesta al rojo tiene una temperatura muy alta, aunque tenga poco calor. Una palangana de agua templada tiene más calor, como lo demuestra en que sea capaz de fundir más cubitos de hielo. ¿Qué variables pueden hacer que un objeto entre varios tenga más calor si todos están a la misma temperatura?

Termómetros florentinos (c. 1660). Colección del Istituto e Museo di Storia della Scienza (Florencia)
Termómetros florentinos (c. 1660). Colección del Istituto e Museo di Storia della Scienza (Florencia)

 4 En 1714 Gabriel Fahrenheit reemplazó las mezclas alcohólicas del termómetro florentino por mercurio. También propuso llamar cero a la temperatura más baja que pudo conseguir en una mezcla de hielo, agua y sal, y marcar el grado 96 (ocho docenas) «colocando el termómetro en la boca para que adquiriera el calor del cuerpo humano». En esa escala, la temperatura de congelación del agua resultaba 32 y la de ebullición 212. Con esos datos, indica a qué temperatura Celsius están en Nueva York en un mes donde la media diurna es 40 grados Fahrenheit y la media nocturna es 36 grados Fahrenheit.

ipse dixit

Por convención son lo dulce y lo amargo, lo caliente y lo frío, por convención es el color; pero en realidad solo existen los átomos y el vacío

Demócrito de Abdera (460-370 antes de Cristo)

Fatiga de estar vivo, de estar muerto, con frío en vez de sangre, con frío que sonríe insinuando por las aceras apagadas

Luis Cernuda (1902-1963)

El día que tú no ardas de amor, muchos morirán de frío

François Mauriac (1885-1970)

Lástima que en aquella época no se hubieran descubierto los hoyos negros en el espacio, porque entonces le hubiera sido muy fácil comprender que sentía un hoyo negro en medio del pecho, por donde se le colaba un frío infinito

Laura Esquivel (1950)

Si este es el frío de la vida, cómo será el de la muerte, decía tu papá; pero quién sabe de dónde habría sacado ese dicho. Le gustaba repetirlo siempre que hacía frío

Laura Restrepo (1950)

En una guerra los tres enemigos del soldado son el frío, los piojos y el enemigo. Por este orden

George Orwell (1903-1950)

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