Es tiempo de huracanes

La temporada oficial en que se desatan estos fenómenos en nuestro cercano océano Atlántico comenzó el 1 de junio y terminará el 30 de noviembre

El huracán Patricia es hasta ahora el que provocó los vientos más rápidos, de 400 kilómetros por hora
El huracán Patricia es hasta ahora el que provocó los vientos más rápidos, de 400 kilómetros por hora

Por eso hace semanas que los medios de comunicación están informando sobre su presencia y amenazas. Los huracanes son espectaculares sucesos meteorológicos cuyo origen está ligado al clima y a sus estaciones. Se forman fundamentalmente en las regiones tropicales durante el verano, sobre todo hacia finales de la estación, cuando la superficie de los océanos está más caliente. Por eso el período de más frecuencia se sitúa entre agosto y octubre en nuestro hemisferio norte.

DE ÁFRICA A AMÉRICA

En el Atlántico norte, las perturbaciones meteorológicas que se convierten en huracanes suelen formarse junto a la costa centroafricana (especialmente, en la zona de Cabo Verde), pues allí confluyen las condiciones más favorables.

Entre otras, en esa región existe un gran contraste de temperatura entre las zonas desérticas interiores (desierto del Sáhara) y las montañas y bosques de la costa; también la temperatura de la superficie del mar alcanza más de 26 grados, y existe una enorme evaporación que acumula abundante vapor de agua en la atmósfera. El origen del huracán comienza cuando a partir de una pequeña borrasca los vientos empiezan a girar en círculo sobre el mar, arrastrando hacia las alturas aire húmedo y caliente. Así van ganando intensidad mientras atraviesan el océano, y por eso desaparecen al tocar tierra, pues el suelo, que está más frío, deja de proporcionar la energía que los alimenta.

El movimiento que siguen los huracanes está determinado fundamentalmente por los vientos predominantes. En el Atlántico norte, el que llevó las carabelas de Colón en su travesía hacia el descubrimiento, es el mismo que empuja los huracanes; por eso casi todos llegan aproximadamente a la misma zona, y la costa europea está prácticamente a salvo. En la trayectoria también influye el movimiento de rotación terrestre, que empuja los huracanes a moverse ligeramente hacia el norte mientras cruzan el océano.

HURACANES DE RÉCORD

Los ciclones tropicales reciben nombres diferentes en los distintos lugares del mundo. En el océano Atlántico se denominan huracanes, y en el Pacífico se los llama tifones. Pero solo cuando los vientos superan los 119 kilómetros por hora se denominan así. La velocidad de sus vientos también sirve para clasificar los huracanes en cinco categorías. En la primera, que reúne los más débiles, el viento sopla a entre 119 y 153 kilómetros por hora. En los de categoría cinco, que incluye los huracanes más potentes, el viento sobrepasa los 250 kilómetros por hora.

Hace tan solo unos años, en octubre del 2015, el huracán Patricia se convirtió en el de mayor potencia conocido: sus ráfagas llegaron a los 400 kilómetros por hora (el récord de velocidad de un fórmula 1 está en 378). El ciclón más grande sucedió en 1979 y tenía un diámetro de 2.200 kilómetros. Y el que posee el récord de mayor duración se mantuvo activo durante 31 días.

Cambio climático

La formación de huracanes está condicionada por una compleja interacción entre diferentes factores. Uno de ellos, por ejemplo, es el fenómeno de El Niño, que se produce en la costa pacífica de América del Sur. Aunque no existe unanimidad en cuanto a que el cambio climático esté incrementando la cantidad de huracanes, no hay duda de que favorece su creación e incluso incrementa su poder destructor. Y es que uno de los factores que determinan la formación de huracanes, la temperatura de la superficie de los océanos, está aumentando cada año. Desde mediados del siglo XIX, cuando se aceleró el vertido de dióxido de carbono a la atmósfera, la temperatura media del mar aumentó aproximadamente un grado. Un hecho es que el año pasado fue la primera vez que tres huracanes de categoría 4 asolaron las costas de Estados Unidos. Y en los últimos cuatro años, los huracanes comienzan a formarse hacia el mes de mayo, adelantándose a la fecha que era habitual.

El poder de destrucción

El viento de un huracán, por sí solo, tiene capacidad para provocar grandes destrozos. Puede derribar puentes, edificios e infraestructuras (como los postes que transportan electricidad) y convertir cualquier objeto en un proyectil letal. Las lluvias torrenciales y las inundaciones que causan son otras de las calamidades que lo acompañan. Pero lo que provoca la mayor destrucción es la subida del nivel del mar. Ocurre porque, por un lado, el viento empuja el agua superficial hacia la costa y, por otro, es un hecho conocido que la presión atmosférica (algo así como el peso del aire) influye en el nivel del mar. Como los huracanes son masas de aire caracterizadas por una presión muy baja, permiten que las aguas que se encuentran bajo ellos asciendan. Si el huracán coincide en momentos de pleamar, el impacto puede ser aún mayor.

En el 2005 el huracán Katrina llegó a la costa estadounidense provocando una elevación de 9 metros del nivel del mar. Aproximadamente el 80 % de la ciudad de Nueva Orleans permaneció inundada durante semanas y el desastre causó la muerte de más de 1.800 personas (es la catástrofe natural que provocó mayores pérdidas económicas en la historia de Estados Unidos). Pero se tienen registros de que en 1899 una inmensa marea ciclónica de 13 metros de altura llegó a la costa australiana.

Experimenta

Cuando se ponen en contacto dos fluidos (gases o líquidos) a diferente temperatura (y por tanto con distinta densidad) se puede generar movimiento. Los fluidos calientes pesan menos y tienden a ascender, mientras que los fríos descienden porque son más pesados. Así se crean las llamadas corrientes de convección. Son fundamentales para entender las corrientes oceánicas y las del manto terrestre. También explican la dinámica atmosférica y son origen de borrascas y huracanes. Si buscas en YouTube «experimento corrientes de convección» encontrarás ejemplos diversos sobre cómo visualizar estos movimientos en diferentes fluidos. En esta dirección: https://bit.ly/2NVa0aJ encontrarás una experiencia propuesta por el Parque de las Ciencias de Granada, y en esta otra un experimento más casero: https://bit.ly/2q5XTxW.

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