En general, estamos acostumbrados a indagar sobre qué aprendieron los alumnos de nosotros, de nuestra actividad, de nuestro libro, de nuestra forma de actuar y ser en el aula. Pero, de vez en cuando, damos vuelta a nuestro intento de espejo clásico que refleja lo de ellos y nos ponemos de objetivo: ¿qué aprendimos nosotros de los alumnos y no tanto ellos de nosotros?

La culpa la tiene, al menos en parte, esa sutil máquina de autovídeo que se utiliza en la observación de profesores y que informa puntualmente de las respuestas que los alumnos van proporcionado a nuestras intrigantes preguntas, fijándonos en qué dicen y piensan de nosotros, qué imagen les damos.

1 Sentimientos. Se les pide a los alumnos qué sienten, cómo se ven en clase respecto a un tema. ¿Cómo me ven, cómo desearían verme, qué tendría que hacer yo para que me vieran tal como sería justo y oportuno? Primer aprendizaje.

2 Animación. La cámara refleja ánimos y desánimos de los alumnos. Sus entusiasmos y su falta de ganas. Pero qué dicen de mí mismo: ¿aburrimiento, alegría, preocupación, empuje, dientes limpios o mordientes, aplauso o mal humor?

3 Ideas. Los alumnos las tienen y la cámara se alegra de su visión futura, su agudeza para cambiar las cosas, inventar algo nuevo, útil, liberador de torpezas. ¿Pero qué indican, aunque lo disimulen, de mí mismo? ¿Qué esperan: solo ocurrencias?

4 Preguntas. «Mi profesor tiene un gran interés en no comenzar la clase si no hacemos preguntas. Casi siempre anuncia de qué va hoy la clase y tú preguntas o te quedas sin nada. Pero no perdona el examen, cada hora, cada minuto, cada final de tema».

5 Información. Para muchos, se nos ha pasado el tiempo de saber mucho y de casi todo y lo vamos sustituyendo por ofrecerles caminos y fuentes de información. La cámara de vídeo refleja rincones y pantallas que informan muy bien. Pues estupendo.

6 Directrices. ¿Por dónde voy, profe? ¿Qué tengo que hacer? Siempre me ayudó. Nos enseña muy bien el camino, y no te deja hasta que dices: «Muy bien, muy bien, ya sé». Si te pierdes, le pides ayuda e incluso te da un compañero, guía de emergencias.

7 Crítica. No perdona el perder el tiempo ni hacer las cosas sin saber por qué, los alumnos no temen decir no sé, nunca hay descalificaciones personales, solo ayuda al que no sabe, no quiere, no se entera y hace perder la onda a los demás.

8 Respuestas. Nada de sí o no, es esto o aquello y ya está. Nada de eso o más bien, poco, tienes que demostrar que comprendes, aplicas lo aprendido a nuevas situaciones, analizas, creas, valoras.

9 Iniciativa fin de curso. Este puede ser, por ejemplo, el objetivo de esta primera página fin de curso. No quedarse en qué aprendieron los alumnos de mi trabajo en el aula sino de qué aprendí yo de mis alumnos este curso en estas ocho claves de mi trabajo en el aula. Buena nota, saludos de La Voz de la Escuela y felices vacaciones a todos: alumnos, profesores y padres.

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¿Qué aprendí yo de mis alumnos?