La difícil digestión de sucesos crueles

«La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible» (Goethe)

«Las tres brujas de Macbeth» (1827), óleo de Alexandre-Marie Colin. Colección particular de Mr. and Mrs. Sandor Korein
«Las tres brujas de Macbeth» (1827), óleo de Alexandre-Marie Colin. Colección particular de Mr. and Mrs. Sandor Korein

De cuando en cuando, afortunadamente pocas veces, los medios de comunicación nos sirven noticias difíciles de digerir. No me refiero a las miserias, guerras, catástrofes e injusticias que suceden continuamente en todos los lugares del mundo con frecuencia más o menos habitual, sino a aquellos actos y comportamientos que calificamos como crueles y que creemos impropios de una mente humana. Nos resultan incomprensibles, inimaginables. Pero ya 500 años antes de Cristo los trágicos griegos nos presentaron en clave mitológica todo un catálogo de parricidios, incestos, canibalismos, violaciones, castraciones y muchos otros crímenes salvajes y crueles cometidos tanto por dioses como por hombres, planteando así la cuestión del límite de la condición humana.

Aquellos juegos de frontera entre lo divino y lo humano permitían, por ejemplo, poner a Sófocles en boca de la diosa Atenea la frase: «No hay risa más gratificante que la que se produce por la desgracia de un enemigo». He ahí una expresión definitoria de la crueldad. Pero los autores griegos no buscaban que el público disfrutase con lo violento y lo cruel. El teatro, que era el elemento de educación social más importante en aquella sociedad donde no había escuelas, perseguía un efecto purificador (kátharsis) mediante la compasión y el temor, en la conciencia de que uno podría haber sido también una víctima de la tragedia.

Dos mil años más tarde, Shakespeare nos dejó un relato completo de las pasiones del alma humana. Romeo y Julieta nos hablan de amor, Otelo se muere de celos, Hamlet es la duda existencial, el judío Shylock (en El mercader de Venecia) es la avaricia en persona, al igual que Macbeth y señora son la ambición y la crueldad. De todos los personajes, que son muchos, a través de los que Shakespeare quiso exhibir individuos crueles en grado sumo es lady Macbeth quien quizás se lleva la palma. Pero ella no es una mujer. Al igual que Eurípides había masculinizado a Medea, arquetipo de bruja, para poder contar que ella cometió la monstruosidad de matar a los dos hijos que había tenido con Jasón, Shakespeare pone en boca de la señora de Macbeth (primer acto, escena quinta) estas palabras: «¡Espíritus, venid! ¡Venid a mí, puesto que presidís los pensamientos asesinos! Arrancadme mi sexo y llenadme del todo, de la cabeza a los pies, con la crueldad más espantosa! ¡Que no fluya mi sangre, que se bloqueen todas las puertas al remordimiento! ¡Que no vengan los naturales sentimientos de contrición a perturbar mi propósito cruel o a poner tregua a su realización! ¡Venid hasta mis pechos de mujer y transformad mi leche en hiel de veneno…!». Lady Macbeth reniega de su regla de mujer, reprime sus instintos de compasión y maternidad, de modo que resulta fácil ver en ella la figura antitética de una madre. Algunos críticos literarios han señalado que además manifiesta en particular rasgos de bruja, por ejemplo, al invocar a espíritus malvados.

Malvados, crueles, sádicos… Si no creemos en dioses ni demonios, ¿de dónde sale la maldad? El marqués de Sade, que era un escritor experto en estos temas, estaba convencido de que los niños son crueles al nacer y que pronto lo demuestran como pueden contra los sonajeros, las nodrizas o los animales que se les pongan por delante. Es una solución fácil, que por otra parte ya había sugerido Plauto en su Asinaria cuando afirmó: «Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit» (el hombre es lobo para el hombre, y no hombre, cuando no sabe quién es el otro). O sea, que con aquellos que no conocemos, antes de que la relación y la sociedad nos domestiquen, nos comportamos como lobos. Como es sabido, en esa idea insistió Thomas Hobbes, al afirmar que si no se nos impone una fuerza mayor nos despedazamos unos a otros como bestias. Como no podía ser de otro modo, existe también la idea opuesta, de que las personas nacen llenas de bondad y capacidad para el amor, y que es la sociedad la que puede estropear las cosas. Séneca, por ejemplo, defendía esta posición, que tiene en Rousseau su principal defensor. Para él, con una educación adecuada podremos incluso seguir siendo buenos en una sociedad corrupta. Amén.

 palabras con historia

La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara

François-Marie Arouet, Voltaire (1694-1778)

El hombre es en el fondo un animal terrible y cruel. Lo conocemos como ha sido domesticado y educado por lo que conocemos como civilización

Arthur Schopenhauer (1788-1860)

La muerte es dulce; pero su antesala, cruel

Camilo José Cela (1916-2002)

Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel

Mahatma Gandhi (1869-1948)

La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral

Marco Tulio Cicerón (106-43 antes de Cristo)

Quien es piadoso con los crueles acaba por ser cruel con los piadosos

Talmud (Yomá, 22)

La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible

Johann Wolfgang Goethe (1749-1832)

actividades

1. Averigua a qué obras de Shakespeare pertenecen los siguientes personajes femeninos: Cordelia, Ofelia, Desdémona, Porcia, Octavia.

2. En las películas de los 101 dálmatas, y en la novela de Dodie Smith que les sirve de base, existe un personaje que figura por méritos propios entre los malvados mayores de la historia del cine. En versión original su nombre es Cruella de Vil, un juego de palabras en inglés con «cruel» y «devil» (demonio). En consonancia, en otros idiomas han tratado de reproducir la idea llamándola en francés Cruella d’Enfer (Cruela del infierno), en italiano Crudelia De Mon (Cruela Demonio) y en portugués Cruela Cruel, reiterando la crueldad. ¿Cómo llamarías tú al personaje?

3. La versión original de los cuentos de los hermanos Grimm (1822) está llena de situaciones crueles y macabras, que no se consideraban aptas para el público infantil. Indica pasajes que te parezcan inadecuados en los cuentos de «Blancanieves» y «Hänsel y Gretel». Fíjate también en otros cuentos, y en los papeles desempeñados por madrastras y brujas. ¿Por qué crees que no se atribuían esos comportamientos a personajes masculinos?

4. En la historia de España hay un personaje que fue apodado el Cruel. Se trata del rey Pedro I de Castilla (1334-1369), a quien otros, sin embargo, llamaron el Justiciero y que murió apuñalado por su hermanastro Enrique II, quien le sucedería en el trono. Si pensamos en la historia universal, la lista de crueles es numerosa, aunque no hayan recibido el título. En la Red existen varias relaciones de monarcas o líderes que se hicieron acreedores de él. Puedes formarte tu propia opinión. Consulta, por ejemplo, esta página y trata de decir si el número de gobernantes crueles aumenta o disminuye con el paso de los siglos. ¿Por qué crees que en esa lista hay tan pocas mujeres?: goo.gl/XPWD9Q

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