Stephen Hawking regresa al cosmos

La pasada semana murió el famoso físico que acercó los misterios del universo al gran público

XOÁN CARLOS GIL
Stephen Hawking en Vigo. El famoso físico visitó Galicia en numerosas ocasiones, en las que siempre se mostró cercano a la gente común
XOÁN CARLOS GIL Stephen Hawking en Vigo. El famoso físico visitó Galicia en numerosas ocasiones, en las que siempre se mostró cercano a la gente común

La semana pasada falleció Stephen Hawking, posiblemente el científico más conocido desde Albert Einstein. Parte de su fama se debe a la importancia de sus trabajos en la teoría de la relatividad general sobre el big bang y los agujeros negros, dos temas tan complejos como atractivos para el gran público. Pero además de su producción científica, solo apta para especialistas, Hawking se preocupó de llegar al gran público a través de libros de divulgación que, como Historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros, alcanzaron la condición de auténticos superventas. Pero lo que le catapultó a la condición de personaje público fue su extraordinaria vitalidad y su afán de superar las enormes limitaciones que padecía a causa de la esclerosis lateral amiotrófica que le afectó desde muy joven. A pesar de su incapacidad para moverse y hablar, logró hacerse escuchar gracias a un sintetizador de voz que manejaba primero con sus dedos y, en sus últimos años, con movimientos de sus párpados. Una voz fría y mecánica que sin embargo no podía ocultar la inteligencia brillante y llena de sentido del humor que pugnaba por disfrutar de cada minuto que le ofreció la vida.

UN TIPO POLÉMICO

Hawking era un hombre seguro de sus opiniones y no tenía problemas para exponerlas con claridad y contundencia. Así lo demuestran muchas citas extraídas de sus libros o de conversaciones con periodistas. Algunas tienen que ver con su propio trabajo como físico teórico, como cuando afirmó que «el bosón de Higgs podría destruir el universo» o que «los agujeros negros no existen». En ambos casos se trata de afirmaciones que parecen contradecir el conocimiento científico actual, pero si se aprecian en su contexto vemos que tras el impacto inicial le servían para desarrollar ideas novedosas sobre las que, acertadas o no, merece la pena reflexionar.

En otras ocasiones la contundencia de Hawking tenía como objetivo ámbitos más próximos a la ciencia ficción que a la ciencia. Por ejemplo, cuando planteó que «nuestra única oportunidad de supervivencia a largo plazo no debe permanecer encerrada en sí misma en el planeta Tierra» o que, «si los extraterrestres nos llegan a visitar, creo que el resultado sería muy parecido a como cuando Cristóbal Colón llegó a América, lo que no terminó muy bien para los indígenas». Por afirmaciones como esta, Hawking recibió numerosas críticas, en las que se le acusaba de querer utilizar su prestigio como científico en ámbitos que estaban fuera de su competencia, o simplemente de buscar mayor presencia en los medios.

Pero no podemos negar que algunas de sus opiniones más discutidas estaban profundamente ligadas a su experiencia personal. Por ejemplo, su profundo conocimiento de los primeros instantes tras el big bang le permitió decir que «el universo no ha necesitado ninguna ayuda divina para estallar y comenzar su existencia». Y su extrema dependencia de todo tipo de tecnología para vivir y comunicarse no impidió que afirmara que «la inteligencia artificial podrá ser el evento más grande en la historia de la humanidad: desafortunadamente, también podría ser el último, a menos de que aprendamos cómo evitar los riesgos».

Es posible que Hawking disfrutara del escándalo que producían algunas de sus declaraciones. Puede que fuera su forma de llamar la atención, como hacen los buenos periodistas cuando escriben un titular espectacular. Pero no podemos negar que siempre tuvieron la virtud de animar el debate público sobre temas interesantes.

De visita en Galicia

En el 2008 Stephen Hawking vino a Galicia a recoger el Premio Fonseca, que le había concedido la Universidade de Santiago. Aparte de la ceremonia de entrega y las reuniones académicas de rigor, los responsables del premio, con Jorge Mira a la cabeza, quisieron mostrar al científico británico algunos lugares de la costa coruñesa. Hawking quedó maravillado, entre otras cosas, con los paisajes de la Costa da Morte, la amabilidad de la gente y el sabor de los percebes. De hecho, a pesar de que a lo largo de su vida obtuvo premios mucho más importantes que el Fonseca, la estatuilla del fundador de la universidad compostelana aparece en las fotos en un lugar destacado sobre su mesa de trabajo.

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HISTORIA DE UN VIAJE FORMIDABLE

Imaginaos que fuerais vosotros los anfitriones de Hawking en su viaje a Galicia. ¿Adónde lo llevaríais? ¿Qué lugares le enseñaríais? ¿A qué personas le presentaríais? Teniendo en cuenta que ahora Hawking ya no está, ¿a qué persona viva os gustaría mostrarle todas esas maravillas? ¿Por qué la habéis escogido?

EN POCAS PALABRAS

Algunas de las sorprendentes citas de Hawking podrían estar relacionadas con sus limitaciones para expresar ideas complejas a través del sintetizador de voz que utilizaba para comunicarse. El hecho de que nos sea tan fácil hablar, y de que seamos capaces de hacerlo mientras pensamos lo que vamos a decir a continuación, hace que algunos utilicemos muchas palabras para expresar ideas sencillas. Poneos por parejas e imaginad que tenéis limitada el habla y que solo podéis utilizar diez palabras por minuto. Con esa limitación tratad de mantener una comunicación fluida sobre un tema de interés mutuo. ¿Gana la conversación en claridad si tenéis que escoger las palabras con cuidado? ¿Hay alguna situación en la que podríais aprovechar esta técnica? ¿Por qué son a veces tan incómodos los silencios en una conversación?

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