Las noches de luna llena

Moncho Núñez Centella

LA VOZ DE LA ESCUELA

«Paisaje con gavillas de trigo y salida de luna» (1889). Kröller-Müller Museum. Otterlo (Holanda). Van Gogh pintó ese anochecer, donde la luna llena emerge sobre un horizonte con nubes, cuando estaba ingresado en un sanatorio psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence. La luz anaranjada que el pintor quiso para la luna dialoga con el color de la mies. Los cálculos astronómicos sobre las fases lunares y la evidencia del trigo segado nos permiten saber que esa imagen corresponde al sábado 13 de julio de 1889
«Paisaje con gavillas de trigo y salida de luna» (1889). Kröller-Müller Museum. Otterlo (Holanda). Van Gogh pintó ese anochecer, donde la luna llena emerge sobre un horizonte con nubes, cuando estaba ingresado en un sanatorio psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence. La luz anaranjada que el pintor quiso para la luna dialoga con el color de la mies. Los cálculos astronómicos sobre las fases lunares y la evidencia del trigo segado nos permiten saber que esa imagen corresponde al sábado 13 de julio de 1889

La primera imagen de una Tierra llena la obtuvo en 1972 la tripulación del Apolo 17

31 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy tenemos luna llena. Esta noche podremos contemplar, con permiso de las nubes, a nuestro satélite favorito con toda la cara visible desde la Tierra completamente cubierta por la luz solar. Está en la constelación de Leo, aunque alrededor de la Luna será difícil ver las estrellas. Ya se sabe que esto del plenilunio ocurre al menos 12 veces al año, con lo que no es una gran noticia, pero curiosamente la que tenemos hoy es de las que se llaman luna azul, y esas son pocas. Hemos terminado por designar así, en traducción directa del inglés blue moon, la segunda luna llena que tiene lugar en un mismo mes. Pero, por supuesto, veremos nuestro satélite con el mismo color de siempre, que únicamente puede variar por fenómenos atmosféricos. En inglés la palabra month (mes) se deriva de moon (luna), y parece ser que en la Edad Media, si un mes tenía dos lunas llenas antes de la primavera, descontrolaba los cálculos de la Cuaresma y la Pascua, con lo que a ese mes lo llamaban belewe (traidor). Ese belewe se convirtió en blwe y luego en blue, con lo que de mes traidor (belewe month) hemos pasado a luna azul. Y en esas estamos.

No deja de ser curioso que la luna esté vinculada a numerosos mitos y leyendas (además de tantas y tantas referencias en el mundo de la poesía, la música o el arte en general) sobre su color o su tamaño, cuando por otra parte resulta tan fácil de observar. Quizás es que no lo hemos hecho con suficiente calma, o con unos prismáticos, por ejemplo. Así podríamos verla tal como la observó Galileo por primera vez, hace cuatro siglos. Hasta entonces se la consideraba, siguiendo a Aristóteles, como algo perfecto, pero ella no es, en palabras del científico pisano «de superficie lisa y pulida, sino áspera y desigual». Galileo humanizó la Luna porque la hizo semejante a la Tierra, con sus valles y montañas, y explicó que, igual que la Luna ilumina nuestras noches, la Tierra también refleja hacia ella la luz solar, incluso con una intensidad y brillo superiores. Galileo se imaginó la Tierra brillando en el espacio. Los avances de la técnica han permitido que ahora estemos ya acostumbrados a ver imágenes de nuestro planeta desde el exterior. La primera foto de una Tierra llena la obtuvo el 7 de diciembre de 1972 la tripulación del Apolo 17. Esa imagen, denominada La canica azul, sí que hace honor realmente a su nombre, pues ese es el color dominante, debido a la mayor presencia oceánica en una perspectiva donde tiene protagonismo el hemisferio sur.

Al igual que la Luna y la Tierra pueden estar llenas de luz, las citas recogidas en la relación sugieren que los caminos, las sociedades y sobre todo las personas podemos estar llenos de muchas otras cosas, al menos metafóricamente. De cosas buenas y malas. Hay quien estuvo lleno de orgullo y satisfacción o lleno de gracia, pero otros también de rencor y de rabia. Teóricamente, estar lleno es estar ocupado por completo, pero nunca debemos considerarlo un límite, pues parece como si nosotros semejásemos recipientes abiertos y la cosa siempre pudiera superarse, con lo que llegaríamos a estar rebosantes; de gozo y alegría, por ejemplo. Ese podría ser el caso de los organizadores que ven lleno el estadio, el pabellón, la sala de conferencias, la discoteca o la plaza. Todos esos espacios pueden llenarse, abarrotarse y vaciarse. Los llenos llamados históricos siempre son noticia. Pero a la Luna siempre le da el sol, a no ser que la Tierra se ponga por medio. Salvo en esos casos, la mitad de la superficie de la Luna está continuamente iluminada. Casi siempre hay una luna llena. Lo que sucede es que nosotros estamos en el lugar adecuado para contemplarla solo una vez al mes. Hoy toca.