Volcanes que cambiaron la historia

Las emisiones volcánicas produjeron un enfriamiento climático que acabó con las crecidas del Nilo

Contraste entre las riberas del Nilo y las arenas del desierto por el que discurre
Contraste entre las riberas del Nilo y las arenas del desierto por el que discurre

Los antiguos egipcios desarrollaron una de las civilizaciones más prósperas de la historia a orillas del río Nilo, cuyas márgenes representaban uno de los espacios naturales más productivos en su tiempo. Cada verano, los vientos monzones de África provocaban en la cuenca del río abundantes lluvias que abastecían sus afluentes. Experimentaba así una crecida que inundaba las llanuras adyacentes y convertía el árido terreno en una extensión fértil que proporcionaba excelentes cosechas. Era el motor de aquella sociedad, pues daba de comer a sus habitantes y permitía recaudar impuestos para sufragar otras actividades, como las guerras contra los romanos.

Pero hacia el año 30 antes de Cristo el esplendor del antiguo Egipto acabó. Un estudio que acaba de ser publicado en la revista Nature Communications desvela que una de las causas probables fue un cambio en los patrones del clima asociado a importantes erupciones volcánicas que tuvieron lugar en aquella época en lugares muy alejados, y que modificó la dinámica del Nilo.

Científicos e historiadores han trabajado conjuntamente en esta investigación, en la que se ha analizado información recogida de fuentes muy diversas, desde antiguos escritos egipcios a los registros de los llamados nilómetros, un tipo de construcción con pozos escalonados que servía para medir los niveles de las aguas del río. También se recurrió al análisis de núcleos de hielo extraídos de las profundidades de las regiones polares, que guardan rastros de las erupciones volcánicas, y simulaciones del comportamiento del clima tras episodios de erupciones volcánicas ocurridas en el siglo pasado.

Los resultados de todos estos estudios han permitido relacionar una sucesión de erupciones volcánicas que ocurrieron entonces, la ausencia de las crecidas estivales del Nilo y períodos de inestabilidad social y económica. Los investigadores explican que se pudo producir un enfriamiento del clima como consecuencia de los gases sulfurosos que emiten los volcanes. Estos gases reaccionan en la atmósfera y se convierten en partículas de aerosoles de sulfato que reflejan la luz solar procedente del espacio y dejan pasar menos calor a la superficie de la Tierra. El efecto de estos aerosoles, que se mantienen en la atmósfera en concentraciones que van decreciendo durante uno o dos años, pudo alterar el funcionamiento del monzón, lo que se tradujo en una reducción de las precipitaciones, las ausencias de crecidas y la consecuente pérdida de las cosechas. Los documentos de la época parecen venir a confirmar esta hipótesis, ya que recogen tensiones políticas y sociales que coinciden en el tiempo con los episodios volcánicos y la disminución de las crecidas del Nilo.

El estudio pone sobre la mesa la idea de que el clima posiblemente tuvo una gran influencia en el devenir de la historia, y llama la atención sobre el interés que puede tener valorar los efectos del cambio climático sobre nuestra sociedad en el futuro, como un factor más que considerar entre muchos otros.

Laki y Tambora

Existen registros de otras erupciones volcánicas ocurridas en el pasado que tuvieron un impacto notable sobre el clima. En junio de 1783 la fisura del monte Laki en Islandia experimentó una gran erupción que duró casi un año y que afectó gravemente a la población, la agricultura y la ganadería. Además de lava, la fisura emitió una gran cantidad de gases tóxicos, formando una nube que se desplazó hasta el continente europeo. Según los documentos de la época, aquel verano fue anormalmente caluroso en buena parte de Europa, y el invierno especialmente frío. Las cosechas del año siguiente se perdieron, lo que dio paso a un período de escasez de alimentos, hambruna y enfermedades.

Este tipo de sucesos se han producido también en otras latitudes, como es el caso del volcán Tambora, en Indonesia. En abril de 1815 sufrió la que está considerada como la mayor erupción de la historia. La gran cantidad de gases y polvo volcánico que lanzó a la atmósfera provocó una atenuación de la luz solar sobre casi todo el hemisferio norte, desde Norteamérica hasta Europa. Los efectos meteorológicos fueron tales que el año siguiente a la erupción, 1896, es conocido como el año sin verano. Una vez más, las cosechas se agostaron y llegaron de nuevo el hambre y los conflictos sociales.

actividades

El bilómetro. La civilización egipcia aportó numerosos inventos tecnológicos y de ingeniería. Entre ellos está el llamado nilómetro, una construcción que permitía hacer un seguimiento del nivel de las aguas del río Nilo y que servía como herramienta para gestionar la actividad agrícola y la recaudación de impuestos. La Wikipedia tiene una entrada sobre este tema que permite conocer mejor este antiguo método de medición:

  • https://es.wikipedia.org/wiki/Nilómetro

Eyjafjalla. Este nombre de difícil pronunciación corresponde a un volcán islandés que tuvo una erupción en el año 2010. Emitió durante semanas una nube de cenizas que se extendió sobre Europa y que alteró la circulación aérea. El e-studio de noticias «El volcán que paralizó en tráfico aéreo», disponible en la página web del programa Prensa-Escuela, invita a reflexionar sobre cómo este tipo de fenómenos naturales afectan a la vida cotidiana, y propone diversas actividades y recursos sobre los volcanes y sus efectos: https://goo.gl/jzciLc

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