El descubrimiento de la velocidad como belleza suele asignarse al primer manifiesto del futurismo, en febrero de 1909, donde el poeta Filippo Tommaso Marinetti hablaba de «locomotoras de pecho ancho que trepidan sobre los raíles como enormes caballos de acero embridados de tubos». Entonces ya había pasado más de medio siglo desde que Turner había pintado el GWR (gran ferrocarril del oeste) atravesando orgulloso el puente sobre el Támesis, arrastrado por una máquina de vapor que conseguía en el trayecto medias de 80 km/h. El paradigma romántico del pintor se enriquece aquí con un elemento representativo de la revolución industrial, que había venido para quedarse, y nos deja una imagen icónica para la historia de la locomoción. La evolución del ferrocarril continúa en nuestros días, cuando el tren más rápido del mundo ya vuela, y así, gracias a la levitación magnética, se reduce por completo el rozamiento con los raíles. Con esa tecnología, en Japón el Maglev ya ha sobrepasado en pruebas los 600 km/h. Aunque sea en vuelo rasante, las aves pueden ser muy rápidas. En consonancia con ello, el llamado tren de alta velocidad española (AVE) es el segundo de Europa en cuanto a celeridad, después de los franceses. Algún día llegará a Galicia.

Todos los registros de récord de velocidad en el mundo animal están encabezados por aves, de las que el halcón peregrino es la que se lleva la medalla de oro, al conseguir hasta 360 km/h en la modalidad de vuelo en picado. Tras él se clasifican el águila real y algunas especies de alcatraces. En vuelo más o menos horizontal algunos vencejos llegan a conseguir los 200 km/h. Si dejamos el aire, donde algunos insectos también son raudos cual tábanos, las mayores velocidades se obtienen en natación, y el marrajo común se alza con la victoria, mientras que en tierra el liderazgo corresponde al consabido guepardo. Aun teniendo en cuenta que hay animales muy lentos, y a este respecto son referenciales los caracoles y las tortugas, las marcas de los seres humanos son ridículas, y por ello recurrimos a las máquinas cuando tenemos prisa. El caso es que ha terminado por gustarnos eso de ir más rápido en casi todo. Hasta hace poco tiempo, un criterio para la venta de coches era la máxima velocidad alcanzable, y también un reto para mentes juveniles. Esa asignatura ya está aprobada. Hace un siglo, lo más en automovilismo era el Woods Dual Power (1917), un vehículo híbrido que arrancando con el motor eléctrico llegaba a alcanzar 30 km/h, pero que si usaba también el de gasolina se ponía hasta a 56 km/h. En el Campeonato de España de Motociclismo de 1917, una Harley Davidson dio la vuelta más rápida a 91,76 km/h. Lo importante es dejar las carreras para la competición.

En aquel bochornoso manifiesto futurista (toda una exaltación de la violencia) fue también donde Marinetti dejó escrita la famosa sentencia de que «un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más hermoso que la Victoria de Samotracia». Es algo más escrito sobre gustos, pero, mire usted por dónde, al final la historia ha quitado la razón a quien soñaba con el vehículo motorizado como símbolo de velocidad. Veamos. La majestuosa estatua alada que se conserva en el Louvre corresponde a Niké, que en la mitología griega era la diosa de la victoria, y es por ese motivo por el que figura en el anverso de las medallas olímpicas, otorgadas a los ganadores. Se la representa con alas y portando en la mano una corona de laurel. Pues bien, esa diosa Niké sirvió de inspiración a la famosa marca de prendas deportivas, la que utiliza como emblema un signo que trata de sugerir movimiento. La estudiante de diseño que creó ese isotipo (o imagotipo), Carolyn Davidson, dijo haberse inspirado en un ala de la Victoria de Samotracia, y vendió sus derechos por la creación del símbolo al empresario Phil Knight por 35 dólares en 1971. A saber el precio actual de esa marca. El crecimiento de la empresa desde entonces ha sido muy rápido. El atractivo de la velocidad.

Palabras con historia

Prefiero el bastón de la experiencia que el carro rápido de la fortuna. El filósofo viaja a pie

Pitágoras de Samos (569-475 antes de Cristo)

El «hardware» es lo que hace a una máquina rápida; el «software» es lo que hace que una máquina rápida se vuelva lenta

Craig Bruce Reucassel (1977-)

Sé lento con la lengua y rápido con el ojo

Miguel de Cervantes (1547-1616)

No hay nada más rápido que la calumnia

Marco Tulio Cicerón (106-43 antes de Cristo)

En circunstancias especiales, la acción debe ser más rápida que el pensamiento

Hernán Cortés (1485-1547)

Profundo es, por definición, lo que está lejos del conocimiento. Superficial es lo de conocimiento fácil y rápido

Paul Valéry (1871-1945)

El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo

Alejandro Dumas (1802-1870)

Actividad

1. Hace no muchos años una prueba para seleccionar personal de oficina consistía en escribir a máquina un texto, y la valoración se establecía según por el menor número de errores dando el mayor número posible de pulsaciones por minuto. El «Libro Guinness de los récords» registra que la mecanógrafa más rápida de la historia fue Barbara Blackburn, que en 1985 logró escribir durante 50 minutos 37.500 pulsaciones, o sea que le da una media de 750 golpes de tecla por minuto. ¿Cuál es tu velocidad escribiendo sin errores un mensaje con el móvil?

2. Mientras se sigue hablando de los inimaginables ordenadores cuánticos, la velocidad se vende en todas las perspectivas del mundo informático. Hay publicidad para el navegador más rápido, el ordenador más rápido, la conexión a Internet más veloz, sea con línea de ADSL o con fibra óptica. Investiga cuál es la velocidad de transmisión de datos de cada uno de los dispositivos que usas.

3. El lema olímpico se resume en tres palabras latinas: «Citius, altius, fortius». Investiga su significado y clasifica las pruebas olímpicas en cada una de esas tres aspiraciones.

4. Un tábano puede llegar a volar a 145 km/h. ¿Cómo te imaginas que se ha podido medir esa velocidad?

5. El topo puede excavar en tierra 5 metros por hora. Calcula el tiempo empleado por la tuneladora en Bolaños, en las obras del AVE a Galicia, entre los municipios de Castrelo do Val y Vilariño de Conso, que perforó 6.776 metros.

6. Las liebres (aquí, la de Durero) son famosas por su velocidad. También se dice que algo es rápido como una bala, como una flecha, como una centella o como un rayo. Ordena de mayor a menor esas velocidades.

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A la espera del tren más rápido