Adiós a un presidente negro

En desuso el luto y la sotana, la prenda negra queda vinculada a la elegancia

«El paje negro» (1652), versión en grabado de la obra homónima del paisajista holandés Aelbert Cuyp
«El paje negro» (1652), versión en grabado de la obra homónima del paisajista holandés Aelbert Cuyp

ace unos días el mundo entero despedía resignado al primer presidente negro de los Estados Unidos de América. Los comentarios, sobre todo en Europa, han sido unánimes al considerarlo como uno de los mejores de los últimos cincuenta años. Pero lo peor viene ahora, cuando estamos esperando además que se cumpla el refrán detrás vendrá quien bueno me hará. Es un dicho que promete tiempos peores, y que doña Emilia Pardo Bazán utilizó para cerrar su curioso Diálogo secular, una conversación entre los siglos XIX y XX en la que no faltaba una alusión a la envidiada modernidad del otro lado del Atlántico. Ahora, entrados ya en el XXI, en Norteamérica, a un negro demócrata, progresista y amable sucede un blanco republicano, nacionalista y faltón, que se está dando prisa por desandar pasos del camino de una presidencia que muchos comenzamos a añorar antes de que finalizase. Pero la huella moral de Barack Obama, sin embargo, es profunda e imborrable, y con seguridad su pueblo la reconocerá en el futuro, una vez amainados los enojosos vendavales de Donald Trump.

Pocos lectores conocerán que la imagen que ilustra esta página fue protagonista de una anécdota que causó revuelo en círculos diplomáticos del Reino Unido. Tuvo lugar en el palacio de Kensington, cuando en abril del 2016 el matrimonio Obama fue recibido por los príncipes Enrique y Guillermo, junto con Catalina Middleton. Minutos antes de que los ilustres visitantes llegasen para la cena informal, un asistente señaló horrorizado que allí, en la estancia prevista para la recepción se ubicaba ese cuadro de Aelbert Cuyp perteneciente a la pinacoteca real, cuyo marco, como es frecuente, mostraba una placa de bronce con el título de la obra, The Negro Page. Se apresuraron a retirar el cartelito, y a colocar un jarrón de manera que ocultase el hueco evidente. Y es que la palabra Negro (así, con mayúsculas), que desde el siglo XVIII se usa en inglés para calificar a las personas de origen africano, sigue teniendo una connotación ofensiva, al menos según los diccionarios de Oxford. En los Estados Unidos la cosa no es exactamente así, y aunque suele preferirse hablar de personas de color o afroamericanas, también se recuerda con frecuencia que Martin Luther King utilizó el término Negro para referirse a su propia raza en el famoso discurso I have a dream.

Usemos el término que usemos, Black is Black, como cantaban Los Bravos en los 60. Y en castellano el término negro tiene también muchas veces connotaciones negativas, como queda claro en las expresiones garbanzo negro, oveja negra, lista negra, tener la negra, verse negro o poner las cosas negras. Pero no siempre. En otras ocasiones sirve para designar aquello que es difícil o imposible de ver, que no está a la luz, como el dinero negro, el mercado negro o las cajas negras. En estos casos el sentido se aproxima al significado científico del color que absorbe todas las radiaciones, y al no reflejar luz alguna convierte las cosas en invisibles. Es lo que les pasa a los agujeros negros, puntos de una masa tan concentrada y una gravedad tan intensa que incluso los rayos de luz, tan ligeritos ellos, quedan atrapados en su interior.

Otras veces, el color negro está vinculado de una u otra forma a la muerte, como es el caso del humor negro y la novela negra, y así debe interpretarse el uso de ese color en la liturgia de la Iglesia católica y en la prácticamente desaparecida costumbre del luto en el vestir. Al perder ese significado luctuoso, y olvidadas todas las camisas negras, tanto las nefastas italianas como las lloronas de Juanes, en el vestir permanece el negro vinculado a la elegancia y a uniformes que pretenden distinción. Ahora que no visten así los árbitros ni se ven sotanas por la calle, nos quedan el frac y la toga de los profesionales del derecho. Y el recuerdo de la elegancia personal de un presidente que era pata negra.

palabras con historia

Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte.

Graham Greene (1904-1991)

A cada padre le llega el día en que debe afrontar el problema de explicar a su hijo qué es la vida. Inevitablemente, para el padre negro el momento llega cuando debe explicar a su hijo lo que es la segregación.

Martin Luther King (1929-1968)

El horizonte es negro, la tempestad amenaza; trabajemos. Este es el único remedio para el mal del siglo.

André Maurois (1885-1967)

La literatura no puede reflejar todo lo negro de la vida. La razón principal es que la literatura escoge y la vida no.

Pío Baroja (1872-1956)

El cliente puede comprar un coche del color que desee, siempre y cuando sea negro.

Henry Ford (1863-1947)

Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano.

Walt Whitman (1819-1892)

Cuando una paloma empieza a frecuentar los cuervos sus plumas permanecen blancas, pero su corazón se vuelve negro.

Proverbio alemán

actividades 

1. En el mundo de la música encontramos numerosas referencias al color negro. Dos de ellas están citadas en el texto, pero quizás la más notable es el «Paint It Black», que los Rolling Stones lanzaron en 1966 y que en español cantaron otros, como Los Salvajes, quejándose: «No sé qué pasa que lo veo todo negro / Porque cualquier color se me convierte en negro». Haz una relación de otras canciones, obras de arte, novelas o películas donde el color negro sea protagonista.

2. Entre los vegetales no es muy frecuente el color negro, por ello es notable la expresión «negra como una endrina», en alusión al fruto del ciruelo silvestre que utilizamos, entre otras cosas, para hacer el pacharán. Haz una exposición de imágenes de seres vivos donde destaque algo de color negro. No te olvides de poner un tulipán negro.

3. El azabache es una variedad de lignito que por su dureza y brillo se usa para hacer adornos, y es popular su uso en Compostela. Procede de la carbonización de árboles de los períodos Cretácico y Jurásico, que quedaron sepultados y sometidos a grandes presiones. Hace unos 150 millones de años esos árboles formaban parte del ecosistema en la costa asturiana donde vivieron dinosaurios. ¿Sabes de qué especies? Consulta la web del Museo Jurásico de Asturias: http://www.museojurasicoasturias.com

4. El vestir de luto era costumbre ampliamente extendida, que se remonta a la época del Imperio romano y se practicó hasta hace poco. Busca la fotografía más reciente que puedas sobre alguien que lleve una prenda negra, como señal de pena y duelo por el fallecimiento de un familiar.

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