La pelea de unos chavales en Lugo ha llegado a ser noticia nacional. No por lo insólito del suceso, pues supongo que todos recordarán citas «a la salida» de las clases; lo novedoso es el hecho de que esas imágenes hayan sido publicadas, con la difusión que hoy posibilitan las redes sociales. Lo que se tolera o ignora en la escala próxima resulta inaceptable en una exposición pública. Si en una pelea privada alguien pudo aceptar que se trata sin más de una nueva versión de los antiguos desafíos varoniles (que como mucho nos hacían recordar justas, duelos de honor o combates de fuerza y destreza), la exhibición urbi et orbi nos hace reflexionar colectivamente sobre el drama de la violencia. Y verlo entre adolescentes es alarmante, si ellos piensan que con esas armas se demuestra algo. La fuerza física es un arma, y con las armas no se juega. No dejaré de decir aquí que el grado más repugnante de la violencia se da cuando va rebozada en la prepotencia del macho que se siente superior. Cree que es el sexo fuerte y que por eso los hombres no lloran.

Al margen de cuestiones hormonales vinculadas a la violencia y agresividad, la lucha resulta una prueba física y el estereotipo más común de la masculinidad es ser fuerte. Se suele atribuir al varón la ventaja corporal de la fuerza, casi siempre entendida, dicho sea sin ofender, como fuerza bruta, aquella que es común a los animales y se ejerce con los músculos. Como saben los aficionados a la halterofilia, la fuerza muscular tiene relación directa con la fuerza física, que se mide con dinamómetros y se expresa en newtons o kilopondios. Normalmente la capacidad física va vinculada a la corpulencia, y por ello hay diferentes categorías en halterofilia y boxeo. También en ello se encuentra el motivo de que se hubiera llamado el Fuerte a Sancho VII de Navarra, uno de los protagonistas en la batalla de las Navas de Tolosa, cuyos restos se conservan en la colegiata de Roncesvalles. Resulta que a partir de las medidas del fémur y por diversas tablas antropométricas se concluye que su altura debió de rondar los 2,10 metros.

Pero ese no es el único sentido del adjetivo. Todos sabemos que si alguien nos pide, en un SMS, por ejemplo, que seamos fuertes no nos está pidiendo que vayamos al gimnasio.

Pensando en si será más fuerte lo masculino que lo femenino, voy al Diccionario de la RAE y me encuentro con más de 20 acepciones para el adjetivo, y veo que son solo dos o tres las relacionadas con ese tipo de fortaleza. En general, pueden ser superiores las féminas. Y no hace falta saltar de la física a la química, donde existen por ejemplo los ácidos fuertes, como el sulfúrico, el clorhídrico o el nítrico, y también álcalis fuertes, como la sosa y la potasa. Esas sustancias podrían ser metáfora de lenguaje corrosivo o de lenguaje fuerte como el que evoca Víctor Hugo en su cita, y que entendemos propio de rufianes. Pero al hablar de algo fuerte nadie piensa en ellos ni en la fuerza de las palabras. Al buscar una imagen para este adjetivo de hoy terminamos siempre en el sentido físico o anatómico.

Para que conste, cuando otras acepciones del adjetivo se aplican a mujeres y hombres, nos hablan de fuertes de espíritu, de carácter o de voluntad, y estas son condiciones que se consideran positivas, propias de grandes personas. También significan intensidad cuando se habla de fenómenos naturales (un olor, un dolor, un viento?) ; asimismo valen para expresar firmeza, resistencia o seguridad (caja fuerte, moneda fuerte, gobierno fuerte), contundencia (argumento fuerte), exceso o abundancia (cena fuerte) e incluso para destacar singularidades del conocimiento (está fuerte en aritmética parlamentaria). Nótese al respecto que en general no es lo mismo estar fuerte que ser fuerte. La temporalidad del estar siempre deja un aire de incertidumbre. Por eso a casi nadie le gusta que le digan que está como un roble.

Citas

Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia

Hermann Hesse (1877-1962)

Las palabras fuertes y ásperas indican una causa débil

Victor Hugo (1802-1885)

El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo

Henrik Johan Ibsen (1828-1906)

No hay cosa más fuerte que el verdadero amor

Lucio Anneo Séneca (4 antes de Cristo-65 d. de C.)

Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso

Solón de Atenas (640-558 antes de Cristo)

El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los sonidos

Miles D. Davis (1926-1991)

No hay desgracias para los corazones débiles. La desgracia quiere un corazón fuerte

Fedor Dostoievski (1821-1881)

 Actividades

1. Escribe cinco frases en donde el adjetivo «fuerte» no se refiera a la fortaleza física. Imagina que son titulares de noticias, y busca o dibuja una ilustración para cada una de ellas.

 2. El concepto de fuerza en física fue perfilándose a lo largo de la historia y fueron importantes las contribuciones de Aristóteles, Arquímedes, Galileo, Newton, Coulomb o Einstein. Indica el tipo de fuerza que se asocia a los siguientes fenómenos:

? un imán pegado en la puerta de la nevera

? la caída de una manzana

? la estabilidad del núcleo de los átomos

? el funcionamiento de una pila

 3. Al rey Sancho VII de Navarra lo llamaron el Fuerte porque superaba con creces los dos metros de altura. Haz una lista de reyes que hayan recibido algún tipo de sobrenombre y averigua el motivo.

 4. Para establecer el grado de fortaleza o intensidad de algunos fenómenos se crean escalas. Indica alguna, existente o inventada por ti, que sea útil para medir:

? la intensidad de un terremoto

? la dureza de un mineral

? el picor de un pimiento

? la fuerza de un huracán

? la resistencia de un pegamento

? el dolor de un parto

 5. A la hora de poner ejemplos, se dice «fuerte como un roble», o «fuerte como un toro» para significar resistencia. Indica qué otras cualidades se vinculan a: una serpiente, una tortuga, una paloma, un buitre, un zorro, un junco, una cotorra, una manzana, una ostra, una cabra, una mula.

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Mitología del sexo fuerte