El virus del ébola, una vieja historia en un nuevo formato

La vieja historia es la de la lucha contra las infecciones víricas, que han sido la causa de las dolencias más temidas y más mortíferas para la humanidad


En los últimos decenios se han descubierto unas 30 nuevas enfermedades para las que de momento no existe curación, entre ellas el ébola y el sida. Se desconoce cuándo apareció el virus del ébola, pero sabemos que la primera vez que se registró la enfermedad fue en 1976, en el Congo. Su nombre procede de la zona en la que apareció, alrededor del río Ébola. Desde aquella fecha se ha vuelto a encontrar en muchas ocasiones, siempre en países africanos hasta este año.

El primer contagio de ébola fuera de África fue el de una enfermera española que se infectó durante los cuidados que prestaba a un paciente traído a España para intentar salvarle la vida, pero hasta entonces la enfermedad estuvo siempre en África pues el virus que la causa se mantiene en animales típicos de países como Sudán, Congo, Costa de Marfil o Gabón. La ubicación geográfica de muchas enfermedades víricas está relacionada con sus reservorios naturales, es decir, con las poblaciones de especies en las que viven estos agentes infecciosos sin causarles daño. Muchos virus infectan normalmente animales como monos, aves o roedores, pero ocasionalmente pueden saltar de especie y contagiar a los seres humanos. Es lo que ha sucedido con el sida, la gripe o el ébola, con el que parece que ciertos murciélagos constituyen la población animal donde se mantienen.

En la lucha contra las enfermedades infecciosas como la del ébola es necesario sumar los esfuerzos de muchos países. Como avisan los expertos, ningún territorio puede mejorar la salud de su población sin reforzar la de sus vecinos, sobre todo en la actualidad, ya que las modernas formas de vida (sistemas centralizados de distribución de alimentos, elevada y rápida movilidad de las personas y animales) facilitan la dispersión de estas enfermedades.

LA ENFERMEDAD

Los primeros síntomas del ébola pueden aparecer entre los pocos días y las tres semanas después del contagio. Al principio puede ser confundida con una gripe, pues sus indicios incluyen fiebre y fatiga, así como dolor de cabeza, de garganta y dolores musculares. Posteriormente se complica con vómitos, diarrea y, especialmente, con fallos en las funciones que realizan los riñones y el hígado. A partir de este momento es cuando suceden hemorragias generalizadas (en los ojos, bajo la piel y en órganos internos, pero también se pierde sangre a través de orina, heces y vómitos). Es una enfermedad que causa la muerte de una gran parte de los enfermos (entre el 50 y el 90 %). El brote actual (2014) es el más virulento de los sucedidos hasta ahora, y está afectando fundamentalmente a personas de Liberia, Guinea, Sierra Leona, y Nigeria.

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