El 22 de marzo celebramos el Día Mundial del Agua

El del 2014 está vinculado a la energía. En Galicia las centrales hidroeléctricas llegan a producir una cuarta parte de la energía total generada


La pregunta que se hace Albert Einstein -parafraseando un proverbio chino- nos hace pensar en la paradoja que resulta saber muy poco sobre aquello donde nos estamos moviendo. La frase puede tener muchas lecturas, más o menos figuradas, pero también puede mantener su significado casi literal, incluso si la aplicamos a nosotros mismos, en lugar de a los peces. ¿Qué sabemos del agua? ¿Qué hemos aprendido al beber, al nadar, al sudar, al llorar, al mirar cómo pasan las nubes, al ducharnos, mientras hervía en la olla, cuando llovía, al ver desaparecer el cubito de hielo, mientras sonaba la cascada, se disolvía la sal o rompían las olas? ¿Qué libros, fotografías, poemas o pinturas recordamos en los que ella fue protagonista? ¿Qué palabras, paisajes, músicas y sonidos son los que primero nos vienen a la mente al pensar en el agua? Dentro de pocos días, el 22 de marzo, celebramos el Día Mundial del Agua, y esa fecha puede servirnos para pensar, desde muchos puntos de vista, sobre esa sustancia que nos permite vivir y sentir y pensar y gozar. No en vano vivimos en un planeta de agua, y el agua vive dentro de nosotros.

«¿Qué sabe el pez del agua donde nada toda su vida?»

Albert Einstein, científico (1879-1955)

Planeta Azul

La fotografía de nuestro planeta vista desde el espacio está dominada por el agua: por el azul de los océanos, por el blanco de las nubes atmosféricas y los hielos polares. No es solo una apariencia externa, como ya comprendió ahce seis siglos Tales de Mileto, uno de los Siete Sabios de Grecia, a quien los estudiantes conocen por su famoso teorema geométrico. Es tan importante el papel que desempeña el agua en nuestra existencia y en nuestro entorno que Tales, que además de matemático y astrónomo fue el primer filósifo de Occidente, atribuyó al agua el ser el principio y origen de todas las cosas. Lo hizo al observar que ella es el origen del vapor que se transforma en aire, que cuando el agua se congela se convierte en tierra sólida, que las semillas dan vida con el agua y que los animales la necesitan para vivir, al igual que los campos necesitan la lluvia. Tales fue el primero de los pensadores anteriores a sócrates que buscaban entender nuestro mundo con explicaciones materialistas, que no necesitan de dioses para que existan las cosas o para que sucedan los fenómenos. Así nos lo cuenta Arístóteles en su Metafísica: «La mayoría de los primeros filósofos consideró que los principos de todas las cosas eran solo loss que tienen aspecto material (...) En cuanto a ese principo, no todos icen lo mismo, sino que Tales, el iniciador de ese tipo de filosofía, afirma que es el agua, y también declaró que la tierra está sobre el agua. Concibió tal vez esta suposición al ver que el alimento de todas las cosas es húmedo y porque de lo húmedo nace el propio calor y por él vive. Y es que aquello de lo que nacen es el principio de todas las cosas. Por eso concibió tal suposición, y porque las semillas de toas las cosas tienen naturaleza húmeda».

Medio Ambiente

Cada año caen del cielo unos 930 litros de agua por cada metro cuadrado de superficie terrestre. La mayor parte, por supuesto, en los océanos, que albergan el 96,5% de la que tiene nuestro planeta. El agua dulce anda escasa: mucha está en forma sólida, en los casquetes polares y en glaciares y, en segundo lugar en forma subterránea. Incluso bao el desierto, como decía el autor de El principito, donde la belleza se incrementa en la posibilidad oculta de la presencia de agua. También la hay, por supuesto, en las nubes, e invisible en la humedad atmosférica; pero el agua en la que pensamos más fácilmente, la de los arroyos, lagos o ríos es solamente una fracción muy pequeña de toda la que contiene el planeta.

Nuestra valoración del agua está vinculada en gran medida a su papel en relación con la vida. Sabemos que en ella tuvo lugar su origen y en su seno encontramos,t ras miles de millones de años de evolución, una fabulosa muestra de biodiversidad, sin olvidar a los peces, por supuesto, pero reconociendo desde formas mircroscópicas (como el plancton, que en su conjunto consittuye la práctica totalidad de la biomasa marina) hasta los grandes mamíferos marinos, lo smayroes animales que jamás hayan existido en la Tierra.

Fuente de energía

En este año 2014 la celebración del Día Mundial de Agua está especialmente vinculada a la energía, pues se trata de dos conceptos relacioandos e interdependientes. Posbilemente los molinos de rueda vertical ya existieron en Persia unos cinco siblos anes de Cristo. Auqnue el rpimer testimonio se lo debemos al ingeniero, arquitecto y escritor romano Marco Vitruvio (siglo I antes de Cristo) que describe cómo con una rueda hidráulica se obtenía la energía suficiente como para moler 150 kilos de trigo por hora, cuando dos esclavos no pasaban de los siete kilos. Tras los molinos de agua, para diferentes usos, y con el descubrimiento de la generación de electricidad, comenzó a utilizarse el agua de otro modo en las centrales hidráulicas y mareomtrices, pero también en las térmicas de todo tipo, incluyendo las nucleares. En Galicia la energía hidroeléctrica tiene una notable importancia, existen 38 grandes centrales (de má de 10 megavatios de potencia) que pueden llegar a generar, dependiendo de la pluviosidad, hasta la cuarta parte de la energía producida en nuestra comunidad. La más antigua es la de Tambre, en Noia, cuyo edificio fue diseñado por el arquitecto Antonio Palacios e inició su actividad en 1927. En el proceso inverso, el 8% del consumo mundial de energía se utiliza en el bombeo, tratamiento y transporte de aguas para su adecuada distribución en usos humanos.

Cero calorías

La masa cerebral de una persona oscila entre 1,2 y 1,4 kilos, de los que alrededor de un 84% corresponden al agua que contine. No debe extrañarnos, por tanto, que don Quijote pasara a la historia cuando, como dijo Cervantes, «del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cererbro, de maner que vino a perder el juicio». Nuestras neuronas no lo pasarían bien sin agua. Sin ella no podemos pensar, ni amar, pero tampoco podríamos realizar ninguna de las funciones vitales pues todos los tejidos de nuestro cuerpo la contienen en alguna proporción y todas nuestras células la necesitan. La parte de nuestro cuerpo con menos agua son los dientes (0,2%), mucho menos aún que las uñas, el pelo, las grasas o los huesos. Como todo el mundo sabe, para clamar la sed es mejor el agua que las bebidas que contienen alcohol, pero también es preferible a los refrescos que llevan azúcar, porque el intestino delgado necesita agua para digerir ese azúcar y ha de tomarla del cuerpo. Aunque nos hemos aprendido aquello de que el agua es cincolra, inodora e insípida, eso se refiera al agua pura, y no al agua potable. Aunque sea cristalina y sin olor, el agua de mesa tiene sabor. Las que consumimos, sean embotelladas o del grifo, contienen sustancias disueltas (dióxido de carbono, ionesa de sodio, hierro, clacio, flúor) que nos permiten escoger el agua de nuestra preferencia.

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