Martín de Riquer, la literatura más amena

El profesor que nos enseñó a leer el «Quijote» no se complica al explicarlo: «Cervantes no ha dicho nunca que Sancho sea el materialismo y, si se lo hubieran afirmado, se hubiera quedado de piedra picada»


Tenía casi cien años y llevaba casi cincuenta en la Real Academia Española, de la que era el miembro más veterano. En tan larga vida dedicada a las humanidades tuvo tiempo de lograr muchos prestigiosos premios: el Michel de Montaigne, el Menéndez Pelayo, el nacional de Ensayo, el Príncipe de Asturias y el nacional de las Letras. Ha dejado escrita una vasta obra, especialmente relevante en el terreno de la interpretación literaria, por la que sin duda será recordado. Pero quienes lo conocieron seguro que se llevan de él otro recuerdo más cálido: el del profesor universitario volcado en enseñar con amena claridad, el de la persona que transmite la íntima alegría de quien disfruta con su magisterio. Hablamos de Martín de Riquer, que ha fallecido en los últimos días de septiembre, cuando contaba 99 años.

Muchos, quizá sin saberlo, han aprendido a leer el Quijote, han conocido la poesía trovadoresca o han vuelto los ojos a la novela medieval, especialmente la de caballería, gracias a él, es decir, a su capacidad para explicar con claridad y buen humor esta literatura quizá arcana para el lector del siglo XXI. Otros muchos han acudido a este apasionado de la Edad Media, precisamente, en busca de la explicación esclarecedora contenida en sus monografías y en sus ediciones anotadas. Y no son pocos quienes como manual de cabecera para abrir horizontes en las letras acuden a esa Historia de la literatura universal escrita a cuatro manos con José María Valverde que no ha mucho tiempo ha reeditado la editorial Gredos en dos volúmenes (la primera edición era de 1959).

CERVANTES Y RIQUER

La interpretación del Quijote que sugiere Martín de Riquer es tan cercana y sencilla que parece mentira que aún sigan obra y autor inspirando ese venerable respeto que otros lectores más sesudos nos han querido sugerir. «Cervantes era simpatiquísimo», dice en una entrevista del 2003 que recupera la web www.revistasculturales.com. Como si lo conociera de toda la vida, como si hubieran sido camaradas, con la misma naturalidad con la que afirma que la Galatea la leemos hoy «porque la escribió» Cervantes, que, si no, no la leería nadie.

También explica por qué es la novela que rompe con el género medieval: por «la presencia del escritor. Porque cuando leemos el Quijote siempre tenemos a Cervantes a nuestra vera». Como si estuviera escribiendo al lado de cada lector: «Muchas veces emplea la frase: ?Olvidábaseme decir?. No es una figura retórica, no, es que se le olvidaba decir una cosa y la dice ahora. Como nos pasa a nosotros hablando». Podríase seguir hablando mucho tiempo del Quijote de Riquer, pero solo se nos ocurre cerrar este tema con otra frase de esa entrevista: «Cuando salió, era un libro de risa; la gente se partía de risa leyéndolo». Por si algún joven tenía alguna duda, Riquer puede ayudarle a descubrir que lo que dice es cierto.

OTROS

Tiene mucho que ver otro de los temas favoritos de Martín de Riquer con el Quijote: la novela medieval, que en buena parte es lo mismo que halar de las novelas de Tirant lo Blanc o de Chrétien de Troyes, es decir las novelas de caballerías. Con ellas «aparece el maravilloso libro». Desaparece el juglar que invita a escuchar y el autor se dirige «a ti lector, que estás leyendo».

Y respecto al tercer gran tema del que se ocupó, la lírica trovadoresca provenzal, en la entrevista citada insiste nuevamente De Riquer en la cuestión: «Es el primer movimiento europeo en lengua hablada, escrito por una colectividad y con la personalidad del escritor. [...] Guilhem de Peitieu, el primer trovador conocido, ya habla de sí mismo en el siglo XII».

Pero no era esta literatura tan lejana en el tiempo la única que le gustaba. Huía de la novela negra, quizá uno de los géneros predilectos de su tiempo para muchos lectores, pero en cambio afirmaba que disfrutaba mucho con las novelas de detectives. Una de sus favoritas era Agatha Christie, pero no vamos a revelar aquí por qué. Eso te invitamos a descubrirlo en las Actividades.

Hay ediciones y ediciones

Cuando un profesor recomienda la lectura de un clásico da sin duda dos datos básicos para localizar el libro: el autor y la obra. Pero también es frecuente que añada alguna editorial. A veces, esta información es una mera ayuda para facilitar la compra o la localización en la biblioteca, si el libro es relativamente moderno y no ha sido publicado por muchas editoriales. Pero en otros casos se trata, y así debería subrayarlo, de una recomendación. Obras como «La Celestina» o el «Lazarillo de Tormes» tienen multitud de ediciones distintas. Y para la escuela unas son mejores que otras.

Algunas editoriales han hecho ediciones críticas. Son libros para estudiosos de la literatura o curiosos de lo que es la historia de un libro en particular. No suelen aportar aclaraciones al lector normal, sino que acumulan datos y comparan las primeras ediciones para contribuir a fijar el texto cuando, como ocurre con el «Cantar de Mío Cid», hay varios manuscritos que no concuerdan por completo.

Podría hablarse de ediciones anotadas cuando el crítico procura aclarar el significado de las palabras en desuso, el valor de las figuras retóricas o el contexto histórico en que la obra resulta comprensible (describiendo objetos cotidianos, costumbres, acontecimientos...). La lectura de «El criticón» de Baltasar Gracián, por ejemplo, resulta muy difícil sin una versión anotada, si bien es cierto que las notas también podrían condicionar nuestra interpretación.

CLÁSICOS ADAPTADOS

No son pocas las editoriales que, junto a sus colecciones «serias», publican clásicos adaptados al público escolar. No solo incluyen algunas notas aclaratorias, sino que además del estudio previo añaden actividades que facilitan al alumno el acercamiento a la obra, al ayudarle a centrar la atención en aspectos que le permiten descubrir sus entresijos.

Así que, cuando el profesor recomienda una edición, sobre todo si es de una de estas colecciones pensadas para escolares, lo mejor es hacerle caso. Y, si ya se dispone del libro en casa, como no se va a volver a comprar siempre se puede acudir a una biblioteca para consultar la edición recomendada.

ACTIVIDADES

Una jugosa entrevista concedida hace diez años por Martín de Riquer es el mejor resumen de su vida. Fíjate en el pasaje que se refiere a las novelas de detectives: http://goo.gl/GMkWqV

Según Riquer, la revolución de Cervantes se centra en el papel asignado al narrador en el «Quijote». Entérate en la wikipedia de los tipos de narradores que puede haber www.es.wikipedia.org/Wiki/Narrador

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