La familia del investigador asesinado en Egipto intenta presionar al Gobierno italiano
04 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Italia no debe ceder ante los chantajes del régimen de Al Sisi». Así se pronunciaron los padres de Giulio Regeni, el investigador italiano secuestrado, torturado y asesinado por agentes de seguridad egipcios entre enero y febrero del 2016. Sus palabras suponen una crítica a la reacción moderada del Gobierno italiano ante la sentencia con la que un tribunal de Roma condenó el pasado lunes, en primera instancia y tras un juicio en ausencia, a tres agentes de seguridad egipcios por secuestro, y ordenó una indemnización de 650 000 euros para la familia de Regeni y para la Presidencia del Gobierno, que en el 2021 solicitó constituirse como parte civil en el proceso. La familia Regeni valoró positivamente el veredicto y consideró que «se ha hecho justicia para Giulio»; sin embargo, no parece que Roma tenga intención de ejercer una presión especial sobre El Cairo en este sentido.
Tras conocer la sentencia, la familia Regeni pidió al Ejecutivo que rompa relaciones con El Cairo. Sin embargo, la presidenta del Gobierno, Giorgia Meloni, declaró: «No soy de los que piensan que romper las relaciones diplomáticas con Egipto ayude a resolver el problema; más bien, crea mayores dificultades».
La realpolitik de Roma no es casual. Italia siempre ha sido uno de los principales socios económicos de Egipto: el país transalpino vende maquinaria y tecnología, e importa productos energéticos, metales, productos químicos y otras materias primas, lo que supone un intercambio comercial de casi 6.000 millones de euros. En el 2022, las inversiones directas italianas en Egipto rozaban los 8.000 millones de euros, y en el país árabe operan al menos un centenar de empresas italianas, especialmente en los sectores energético y de infraestructuras. Fueron los italianos quienes, en agosto del 2015, descubrieron el gigantesco yacimiento de gas natural de Zohr frente a las costas egipcias; en febrero del 2016 se completó el proceso de autorización para iniciar el desarrollo del yacimiento, que actualmente está en funcionamiento. El régimen de Al Sisi también resulta estratégico para contener los flujos migratorios que parten de este país árabe, que cuenta con una población de 118 millones de personas con una edad media de unos 25 años.
Tras la sentencia, el caso Regeni ha vuelto a ser el foco de atención y en las redes se nota que los italianos están divididos. Hay quien dice que los padres de Regeni no deberían meterse en cuestiones como «los tratados internacionales y las relaciones con Egipto». Muchos otros están indignados. «¿El interés nacional de Italia equivale a ser cómplices y subordinados de regímenes autoritarios, dictadores y torturadores, con tal de proteger los acuerdos comerciales y de seguridad?». Incluso se leen comentarios como: «Si se tratara de España, Meloni ya habría declarado la guerra a Madrid». También los hay que juran que nunca más volverán de vacaciones a Egipto.
Asesinado por funcionarios
Riccardo Noury, portavoz de Amnistía Internacional Italia, señala que «es evidente que no se trata de un juicio contra Egipto, pero los condenados tampoco eran tres transeúntes que cometieron un delito por motivos fútiles; ellos representaban a Egipto, en su calidad de funcionarios del Estado egipcio. Esta continua minimización por parte del Gobierno es coherente con lo que han hecho seis Ejecutivos diferentes en diez años». Elena Sciso, catedrática de Derecho Internacional en la Universidad Luiss de Roma, explica que «el Estado italiano podría haber hecho mucho más, ya que el derecho internacional reconoce a los Estados la facultad de actuar en defensa de sus ciudadanos en el extranjero cuando los derechos fundamentales de estos se ven vulnerados por un Estado extranjero. Y, al actuar en defensa de sus ciudadanos, pueden recurrir a medidas de represalia. No sé si se ha ejercido presión a nivel diplomático. Desde fuera no resulta evidente».