Los hutíes impulsan la estrategia iraní de agravar la crisis petrolera mundial y fuerzan que Arabia Saudí cierre el Petroline, el oleoducto alternativo a Ormuz

Redacción AGENCIAS

INTERNACIONAL

Una niña iraní sostiene un cartel que representa el estrecho de Ormuz
Una niña iraní sostiene un cartel que representa el estrecho de Ormuz Iranian Supreme Leader'S Office | EUROPAPRESS

Las milicias financiadas por Irán abren un nuevo frente en el mar Rojo

12 sep 2026 . Actualizado a las 22:33 h.

Los rebeldes hutíes —afines a Irán y financiados por este país— tomaron el jueves el puerto de Moka y, desde el viernes, controlan la isla de Mayun (también conocida como Perim), dos de los enclaves fundamentales para el control del acceso sur al mar Rojo. Con ello, los iraníes están convirtiendo el estrecho de Ormuz en su arma más importante en la guerra, lo que agrava la crisis petrolera mundial. Los hutíes, sus aliados yemeníes, se sumaron de lleno al conflicto con la captura del puerto de Moka, la entrada al estrecho de Bab el-Mandeb (que se traduce del árabe como «la puerta de las lágrimas»), según informa Mikel Ayestaran para la agencia Colpisa. Mientras Ormuz es la puerta energética del Golfo, Bab el-Mandeb lo es del mar Rojo y del canal de Suez: una ruta clave para el comercio entre Asia y Europa, así como punto de paso de alrededor del 7 % del petróleo mundial. Este parece ser solo un primer paso, ya que los hutíes continúan avanzando para hacerse con el control total de la costa. El viernes el Gobierno de Arabia Saudí anunció en X que cerraba el oleoducto Petroline, la alternativa a Ormuz y sin el que los costes de los combustibles mundiales se dispararán. Los ataques causaron varios heridos y los equipos de emergencia están tomando medidas para asegurar el oleoducto y evaluar su seguridad, añadió el Ministerio de Energía.

En menos de una semana, los rebeldes han tomado amplias zonas. Los bombardeos saudíes no han logrado frenar a sus unidades terrestres, que se desplazan en vehículos todoterreno y motocicletas. Esta nueva escalada deja ya más de 500 muertos y 20.000 desplazados internos, según datos de la ONU. Asimismo, los rebeldes dañaron infraestructuras petroleras. Las autoridades de Arabia Saudí confirmaron ayer varios ataques perpetrados en la víspera contra el oleoducto Este-Oeste, el cual recorre la península arábiga hasta Baréin y Catar sin atravesar el estrecho de Ormuz, controlado por Irán. Ante esta situación, las autoridades iraníes anunciaron que el lunes se reunirán en Omán con los representantes de países del golfo Pérsico e Irak para abordar los resultados de sus negociaciones con Mascate sobre el establecimiento de rutas seguras en Ormuz. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqaei, aseguró que asistirán delegados iraquíes y de otros países del Golfo, aunque sin precisar cuáles. Afirmó que el Gobierno de Irán sigue «comprometido con los esfuerzos para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz», lo cual —señaló— no podrá llevarse a cabo «mientras sigan las acciones agresivas y las intervenciones ilegales de EE.UU., incluidos el bloqueo naval y la guerra económica». Por último, Teherán anunció, también el viernes, la liberación de diez pescadores iraníes retenidos en Emiratos Árabes Unidos, tras estar desaparecidos semanas en aguas cercanas a Bandar Lengeh, ciudad a orillas del golfo Pérsico.