La extrema derecha alemana de AfD triunfa en Sajonia-Anhalt

Valentina Saini MAGDEBURGO / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

El candidato de la AfD, Ulrich Siegmund, tras ganar las elecciones en Sajonia-Anhalt.
El candidato de la AfD, Ulrich Siegmund, tras ganar las elecciones en Sajonia-Anhalt. Fabrizio Bensch | REUTERS

Con todos de los votos escrutados, el partido ultra consiguió un 43,8 % de los votos, con lo que se queda a tres escaños de la mayoría absoluta

07 sep 2026 . Actualizado a las 14:42 h.

Magdeburgo parece casi una ciudad sitiada. Hay mucha policía y efectivos del Heer (el ejército), activistas con expresiones tensas, periodistas de toda Europa, América y Asia. Los ojos del mundo están puestos en esta ciudad industrial de más de 230.000 habitantes, capital del estado de Sajonia-Anhalt, en la antigua Alemania Oriental. Este domingo se celebraron las elecciones en el estado y, con todos los votos escrutados, el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) logra un 43,8 % de los votos, con lo que se queda a tres escaños de la mayoría absoluta. 

Un eufórico Ulrich Siegmund, candidato a primer ministro de AfD, dijo en la fiesta electoral del partido que «esta noche es histórica». «Es una señal para toda Alemania. Es un impulso que atraviesa todo el país. Por supuesto, tenemos un mandato de gobierno. Tenderemos la mano a quienes quisieran solucionar junto a nosotros los problemas que se han creado en este país», sostuvo.

Si consiguiera gobernar en solitario, el presidente del estado sería Ulrich Siegmund, de 35 años, muy popular entre los votantes por su trato simpático. En agosto, el semanario Der Spiegel lo calificó como «el hombre más peligroso de Alemania». Cuando le preguntaron sobre las posibilidades de formar una coalición con alguno de los demás partidos, dijo que AfD está abierta a cooperar, aunque aclaró: «No renunciaremos a nuestras posiciones fundamentales solo para llegar al poder».

El resultado electoral deja consecuencias significativas para toda Alemania: el cordón sanitario que hasta ahora ha impedido a los democristianos de la CDU aliarse con AfD podría romperse. Además, el canciller Merz sufriría un duro golpe, aunque AfD no obtuvo la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt: para conservar el poder tras estas elecciones, el actual presidente del estado, el democristiano Sven Schulze, tendría que apoyarse también en el partido de izquierda Die Linke, que en las proyecciones de anoche tenía un 9,5 %. Sin embargo, una parte de sus barones se opone y preferiría una coalición con AfD. Schulze admitió ayer la derrota: «Así es la democracia, la gente ha enviado una señal».

Un empresario que votó a AfD, pero que prefiere no revelar su nombre porque desconfía de los «medios extranjeros», se muestra eufórico: «Estoy en la gloria: Sajonia-Anhalt, y todo el pueblo alemán, necesitan eficiencia». Y es que los actos de AfD son famosos por estar bien organizados y ser puntuales, lo que muchos votantes consideran un indicador de la capacidad potencial del partido de ultraderecha para gobernar mejor que las fuerzas políticas tradicionales.

Por su parte, Andreas, un empleado, opina que «es una catástrofe. Podría estar acercándose el ocaso de la democracia en Alemania». La ciudad de Magdeburgo está acostumbrada tanto a los triunfos como a las catástrofes: en la Edad Media, gracias a su ubicación a orillas del río Elba, era una potencia comercial; durante la Guerra de los treinta años, en el siglo XVII, fue saqueada por las tropas del emperador y sufrió más de veinte mil muertos.

«Estamos realmente preocupados», afirman dos estudiantes universitarios originarios de Hannover pero residentes en Halle, otra ciudad de Sajonia-Anhalt. «AfD gana porque muchos, en este estado, no saben nada de los migrantes, viven en pueblos rurales y se sienten abandonados por Berlín». Pero también hay preocupación fuera de Sajonia-Anhalt. Nisha y Kira tienen 39 años y son de Hamburgo. Según la primera, el excelente resultado de AfD en el estado federado podría ser el comienzo de una expansión de la ultraderecha por toda Alemania.

Kira observa un éxito creciente de AfD entre los jóvenes: imparte clases de filosofía en el instituto y, entre sus alumnos de entre 16 y 18 años, hay simpatizantes de la ultraderecha. En su opinión, los votantes de AfD tienen miedo al futuro y buscan soluciones fáciles. Joana es peruana, pero lleva trece años viviendo en Alemania. Le da mucho miedo AfD porque algunos de sus miembros son «abiertamente neonazis» y porque en su programa se habla explícitamente de la remigración. Para ella, el futuro está cargado de inquietud.