El ultra Farage intenta tapar un nuevo escándalo en el congreso anual de Reform UK

Ivannia Salazar-Saborío LONDRES / COLPISA

INTERNACIONAL

El ultraderechista Nigel Farage, este sábado en el congreso anual de Reform UK, el partido que lidera.
El ultraderechista Nigel Farage, este sábado en el congreso anual de Reform UK, el partido que lidera. TOLGA AKMEN | EFE

Dos altos cargos dejan sus puestos tras las revelaciones sobre posibles donaciones irregulares y su líder niega haber recibido dinero ilegal

13 sep 2026 . Actualizado a las 22:33 h.

Nigel Farage ha llegado al congreso anual de Reform UK en Birmingham con la intención de presentar a su partido como una alternativa preparada para gobernar, pero una investigación encubierta ha alterado el guion. Dos altos cargos se han apartado de sus puestos y el líder de Reform ha pasado buena parte de la jornada negando que la formación hubiera recibido dinero ilegal antes de exponer su programa para los primeros cien días de un eventual Gobierno.

El escándalo estalla después de que una investigación de Channel 4 News revelara conversaciones de Dan Jukes, estrecho colaborador de Farage, y James Orr, responsable de política de Reform, sobre posibles vías de financiación extranjera. Ambos se han apartado de sus puestos mientras el partido investiga lo ocurrido.

Las grabaciones plantean dos asuntos. El primero afecta a tres encuestas que costaron 32.500 libras y fueron pagadas por una empresa estadounidense. Sus resultados aparecieron después en medios británicos sin que se conociera públicamente quién las había financiado. JL Partners, responsable de los sondeos, reconoció un «error de juicio» por no haberlo aclarado.

El segundo caso afecta a una posible donación de 500.000 libras que nunca llegó a efectuarse. En una conversación, Jukes plantea que el dinero de un supuesto empresario estadounidense podría llegar a Reform a través de su hijo, residente en el Reino Unido. Las aportaciones extranjeras a los partidos británicos están sometidas a restricciones, por lo que las revelaciones han provocado peticiones para que las autoridades investiguen si pudo existir alguna irregularidad.

«Error humano»

La investigación ha alcanzado al propio Farage, que participó en un almuerzo con quienes creía que eran posibles donantes. Este viernes ha asegurado que había preguntado si la operación había sido «revisada legalmente» y si «todo estaba en regla». «No soy un experto en cómo funcionan los fideicomisos familiares. No le di más vueltas», ha afirmado.

El líder de Reform ha negado cualquier ilegalidad. «No hemos recibido ni un solo penique de financiación ilegal», ha asegurado. Ha descrito parte de las conversaciones como «charlas de bar» y ha reconocido fallos internos. «¿Tenemos que hacerlo mejor a medida que nos profesionalizamos? Sí, absolutamente», ha admitido, antes de señalar que hubo «error humano». Farage sostiene que Jukes y Orr no formaban parte del equipo de recaudación.

La polémica ha resultado especialmente incómoda porque Reform había concebido el congreso como una demostración de su capacidad para gobernar. Jordan Bardella, presidente de la ultraderechista Agrupación Nacional (RN) francesa y principal invitado internacional, ha calificado las acusaciones de «cortina de humo» y ha mantenido su respaldo a Farage. Ambos han firmado un memorando sobre inmigración irregular a través del canal de la Mancha que establece que, si Reform gobierna el Reino Unido y RN llega al poder en Francia, Londres interceptaría las embarcaciones procedentes de las costas francesas y devolvería a Francia a sus ocupantes, que quedarían sujetos a la legislación francesa sobre expulsiones. Farage lo ha presentado como una «nueva Entente Cordiale» y ha asegurado que permitiría «detener las embarcaciones para siempre».

La jornada ha sufrido otro contratiempo antes del discurso principal. Greenpeace ha desplegado detrás del escenario una pancarta en la que Farage aparecía caracterizado como el personaje de Monopoly junto al mensaje «Recauda cinco millones de libras, quema el planeta». Agentes y personal de seguridad han inspeccionado después la zona. «Siento que nos hayamos retrasado. Ha sido por una alerta de seguridad y me dijeron que, por razones de seguridad, no podía subir al escenario», ha explicado Farage cuando ha comparecido ante los delegados.

Farage ha tratado de devolver la atención a su proyecto político, pero su intervención ha sufrido varias interrupciones de manifestantes. «Tenemos otro año y otro primer ministro, el séptimo en diez años», ha afirmado antes de presentar esa sucesión como una prueba de que «el Reino Unido está roto». También ha pronosticado elecciones generales en la primavera de 2027 y ha acusado al primer ministro, Andy Burnham, de carecer de «mandato».

Farage ha prometido convertir los primeros cien días de un eventual Gobierno de Reform en una demostración inmediata de autoridad. Ha anunciado que declararía una «emergencia nacional», cancelaría el receso parlamentario y mantendría al Parlamento reunido seis días a la semana, hasta 24 horas al día «si fuera necesario», para aprobar sus leyes prioritarias. Entre sus objetivos ha situado detener las travesías en pequeñas embarcaciones, reducir en 250 libras las facturas energéticas, reforzar la formación de personal del NHS y acometer rebajas fiscales.