Europa se prepara para enviar los primeros migrantes a centros de deportación africanos el año que viene

Rosalía Sánchez BERLÍN / COLPISA

INTERNACIONAL

Inmigrantes fueron embarcados en octubre de vuelta a Italia desde el centro de detención de Albania, tras un veredicto judicial.
Inmigrantes fueron embarcados en octubre de vuelta a Italia desde el centro de detención de Albania, tras un veredicto judicial. Florion Goga | REUTERS

Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Austria y Grecia pactan el uso de estas instalaciones pese a las reticencias de otros socios

21 sep 2026 . Actualizado a las 18:28 h.

Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Austria y Grecia contarán el año que viene con centros de deportación en terceros países, en los que esperarán los solicitantes de asilo tras el rechazo de admisión y que estarán situados fuera de territorio de la Unión Europea, seguramente en África. Así lo acordaron sus ministros de Inmigración e Interior reunidos este viernes en Copenhague, cuando está a punto de cumplirse medio año de la aprobación en la Eurocámara de la directiva comunitaria que avala la creación de estas controvertidas instalaciones en lo que supone un endurecimiento de la política migratoria de los Veintisiete. El ministro danés de Inmigración, el socialdemócrata Morten Bødskov, avanzó que «alrededor de Año Nuevo esperamos tener un acuerdo con un país fuera de la UE», lo que permitirá realizar los primeros traslados a este centro de deportación pionero a lo largo del 2027. «No hablamos de campamentos, sino de la posibilidad de una nueva oportunidad para migrantes irregulares que no pueden regresar a sus países y no se pueden quedar en los nuestros de forma legal», sostuvo a la espera de que otros socios comunitarios se sumen a la iniciativa, que sigue los pasos del modelo Meloni ?en colaboración con Albania en su caso? que tantos quebraderos de cabeza ha dado a la primera ministra italiana por las trabas judiciales que se ha encontrado.

El acuerdo alcanzado este viernes en Copenhague entre países con una desigual llegada de irregulares supone, a juicio de Bødskov, de «un hito en el camino hacia un sistema de asilo y migración más eficiente». El ministro danés evitó dar detalles sobre la ubicación del primer centro porque «todavía es demasiado temprano», aunque organizaciones de derechos humanos señalan que hay conversaciones con Uganda y Ruanda. El plan, con independencia del lugar elegido, aspira a desincentivar la inmigración ilegal: «Es un mensaje claro a quienes pretendan burlar nuestras leyes y también a los traficantes de personas que se benefician del sufrimiento y las falsas esperanzas».

Cuando los migrantes son detenidos en la frontera o por las fuerzas de seguridad después de entrar en los países europeos, el cumplimiento de la ley conduce a su deportación, pero esta es a menudo imposible. La pérdida de documentos o la falta de colaboración de la nación de origen para la repatriación demoran los procesos durante años en los que los afectados quedan en un limbo legal y los territorios de llegada deben hacerse cargo de ellos de forma indefinida.

Dinamarca ha sido pionera en Europa en la ambición de cambiar los fundamentos del sistema de asilo y migración comunitario. La posibilidad de contar con centros de deportación fuera de la UE se ha discutido durante años entre los socios, sin resultados concretos, y estos cinco países han decidido ahora formar un proyecto de avanzadilla para demostrar los efectos positivos de la iniciativa.

Beneficios mutuos

Según el Gobierno de Copenhague, muy crítico con España por la situación en Ceuta, existe actualmente un amplio apoyo dentro la UE para dar los siguientes pasos en este sistema para la expulsión de migrantes. Los ministros discutieron este viernes, entre otras cosas, los términos concretos de un posible acuerdo de asociación y el marco legal de los centros de deportación, además de su funcionamiento en términos prácticos. El ministro danés de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, enumeró los tres pilares del proyecto: seguridad, derechos humanos y colaboración mutuamente beneficiosa con terceros países.

Los cinco socios europeos que sellaron el viernes el acuerdo abogaron por un modelo que pretende lograr una «reducción significativa en el número de personas que migran ilegalmente a la UE y crear un sistema de integración más seguro y humano». Y los pactos con los terceros países que alberguen los centros de deportación se establecerán mediante «asociaciones igualitarias y mutuamente beneficiosas» para esas naciones y para la UE. «Hemos avanzado mucho en la labor de establecer un centro de retorno fuera de la UE, y ahora estamos más cerca que nunca», destacó Bødskov. El grupo de los cinco, como se autodenominan sus integrantes, volverá a reunirse de nuevo a finales de mes, esta vez en Múnich, confirmaron fuentes del Ejecutivo alemán, que en los últimos meses ha chocado con Bruselas, por ejemplo, por el mantenimiento de los controles fronterizos. Los centros de retorno estarán destinados a romper la «lógica criminal de las bandas de contrabando», defendió el ministro del Interior germano, Alexander Dobrindt, que insistió en que «estamos luchando contra estas prácticas ilegales».

Protesta en Gjader (Albania), ante el centro de detención de migrantes puesto en marcha en colaboración con el Gobierno italiano de Giorgia Meloni
Protesta en Gjader (Albania), ante el centro de detención de migrantes puesto en marcha en colaboración con el Gobierno italiano de Giorgia Meloni Florion Goga | REUTERS

Representantes de Alemania mantuvieron la pasada semana conversaciones en Ruanda sobre el establecimiento de centros de deportación. Y en junio, los negociadores del Parlamento Europeo y de los Estados miembros sellaron un reglamento de repatriación para permitir más expulsiones desde la UE. Un pacto que desató la preocupación de las organizaciones de derechos humanos.

En la reunión del Consejo Europeo del 8 de junio del 2023, en la que Dinamarca y Austria volvieron a plantear la idea de externalizar el asilo y los retornos en terceros países (el modelo conocido como offshore), España rechazó la propuesta alegando que «la responsabilidad debe permanecer en territorio europeo». El grupo de los cinco dejó claro que el cambio se llevará a cabo con o sin los países reticentes. La organización de protección infantil Save the Children criticó la posibilidad de estas instalaciones de deportación fuera de la UE y pide que se detengan tales planes. «Los centros de retorno en terceros países son lugares de inseguridad y conllevan el riesgo de violaciones masivas de los derechos de los niños», según advirtió el director general de la organización en Alemania, Florian Westphal.