China alerta del riesgo de nuevas represas naturales tras la riada de Nepal

La Voz PEKÍN / EFE

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Varios vecinos afectados por la riada de Nepal
Varios vecinos afectados por la riada de Nepal NARENDRA SHRESTHA | EFE

Las autoridades nepalíes elevaron a 987 los cadáveres recuperados y situaron en 3.916 los desaparecidos

02 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

China advirtió ayer de que nuevos desprendimientos podrían volver a formar represas naturales en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, golpeada por la devastadora riada de la semana pasada, pese a que las dos acumulaciones surgidas hasta ahora han desaguado casi por completo.

Las autoridades nepalíes elevaron a 987 los cadáveres recuperados y situaron en 3.916 los desaparecidos, mientras que los balances separados de Nepal y China sitúan ya por encima del millar el número total de fallecidos.

El Ministerio de Recursos Hídricos chino indicó que imágenes de satélite muestran pequeños desprendimientos en ambas orillas del cauce aguas abajo de la primera represa natural formada tras la catástrofe, según recoge Efe.

Aunque el agua fluye actualmente con normalidad, persiste el riesgo de que el material de las laderas se desprenda y vuelva a bloquear el cauce, dando lugar a nuevas represas naturales, según advierte el ministerio chino.

Las autoridades mantienen asimismo la vigilancia sobre el área de Nepal donde se produjo el colapso glaciar que desencadenó el desastre. El agua acumulada en el cráter de impacto se ha drenado prácticamente por completo, aunque los glaciares de los alrededores todavía presentan riesgo de nuevos desprendimientos, según Recursos Hídricos.

Riesgo bajo control

Por otra parte, la primera represa natural formada tras la riada desaguó ya completamente el agua retenida y su riesgo está bajo control, según una evaluación de expertos divulgada por la televisión estatal CCTV. Esta acumulación, que llegó a contener unos 2,2 millones de metros cúbicos de agua, obligó el viernes a suspender temporalmente parte de las operaciones de búsqueda por temor a una descarga súbita.

La noche del sábado al domingo, un nuevo corrimiento de tierra unos 2,8 kilómetros aguas abajo formó una segunda represa natural, que obligó a trasladar a los rescatistas y que posteriormente también comenzó a desaguar.

Mientras tanto, siguen los trabajos para restablecer los accesos al paso fronterizo de Gyirong, arrasado por la riada, con unos 800 metros de carretera todavía por reabrir.