El fuego cruzado regresa a Ormuz y los países buscan alternativas a la falta de seguridad en el estrecho
INTERNACIONAL
Estados Unidos bombardeó la isla Larak, Trump lanzó amenazas con un vídeo de un ataque creado con IA y Teherán replicó con misiles a Jordania
31 ago 2026 . Actualizado a las 22:13 h.Después de un mes de aparente tranquilidad, el fuego cruzado regresó este domingo a Ormuz y volvió a mostrar el pulso abierto entre Washington y Teherán por las rutas para el tránsito en el estrecho. Cuando Estados Unidos parecía haber dejado atrás la fase militar para centrarse en la asfixia económica de Irán, sus fuerzas bombardearon la isla de Larak y mataron al menos a dos personas, según las agencias iraníes. El capitán Tim Hawkins, portavoz del ejército, afirmó que atacaron porque se había observado a elementos de la Guardia Revolucionaria listos para lanzar desde la isla cohetes equipados con minas. La República Islámica respondió con el lanzamiento de ocho misiles a una base estadounidense en Jordania y varios drones contra intereses enemigos en Emiratos Árabes Unidos, aunque todos fueron interceptados y no causaron daños. La primera consecuencia de la nueva escalada fue una subida del 3 % en el precio del petróleo, cuyo barril alcanzó los 91 dólares por la mañana en el índice Brent.
El memorando de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán en junio está en un limbo y ambas partes tratan de mostrar su poder sobre Ormuz, aunque ninguna ha logrado una victoria total. Los estadounidenses anunciaron la semana pasada que habían limpiado el estrecho de minas e instan a los buques comerciales a cruzar por la parte sur, dentro de aguas omaníes, guiados por su Marina y protegidos por aviones de la Fuerza Aérea y helicópteros. La ruta parece clara en los mapas de navegación, pero la seguridad no es total y los barcos pasan con cuentagotas. Atravesar el estrecho sigue siendo peligroso. Dos marineros han muerto en las últimas dos semanas y otro permanece desaparecido.
Frente a la ruta omaní, Irán apuesta por el tráfico pegado a su costa y la isla de Larak es uno de los puntos fuertes de control. Los iraníes cerraron Ormuz tras la guerra sorpresa lanzada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu y ahora se ha convertido en su arma de presión más importante frente a Washington y el resto del mundo, porque esta es la ruta por la que transitaba el 20% del crudo que se consumía. Los iraníes no quieren cerrar Ormuz, su objetivo es crear una nueva realidad en la que los barcos sigan utilizando el estrecho, pero solo por las vías que ellos autoricen y para ello no han dudado a la hora de minar las rutas más alejadas a su costa.
La inestabilidad ha provocado que potencias energéticas como Arabia Saudí, el mayor productor de petróleo de la región, hayan aumentado sus exportaciones a través del mar Rojo. Algunas rutas terrestres sirven para transportar el petróleo iraquí a puertos de Siria y Turquía. Y se estudia la posibilidad de aumentar la capacidad de oleoductos operativos para trasladar más volumen de crudo al mar Rojo.
La palabra de Estados Unidos ha dejado de ser sinónimo de seguridad y los aliados de Donald Trump buscan alternativas. Hace solo cinco días, el líder republicano publicó en su red, Truth Social, una proclama donde aseguraba que Ormuz se ha convertido en un «nuevo» territorio estadounidense. Teherán no ha tardado en desafiarle y, con su ofensiva aérea, la fuerza aérea norteamericana consiguió desbaratarle una operación para volver a sembrar las aguas de minas navales.
Horas después del intercambio de fuego, la Guardia Revolucionaria informó de que un petrolero se incendió después de chocar contra dos minas marinas mientras intentaba utilizar una «ruta ilegal». Según el comunicado, «el buque quedó completamente inmovilizado». Minas y drones de bajo coste son la pesadilla de los petroleros en Ormuz y el principal portavoz del Ejército iraní, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, insistió un día más en que Trump «no puede ni soñar con intentar convertir Ormuz en territorio estadounidense».
Amenazas de Trump
El bombardeo contra Larak vino acompañado de nuevas amenazas de Trump en redes sociales. El presidente publicó un vídeo creado con Inteligencia Artificial que mostraba la destrucción del principal centro petrolero iraní. «¡¡¡La isla de Jark siendo reducida a escombros!!!», proclamó. Antes de la guerra, esa isla gestionaba el 90% de las exportaciones de petróleo de la república islámica. Tras conocer el lanzamiento de misiles a Jordania, Trump prometió «golpearles con fuerza».
Al final no hubo ataques contra Jark a lo largo de la jornada, pero el mensaje de Washington fue claro. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian (que este lunes y este martes ayer participa en la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái junto a China, Rusia e India) lamentó que hay personas en Estados Unidos interesadas en la «continuación de la guerra». el viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi, empleó palabras más duras cuando declaró a los medios que «hay que expulsar a los extranjeros» de la región.
Los mediadores intensificaron las reuniones la pasada semana con visitas a Teherán de enviados de Pakistán, Catar y Omán, pero las posturas siguen alejadas y las armas volvieron a imponer su ley en Ormuz en un choque que retoma la situación ya vivida durante un verano de intercambio medido de golpes.