El partido de Netanyahu, Likud, cayó en intención de voto de 27 escaños desde el inicio de la contienda
29 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Benjamin Netanyahu instigó un ataque que ahora mismo se ve en Tel Aviv como una ofensiva que ha traído más costes que beneficios. La opinión pública estadounidense está en contra; hay decepción y cansancio entre la población israelí, y se desperdició la ocasión para ganarse la confianza de Arabia Saudí. Al comienzo de la guerra, un 93 % de los judíos israelíes decían apoyar un ataque contra su enemigo existencial, y la población aceptó, entre el patriotismo y la resignación, 40 días de contienda que paralizaron el país, con comercios y empresas cerradas y alarmas antiaéreas constantes que obligaban a acudir a los refugios ante los misiles iraníes. El partido de Netanyahu, Likud, cayó en intención de voto de 27 escaños antes de la contienda a 22, según las últimas encuestas, las cuales no le darían la mayoría para gobernar con los partidos que forman actualmente su Gobierno.
Mientras, los consumidores estadounidenses sufren el encarecimiento de los combustibles desde hace meses y han visto cómo una veintena de sus soldados han regresado a casa en ataúdes, algo que Trump prometió que no volvería a suceder. Una encuesta de julio realizada por Associated Press reveló que dos tercios de los estadounidenses están en contra del conflicto. En estados como California, los precios de la gasolina se duplicaron. Es probable que ese descontento quede patente en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Los ciudadanos iraníes son los más perjudicados. Esta semana, cada dólar se paga a dos millones de riales (el salario mínimo es de 166 millones de riales al mes, poco más de cien euros), los alimentos básicos multiplicaron su precio y hay colas en comercios y gasolineras.