Más de 390 muertos y 1.400 desaparecidos, cuatro de ellos españoles en la brutal riada entre Nepal y Tíbet
INTERNACIONAL
Científicos de todo el mundo estudian lo sucedido en busca de respuestas más precisas aunque la primera tesis apunta a la sucesión de un terremoto y un corrimiento de tierra
27 ago 2026 . Actualizado a las 19:11 h.A medida que las labores de rescate avanzan, comienzan a emerger las verdaderas dimensiones de la catástrofe natural que ayer miércoles devastó la zona fronteriza entre Nepal y China. Una sucesión de corrimientos de tierra y riadas que arrasó pueblos enteros y deja, en datos todavía provisionales, al menos 390 fallecidos y más de 1.400 desaparecidos.
La gran mayoría de los muertos se concentra en el lado nepalí. A su vez, 64 de ellos se localizan en el distrito de Chitwan. Esta zona representa un centro turístico muy popular por sus rutas de peregrinación hindúes a lo largo del río Narayani. Por ese motivo, muchas de las personas en paradero desconocido son viajeros.
Nepal cifra en 826 los desaparecidos, 466 de ellos de nacionalidad extranjera. China, por su parte, ha informado a través de sus medios oficiales de 558 desaparecidos, 260 de ellos extranjeros, y 3 fallecidos. No está claro el grado de coordinación entre las operaciones de ambos países, por lo que podría haber víctimas contabilizadas por duplicado. Entre los desaparecidos, según ha informado el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, hay al menos cuatro españoles sin localizar.
Albares ha subrayado también que no consta que haya fallecidos españoles, pero ha pedido a familiares y amigos de ciudadanos que sepan o que hayan estado en la zona siniestrada que entren en contacto con los teléfonos de emergencia del Ministerio de Asuntos Exteriores, ya sea con la Unidad de Emergencia Consular o con los servicios centrales en Madrid.
Explicación natural
Lo que empieza a esclarecerse es la relación causal entre los desastres naturales. En un primer momento, el Gobierno nepalí aseguró por boca de su ministro de Exteriores, Shishir Khanal, que un terremoto de magnitud 4,4 habría provocado un corrimiento de tierra que habría bloqueado el río Bhote Koshi, integrado en la cuenca fluvial del Narayani, y esto a su vez un violento desbordamiento.
Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos ha confirmado que lo que inicialmente se registró como un seísmo «fue en realidad un colapso glaciar y un flujo de escombros» que «causó posteriores impactos catastróficos río abajo». Las autoridades de Nepal han asumido esta hipótesis como la más probable, esto es, el desprendimiento de una colosal masa de hielo de un lago glaciar, como ya sucediera en julio del 2025, un episodio que dejó 11 fallecidos.
Esto no es incompatible con la posibilidad de que, de acuerdo a los comentarios iniciales, la avalancha bloqueara el curso del río Bhote Koshi ?cuyas aguas van a parar al río Trishuli antes de llegar al Narayani? generando una enorme acumulación de agua liberada de manera repentina. La zona no había registrado precipitaciones extraordinarias en horas previas, por lo que los vecinos no contaron con ningún tipo de anticipación ante la llegada de la inmensa ola destructora.
Científicos de todo el mundo siguen estudiando lo sucedido en busca de respuestas más precisas. El Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas ha advertido de la posibilidad de que tramos estrechos del Trishuli permanezcan obstaculizados por los sedimentos, lo que podría desencadenar una segunda riada.
Nepal ha movilizado a 2.000 militares para llevar a cabo operaciones de búsqueda por tierra y aire. Las tropas se concentran en las zonas más afectadas, los distritos de Rasuwa y Nuwakot, donde han conseguido rescatar a 97 personas.
Los esfuerzos paralelos al otro lado del puerto de Gyirong, el principal paso terrestre entre ambos países, se han visto complicados por las condiciones climatológicas y la destrucción de la infraestructura que posibilita la operatividad en estos parajes remotos. En suelo chino, el corrimiento de tierra alcanza un metro y medio de profundidad y una extensión de 2,5 kilómetros desde la frontera.