Arabia Saudí y Estados Unidos atacan juntos a las milicias iraníes en Irak

Redacción AGENCIAS

INTERNACIONAL

Entierro en Irak de uno de los 20 soldados abatidos por la operación militar conjunta de Estados Unidos y Arabia Saudita
Entierro en Irak de uno de los 20 soldados abatidos por la operación militar conjunta de Estados Unidos y Arabia Saudita Thaier Al-Sudani | REUTERS

Trump prometió que sus tropas van a dar «una jodida paliza» a Teherán

29 jul 2026 . Actualizado a las 22:00 h.

Por primera vez desde que comenzó la actual escalada con Irán, Arabia Saudí y Estados Unidos se unieron para atacar a los aliados de Teherán. Los bombardeos, dirigidos contra depósitos logísticos y de armamento de milicias afines a los iraníes en el este de Irak, marcan un cambio de enorme relevancia estratégica en Oriente Próximo y evidencian hasta qué punto la guerra terminó acercando a dos antiguos rivales de la región: Israel y Arabia Saudí. El Mando Central estadounidense y el Ministerio de Defensa saudí anunciaron juntos, sin complejos, una operación de precisión con Riad tras sufrir más de 30 ataques con drones en 72 horas. Como era de esperar, la alianza de milicias proiraníes Resistencia Islámica en Irak prometió una respuesta «inevitable» contra EE.UU., que podría tener como objetivo sus intereses en Arabia Saudí. Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguió incrementando la tensión al amenazar a Irán con una contundente respuesta al ataque «sorpresa» contra una base aérea estadounidense en Jordania. «Le vamos a dar una jodida paliza», aseguró tajante en una entrevista con Fox News.

El republicano explicó que las fuerzas estadounidenses tuvieron solo unos minutos para interceptar y derribar los misiles balísticos lanzados por Teherán. Por ahora, las Fuerzas de Movilización Popular —una de las principales estructuras paramilitares apoyadas por Teherán— cifran en veinte el número de combatientes que murieron tras los bombardeos sobre su cuartel general en Irak. La decisión saudí de entrar de este modo en el conflicto supone un verdadero punto de inflexión. Durante décadas, Riad había preferido contener su enfrentamiento con Irán evitando implicarse directamente en operaciones militares conjuntas de este tipo. Incluso después de los ataques contra las instalaciones petroleras de Aramco en el 2019, atribuidos a Irán, la respuesta saudí fue contenida.

El cuartel general de las milicias proiraníes en Irak quedó destruido
El cuartel general de las milicias proiraníes en Irak quedó destruido Khalid Al-Mousily | REUTERS

Ataques más intensos

La amenaza ya no se limita solo al estrecho de Ormuz. Los hutíes, respaldados por Irán, también intensificaron sus ataques contra petroleros saudíes en el mar Rojo, mientras los drones lanzados desde Irak alcanzan cada vez con mayor frecuencia objetivos dentro del reino. Para Riad, la guerra dejó de ser un conflicto exclusivo entre Washington y Teherán para convertirse en una cuestión de estricta seguridad nacional. La decisión fortalece, además, la estrategia regional de Donald Trump. El presidente estadounidense mantiene desde hace días una compleja combinación de presión militar y diplomacia sobre los iraníes.

Además, a última hora de este miércoles hubo varias explosiones en un puerto de carga de gas natural del mar Mediterráneo, en Egipto. La empresa británica Ambrey comunicó que un buque cisterna de almacenamiento flotante de propiedad norteamericana había sido alcanzado por un dron, en lo que podría suponer una extensión de la guerra, según Reuters.

La Administración Trump aprobó recientemente un acuerdo de cooperación nuclear civil con Riad que permitiría al reino desarrollar un amplio programa energético bajo supervisión estadounidense. El pacto busca ofrecer a los saudíes una alternativa tecnológica occidental frente a China y Rusia, y consolidar una alianza estratégica que trascienda el ámbito militar. Pero Washington pretende obtener algo más a cambio. Trump lleva meses vinculando la profundización de esa cooperación nuclear con un objetivo político mucho más ambicioso: que Arabia Saudí termine reconociendo a Israel e ingrese en los llamados Acuerdos de Abraham, firmados por Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Sudán y Marruecos.