Colombia vive un cisma conservador mientras Petro se despide llamando a la huelga general si De la Espriella revierte sus reformas

Héctor Estepa
Héctor Estepa BOGOTÁ / E. LA VOZ

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El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, durante su intervención ante el Congreso
El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, durante su intervención ante el Congreso Carlos Ortega | EFE

El partido de Uribe logra la presidencia del Senado con el apoyo del Pacto Histórico del presidente saliente

22 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La victoria del ultraderechista Abelardo de la Espriella en las presidenciales de Colombia de junio ha removido el tablero político en el país de forma considerable y esas turbulencias se están haciendo notar en las primeras sesiones del nuevo y muy fragmentado Congreso, en especial por el enfrentamiento entre los sectores conservadores.

El presidente electo —asume el cargo el 7 de agosto— es la fiel definición de outsider. No ha ejercido nunca un cargo político y la formación que lo apoyó en su aventura electoral, el Movimiento de Salvación Nacional, solo tiene cinco legisladores electos. De la Espriella necesita de los partidos de derecha del arco parlamentario para legislar, especialmente del Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), un líder sistémico del conservadurismo colombiano.

Ese partido ha pasado toda la semana acusando a De la Espriella de buscar dividirlo para hacerse con su control, hasta el punto de que Uribe ha aparecido en numerosos medios de comunicación llamando a los suyos a defenderse como «abejas» ante el «tigre», el apodo de De la Espriella.

Presidencia del Senado

En la primera batalla de magnitud ganó Uribe. Su candidato a presidir el Senado, Honorio Enríquez, logró el puesto ante el postulado por De la Espriella y lo más significativo es que lo nombró con el apoyo del Pacto Histórico del mandatario saliente, el izquierdista Gustavo Petro. Iván Cepeda, el derrotado candidato de esa formación en junio, llegó a mostrar su voto a la bancada del Centro Democrático, haciendo patente el apoyo.

El movimiento es significativo por un lado porque Uribe muestra su intención de supervisar y controlar al Gobierno, y la izquierda de apoyarse en quien se tenga que apoyar para evitar que De la Espriella cumpla su programa y revierta las reformas estrella del petrismo.

Durante su discurso el lunes ante los legisladores, Petro llamó a una «huelga general e indefinida» en Colombia si el Gobierno de su sucesor acaba con sus reformas y reclamó en ese escenario «rodear los centros de poder ilegítimo hasta que vuelva a existir legitimidad».