Irán mata a dos soldados de EE.UU. y su líder supremo redobla sus amenazas con «lecciones inolvidables»

Redacción AGENCIAS

INTERNACIONAL

Una mujer pasa en Teherán ante un mural alusivo a Trump
Una mujer pasa en Teherán ante un mural alusivo a Trump Majid Asgaripour | REUTERS

El tráfico marítimo por el estrecho ha caído hasta su nivel más bajo de las últimas tres semanas y la  escalada bélica se extendió este sábado por varios países del Golfo

18 jul 2026 . Actualizado a las 21:44 h.

Un ataque iraní contra una base militar en Jordania ha dejado dos militares estadounidenses muertos y un tercero desaparecido. Se trata de las primeras bajas estadounidenses desde que Estados Unidos retomó los ataques este mes, lo que eleva en gran medida la presión sobre el presidente Donald Trump, quien ya daba a la República Islámica por derrotada. El conflicto entra en una fase más cruenta. Un nuevo mensaje del líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenéi, aleja cualquier posibilidad de entendimiento: «Hoy el gran Satán ha revelado de nuevo su auténtica faz, sin máscaras, con una nueva experiencia de crímenes y traición que demuestra la naturaleza mentirosa, ilógica, no fiable y vil de Estados Unidos», aseguró en un comunicado difundido por los medios oficiales iraníes, de nuevo sin dar la cara. Jamenéi advirtió a Estados Unidos de que, si continúa buscando la guerra, debe saber que Irán y sus aliados del Eje de la Resistencia, en alusión a Hezbolá y los hutíes de Yemen, tienen «lecciones inolvidables«» para el país norteamericano. 

Ya son quince los soldados de EE.UU. que han muerto en todo el conflicto, lo que le complica a Trump el argumento de que esta guerra estaba ganada y de que los iraníes no tenían capacidad de resistencia. Seis murieron el 1 de marzo en un ataque iraní contra el puerto de Shuaiba, en Kuwait; uno falleció el 8 de marzo por las heridas sufridas en otro ataque iraní contra la base Príncipe Sultán, en Arabia Saudí; y otros seis murieron el 12 de marzo al estrellarse un avión cisterna en el oeste de Irak. Los dos últimos soldados caídos perdieron la vida este viernes, cuando fuerzas estadounidenses y de países aliados trataban de interceptar una ofensiva iraní en respuesta a ataques a infraestructuras estratégicas. Otros cuatro soldados tuvieron que ser evacuados a hospitales jordanos, aunque posteriormente recibieron el alta. El Pentágono no ha difundido todavía la identidad de los fallecidos, ya que debe notificar antes a los familiares.

Las autoridades iraníes aseguran que al menos 50 personas han muerto y más de 500 han resultado heridas durante las últimas tres semanas de ataques estadounidenses. Washington, por su parte, admite que, además de los soldados fallecidos, otros 427 han resultado heridos.

La escalada bélica se extendió este sábado por varios países del Golfo. Kuwait interceptó misiles iraníes, pero algunos proyectiles alcanzaron una planta desalinizadora y una instalación petrolera. El ataque provocó un incendio, obligó a desconectar varias unidades de generación eléctrica y dejó varios heridos. El país depende de la desalinización para aproximadamente el 90 % de su agua potable, por lo que las acciones contra estas instalaciones han aumentado la preocupación por una crisis humanitaria. Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo y reprogramó gran parte de los vuelos que tenían como origen o destino la capital. Irak anunció, por su parte, el derribo de drones sobre Erbil. Jordania interceptó misiles iraníes, mientras las alarmas aéreas sonaron repetidamente en Baréin y Arabia Saudí. El Consejo de Cooperación del Golfo acusó a Teherán de cometer crímenes de guerra por atacar infraestructuras y objetivos civiles. EE.UU. también ha alcanzado instalaciones eléctricas y desalinizadoras en el sur de Irán. Según los medios estatales de Teherán, la destrucción de una planta en la provincia de Hormozgan dejó sin suministro de agua a unas 10.000 personas. Otra instalación situada en la isla de Qeshm, dentro del estrecho de Ormuz, resultó dañada.

El control de Ormuz

En el centro de la ofensiva se encuentra el control del estrecho de Ormuz, por el que antes de la guerra circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Irán cerró el paso al tráfico marítimo después de que EE.UU. e Israel iniciaran sus ataques el 28 de febrero y reclama ahora el control exclusivo de la vía, además del cobro de tasas a los barcos que la atraviesen. Washington rechaza esa pretensión y considera Ormuz una vía internacional. La Administración Trump ha impuesto esta semana el bloqueo naval sobre los puertos iraníes para impedir las exportaciones de crudo y ha atacado barcos acusados de intentar romperlo. El tráfico marítimo por el estrecho ha caído hasta su nivel más bajo de las últimas tres semanas.

Trump había prometido evitar una guerra prolongada en Oriente Medio, pero se enfrenta ahora a una situación cada vez más difícil de contener. La muerte de dos militares estadounidenses más, el colapso del acuerdo interino y los ataques contra instalaciones de agua, electricidad y petróleo aumentan el riesgo de que el conflicto deje de estar limitado a objetivos militares y derive en una guerra regional abierta, lo que pesa cada vez más sobre las monarquías del Golfo.