Vuelve la tensión a Oriente Medio: EE.UU. ataca objetivos iraníes tras el cierre del estrecho de Ormuz «hasta nuevo aviso»
INTERNACIONAL
La Guardia Revolucionaria iraní lanzó una ofensiva contra un buque comercial que habría ignorado sus instrucciones, lo que les llevó a cerrar el estrecho
12 jul 2026 . Actualizado a las 11:45 h.Estados Unidos lanzó este sábado una nueva oleada de ataques aéreos contra Irán después de que la Guardia Revolucionaria alcanzara un buque mercante que trataba de atravesar el estrecho de Ormuz. Es la tercera operación militar estadounidense de esta semana y la confirmación de que el alto el fuego anunciado hace apenas tres semanas ha quedado reducido a una fórmula sin aplicación sobre el terreno.
El Galaxy es un portacontenedores con bandera de Chipre que sufrió un incendio y daños graves en la sala de máquinas por el ataque iraní. Uno de sus tripulantes se encuentra desaparecido, según dijo el Mando Central de Estados Unidos en un comunicado. Washington acusa a las fuerzas iraníes de atacar deliberadamente una embarcación civil que navegaba por una ruta internacional. Teherán sostiene que el barco había entrado en un canal no autorizado y no había atendido las advertencias previas. La clave es si Irán controla ahora totalmente el cruce del Estrecho tras haberlo minado.
Poco antes de la respuesta estadounidense, la Guardia Revolucionaria declaró cerrado el estrecho «hasta nuevo aviso», una escalada del conflicto cruzando una línea roja marcada por el presidente Trump varias veces. La decisión desafía así directamente las condiciones exigidas por la Casa Blanca para continuar las negociaciones: apertura completa de todos los canales, ausencia de disparos contra buques comerciales y libre navegación sin peajes ni autorizaciones iraníes.
«Irán recibió otra oportunidad para demostrar que respetaba el memorando de entendimiento y ha vuelto a fracasar», afirmó el Mando Central en el comunicado. Washington asegura que sus ataques buscan degradar radares costeros, sistemas de misiles, drones y otras capacidades utilizadas para amenazar la navegación comercial.
Mil misiles listos
La crisis ha convertido el estrecho de Ormuz en el principal frente de la guerra. Por esa vía transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, y la interrupción del tráfico ha vuelto a presionar los precios de la energía, las primas de los seguros y el transporte marítimo. Muchos buques permanecen fondeados o utilizan rutas próximas a la costa de Omán para evitar las aguas controladas por Irán.
Trump mantiene una estrategia doble: autoriza nuevos bombardeos y, al mismo tiempo, permite que continúen las conversaciones. El viernes confirmó que Teherán había pedido reanudar el diálogo, pero añadió que «el alto el fuego ha terminado». Horas antes había advertido de que mil misiles estadounidenses estaban preparados para responder si Irán intentaba asesinarlo.
El nuevo líder supremo iraní, Mojtabá Jamenei, hijo y sucesor del ayatolá Ali Jamenei, muerto en los ataques estadounidenses e israelíes de febrero, prometió este sábado vengar a su padre y a las demás víctimas de la guerra. La amenaza personal contra Trump y la presión de los sectores más duros de la Guardia Revolucionaria reducen todavía más el margen de los negociadores iraníes.
La escalada llegó mientras los ministros de Exteriores de Irán y Omán se reunían en la capital de este último, Muscat, para buscar un mecanismo de navegación. Omán propone mantener abierto el canal situado en sus aguas sin cobrar tasas, mientras Irán insiste en supervisar o autorizar el tráfico por el lado iraní. Las partes acordaron seguir hablando, pero no anunciaron ningún avance concreto.
El Gobierno de Pedro Sánchez se ha negado a respaldar la campaña militar contra Irán y ha limitado la utilización ofensiva de las bases de Rota y Morón. Trump vinculó esta semana esa posición con el gasto español en defensa y ordenó preparar posibles represalias comerciales contra productos españoles tras la cumbre de la OTAN en Ankara.
Antes del inicio de la guerra, el 28 de febrero, el estrecho de Ormuz permanecía abierto al tráfico internacional. Tres semanas después del acuerdo impulsado por Trump, ya no es así. Los objetivos manifiestos de Trump eran la desnuclearización y el desarme de Irán, algo que ahora queda en segundo plano.