Millones de iraníes acompañan el cortejo fúnebre de Jamenéi en Teherán al grito de «nos levantaremos»

Mónica Pérez
M. Pérez MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Una multitud asiste a la procesión fúnebre del difunto Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei.
Una multitud asiste a la procesión fúnebre del difunto Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Office of the Iranian Supreme Le | REUTERS

Israel reitera sus amenazas y afirma que «cualquier líder iraní que intente impulsar plan para destruir Israel será también eliminado»

06 jul 2026 . Actualizado a las 13:17 h.

Una inmensa multitud, compuesta por millones de personas, acompaña este lunes el féretro del asesinado líder supremo, Alí Jamenéi, por las calles de Teherán. Después de dos días de oración en la Gran Mezquita Masala, el cuerpo del exmandatario ha sido instalado en la plataforma de un camión para un recorrido fúnebre desde la plaza de la Revolución hasta la de la Libertad, en un ritual que comprende en su totalidad unas diez horas para permitir que el pueblo persa se despida de su jefe espiritual y político.

El gentío es abrumador. El vehículo apenas ha podido circular por las arterias abarrotadas. Todo el entorno, desde las calles Damavand y Enghelab, la plaza Imam Hussein o la autopista Shahid Lashkari, se encuentra colapsado por los ciudadanos que marchan a pie bajo un lema común: «Nos levantaremos». Los asistentes portan numerosos retratos de Alí Jamenéi y de su hijo, Mojtaba, que continúa sin aparecer en los ceremoniales por razones de seguridad, según la Guardia Revolucionaria.

El aparato que protege al nuevo Líder Supremo sostiene que su presencia podría desencadenar un ataque de Israel o una operación de seguimiento para descubrir su búnker y atentar contra él posteriormente. Otra versión divulgada por la oposición en el exilio y los servicios de Inteligencia occidentales es que Mojtaba sufre secuelas tan graves del bombardeo que acabó con la vida de su padre el pasado 28 de febrero que imposibilitan su aparición en público.

De una u otra forma, los fieles al régimen reivindican su autoridad en las calles al paso del féretro de su progenitor, de igual manera que claman «Abajo Estados Unidos» y enseñan retratos de Donald Trump dentro de una diana. En un largo discurso, el presidente iraní ha recordado a su homólogo estadounidense para negar que las muestras de dolor de los iraníes estos días sean «fingidas», como dijo el líder republicano el sábado en una breve entrevista en Washington. «Esta grandeza, estas lágrimas que brotan de los ojos de niñas, hombres y niños, no es algo que se pueda crear por encargo. Las lágrimas nacen del dolor y la tristeza que se sienten en el interior de una persona, y el mundo ve esta verdad», ha expresado Masoud Pezeshkian.

El jefe del Estado persa está considerado como un reformista dentro del propio sistema, pero en esta ocasión se ha mostrado especialmente poco conciliador con Estados Unidos, con el que su Gobierno volverá a negociar una paz definitiva tras el luto nacional. Así, Pezeshkian acusó a Israel de «todos los crímenes que se están cometiendo en la región, con el apoyo de Estados Unidos y los países europeos». Y añadió que el funeral de Alí Jamenéi va más lejos de una despedida y se ha convertido en «un compromiso para seguir adelante». «Al comenzar esta guerra, el enemigo alteró la geografía de la región, pero en realidad fortaleció la unidad y la cohesión entre los musulmanes», advirtió.

Sus palabras sintonizan con las de algunos expertos en Oriente Medio, que no recuerdan una fidelidad tan numerosa como la mostrada estos días por los iraníes, y aún más cuando en diciembre pasado decenas de miles de ellos se movilizaron precisamente contra el régimen por las penurias económicas de la nación. Las manifestaciones, que pedían libertad y un cambio en el sistema de gobierno, fueron duramente reprimidas. Solo en enero, con el ejército y los paramilitares abriendo fuego contra los civiles, Teherán terminó reconociendo la existencia de 3.117 muertos, aunque distintas organizaciones humanitarias elevaron posteriormente este dramático balance a más de 16.000 víctimas mortales.

Sin embargo, la sensación de unidad y de desafío de los iraníes después de más de 120 días de conflicto está al alza. Desde luego, mucho más que las aspiraciones del presidente estadounidense de que la población se levantara contra el régimen al comienzo de la guerra.

La presencia este domingo de tres hijos de Alí Jamenéi en las oraciones en la Mezquita, así como de los escasos miembros de la vieja cúpula de la república que no han sido abatidos por los ataques israelíes y estadounidenses, parece haber galvanizado de nuevo a las masas y renovado los mensajes retadores. El comandante en jefe del ejército, el general Amir Hatami, prometió que Irán no dejará salir «impunes» a los responsables del asesinato del ex líder supremo. «Quienes cometieron este crimen deben saber que la nación iraní y todos nosotros jamás cejaremos en nuestra búsqueda y exigencia de justicia, y no dejaremos impunes a quienes martirizaron a nuestro líder», advirtió.

Muestras de buena sintonía

Este fin de semana, la cúpula del régimen escenificó sus buenas relaciones con los grupos proxie iraníes. En una nueva demostración de que las alianzas siguen firmes, recibió a la familia de Hasán Nasralá, el secretario general de Hezbolá asesinado durante un bombardeo israelí en el 2024, y estrecho lazos con la cúpula de Hamás en una reunión donde las dos partes concluyeron que EE.UU. es el gran «derrotado» de la crisis en Oriente Medio.

Durante la entrevista entre el presidente del Parlamento, y a la sazón cabeza de la negociación con la Casa Blanca, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el jefe del buró político de la organización palestina, Mohamed Darwish, ambos coincidieron en que el memorando de entendimiento negociado entre Teherán y Washington representa «una gran victoria para el frente de resistencia». Ghalibaf recomendó a su interlocutor que utilice en Gaza la misma técnica de negociación empleada por los iraníes, basada en la combinación de fuerza y diplomacia, en alusión al bloqueo de Ormuz y la resistencia militar desde el primer día de los combates. Y en un lenguaje muy alejado de cualquier tono conciliador, el presidente de la Asamblea persa prometió mantener la ayuda de Teherán a Hamás, «mediante misiles si es necesario, mediante presión política si hace falta».

La procesión fúnebre de este lunes por las calles de la capital precede a otros tres días de ceremoniales. Está concebida para que el país pueda dar su adiós a Alí Jamenéi, dadas las limitaciones de la Gran Mezquita para acoger a todos los asistentes. Muchos han pasado día y noche desde el viernes en la explanada del complejo, rezando bajo un sol abrasador solo aliviado por 7.000 aspersores de agua estratégicamente colocados por la organización. Se espera que veinte millones de personas hayan pasado por Teherán durante los ceremoniales al caer la noche de este lunes, casi el doble de la multitud que acudió al funeral de Jomeini, el líder de la Revolución, en 1989. El general Hassan Hassanzadeh, de la Guardia Revolucionaria, ha hecho un llamamiento a los peregrinos para que se desplacen «pacíficamente» al punto final del cortejo, la plaza de la Libertad. Hace 37 años, las exequias por Jomeini acabaron abruptamente cuando el gentío se lanzó sobre el féretro para tocar las ropas del ayatolá. Hubo ocho muertos y un millar de heridos.

«El asesino fue asesinado»

Durante la jornada, el ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha reiterado sus amenazas contra la cúpula iraní y ha recalcado que Jamenéi «fue asesinado por Israel porque activó y encabezó un plan para destruir a Israel». «El asesino fue asesinado», ha dicho, antes de agregar que «cualquier líder iraní que intente impulsar plan para destruir Israel será también eliminado».

Katz ha señalado además que, si bien la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel «eliminó la amenaza inmediata de la destrucción de Israel y dañó de forma significativa las capacidades estratégicas de Irán», el país está «preparado» para «defenderse de nuevo por sí mismo, en cualquier momento y ante cualquier amenaza», según ha recogido el diario The Times of Israel.