Trump apunta que si Israel no puede con Hezbolá, «Siria hará el trabajo»

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la cumnbre del G7 ayer en Francia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la cumnbre del G7 ayer en Francia. YONHAP | EFE

La CIA sospecha que Irán no cumplirá sus compromisos nucleares

16 jun 2026 . Actualizado a las 21:28 h.

La paz anunciada por EE.UU. e Irán da un paso hacia atrás. Donald Trump, desde el G7, volvió a referirse al Líbano como uno de los puntos calientes del documento que firmó el domingo y aseguró que, «si Israel no puede hacer el trabajo» de acabar con el partido-milicia Hezbolá «sin matar a todos los demás, Siria hará el trabajo». Esta declaración no tuvo comentarios por parte de Damasco, pero choca de frente con la exigencia de Teherán de acabar con las hostilidades en el Líbano y podría poner el armisticio en la cuerda floja.

Desde hace semanas, el tono de Donald Trump contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha endurecido. Ayer se refirió a él y aseguró que no está «satisfecho» con cómo ha desarrollado la invasión del sur del Líbano, porque «están muriendo demasiadas personas, y no es necesario derribar un edificio de apartamentos cada vez que se busca a alguien». Por ello, apuntó a Damasco, antiguo feudo del grupo armado chií, como alternativa para acabar con la organización: «Ha logrado unir ese país de forma asombrosamente rápida. Es muy capaz y ha sido muy bueno conmigo. Ha protegido todo lo que le he pedido», citó.

Mohammad Baqer Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, insistió, no obstante, en que «los ocupantes [israelíes] deben retirarse de las zonas ocupadas y que el pueblo del sur de Líbano debe regresar a sus hogares con dignidad y orgullo», a la par que el titular de Exteriores persa, Abás Araqchi, recordó que «la guerra no termina sin que Israel se retire de los territorios libaneses que ha ocupado».

El presidente sirio, Ahmed al Sharaa, no se ha pronunciado a este respecto. Igualmente, es improbable que decida hacerse cargo de una operación dentro del Líbano. Un oficial del Ejército consultado por La Voz asegura que «los antiguos generales de Bachar al Asad huyeron al Líbano y desde ahí han intentado promover golpes en la costa». Concretamente, apunta al tráfico de armas por la frontera del país de los cedros que toca la provincia siria de Homs como ruta de las armas de Hezbolá que van a Latakia y Tartús, donde se han formado grupos clandestinos a la espera de activarse para golpear desde dentro. Pero una cosa es ocuparse de asuntos domésticos y otra hacerle la cama a Netanyahu, quien sigue sin retirar a sus tropas de una amplia zona del sur sirio.

Aunque EE.UU. y Turquía pueden presionar para cambiar el rumbo de la política de Al Sharaa —quien se rodea también de grupos extremistas descontentos con su alineamiento con Occidente—, el presidente sirio tampoco está dispuesto a aventurarse a una guerra contra un territorio que muchos sectores reivindican como parte histórica de Siria —ya ocupó el Líbano durante tres décadas— y que podría agravar la situación de su país, en proceso de recuperarse tras más de una década de guerra civil.

Desconfianza mutua

Mientras Damasco prepara su respuesta, los últimos preparativos para la firma de la paz continúan su rumbo. Ayer se dio a conocer, a través del Gobierno suizo, que el lujoso complejo de Bürgenstock acogerá la firma del documento de paz, el cual Trump aseguró que hará público «en los próximos días» durante una rueda de prensa en la que comentará todos los puntos del mismo «para que la prensa lo cubra con precisión». El optimismo interno sigue siendo escaso. Si Teherán expresó hace dos días que no se fía de la palabra de Washington, ayer el director de la CIA, John Ratcliffe, comunicó al presidente que la inteligencia no confía en que los dirigentes iraníes vayan a acatar las exigencias nucleares de la Casa Blanca.

Según detalló un funcionario estadounidense al digital Axios, las escuchas a los mandatarios persas contrastan con el tono de las negociaciones, y tanto el secretario de Estado, Marco Rubio, como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, mostraron también su escepticismo sobre las negociaciones nucleares. Lo que sí parece claro es que el estrecho de Ormuz abrirá al completo. El Gobierno de España se sumó por primera vez a una declaración conjunta promovida por el Reino Unido, Francia, Alemania e Italia para pedir la libre circulación por el canal y así facilitar el flujo comercial de crudo.

Nueva amenaza de una dura respuesta si siguen los ataques en el Líbano

El alto el fuego no ha supuesto un cese de las hostilidades en el frente libanés. De hecho, en las últimas 24 horas, al menos cuatro personas murieron en dos ataques con drones. En la zona de Nabatieh, según fuentes de seguridad, el ejército israelí está intentando ocupar más territorio y la artillería castigó un día más las colinas de Ali al Taher. Precisamente por ello, al cierre de esta edición el Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, uno de los principales mandos del Ejército de Irán, lanzaba una amenaza a Israel con una «dura respuesta» si no pone fin a sus ataques contra Líbano y tildaba al «Ejército sionista de asesinar niños».