Israel y Líbano pactan un alto el fuego vinculado al cese de los ataques de Hezbolá

Mikel Ayestaran ESTAMBUL / COLPISA

INTERNACIONAL

Reunión de las delegaciones israelíes y libanesas que negocian en Washington
Reunión de las delegaciones israelíes y libanesas que negocian en Washington Nathan Howard | REUTERS

Trump asegura que en Irán podría haber acuerdo «este fin de semana», pese a que continúa el intercambio de fuego

04 jun 2026 . Actualizado a las 07:46 h.

Los embajadores de Israel y Líbano volvieron a reunirse ayer en Washington por cuarta vez y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo que esperaba que esta nueva ronda de conversaciones concluyese con una declaración conjunta y un plan de acción para mejorar la seguridad en Líbano. Apenas unas horas después, ambas partes daban cumplimiento al deseo del anfitrión. Esta pasada medianoche, se hacía pública una declaración en la que se afirma que «como resultado de las negociaciones lideradas por Estados Unidos, Israel y Líbano han acordado aplicar un alto el fuego».

El cese de las hostilidades en Líbano es una de las condiciones impuestas por Irán para alcanzar un acuerdo de paz global, por lo que el acuerdo alcanzado anoche podría ayudar a engrasar las negociaciones que mantiene a su vez Estados Unidos con el régimen de los ayatolás. Ayer mismo, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, insistía en una entrevista concedida a la cadena de televisión Al Mayadeen en que «habrá un único destino para el fin de esta guerra en Irán, la región y Líbano. Es decir, o la guerra termina en ambos lugares o continúa en los dos».

El pacto suscrito por Israel, Líbano y Estados Unidos establece, eso sí, que la tregua «está supeditada al cese total de las hostilidades por parte de Hezbolá y a la evacuación de todos los miembros de Hezbolá de las zonas situadas al sur del río Litani». El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ya dijo ayer que «si queremos salvar Líbano, si queremos una paz entre libaneses e israelíes -como yo deseo-, debemos desarmar a Hezbolá y desmilitarizar la zona».

Lo ocurrido a lo largo de la jornada no apuntaba precisamente en la dirección de un avance en la vía diplomática. Pese al anuncio de Trump del lunes sobre una nueva ecuación en Líbano en la que los judíos no atacarían Beirut a cambio de que Hezbolá no dispare a las comunidades del norte de Israel -en el fondo, lo mismo que recoge la declaración conjunta de ayer-, la violencia volvió a imponerse en este escenario a lo largo del miércoles. Israel alcanzó con un dron un vehículo en la carretera principal entre el sur del país y Beirut, muy cerca de la capital, en la zona de Khaldeh, y la milicia chií respondió con el lanzamiento de drones y misiles contra asentamientos y ciudades del norte del país hebreo. Los israelíes siguieron además con sus bombardeos en el sur y mataron a tres paramédicos y a un soldado libanés. Otro resultó herido.

El Canal 13 del Estado hebreo, citando a responsables de seguridad, recogió que el Ejército probablemente atacará Beirut «en los próximos días» y el jefe de los militares, Eyal Zamir, dejó claro que «para nuestras tropas no hay alto el fuego». Todo ello antes de que llegara un acuerdo que aún habrá que ver si tiene efectos prácticos. Para empezar, porque el Gobierno libanés no tiene control sobre Hezbolá. Y en cuanto a Israel, los sectores más radicales no cesan en su presión sobre Netanyahu para que mantenga el pulso belicista.

El acuerdo entre Líbano e Israel contempla también la creación de «zonas piloto» que estarán bajo control del ejército libanés. Marco Rubio ya había afirmado horas antes de hacerse público el acuerdo que el objetivo era reforzar a las fuerzas armadas del país para que puedan controlar todo su territorio. Este y el resto de los puntos se continuarán desarrollando en una nueva ronda de conversaciones que tendrá lugar durante la semana del 22 de junio con miras a un «acuerdo global», según el comunicado difundido al término del encuentro.

Ataques iraníes en el Golfo

El avance en el frente israelo-libanés, al menos sobre el papel, contrasta con lo ocurrido en en las últimas horas sobre el terreno. Al menos una persona murió y 63 resultaron heridas en Kuwait tras un ataque iraní con decenas de misiles y drones, que alcanzó el aeropuerto internacional y obligó a suspender los vuelos. Así, Estados Unidos e Irán siguen estirando los límites del alto el fuego y sus ejércitos volvieron a chocar a orillas de Ormuz. El Pentágono informó de una «operación de autodefensa» en la isla de Qeshm y Teherán respondió con bombardeos contra Baréin, por primera vez, y Kuwait, por segunda ocasión en 72 horas.

En medio de la escalada, Donald Trump insistió en que el acuerdo con los iraníes está próximo. El presidente de EE.UU. aseguró que las negociaciones «van muy bien» y que de hecho podrían concluir con un acuerdo «este fin de semana», aunque también dejó la puerta abierta a que sus previsiones no se cumplan y que en ese caso, de nuevo la amenaza, Estados Unidos podría «aguantar otras dos o tres semanas y acabar con todos». El republicano había insistido previamente en que «no podemos permitir que tengan un arma nuclear, y ellos ya han aceptado que no la tendrán». La república islámica insiste en que el programa nuclear se negociará en una segunda fase, después de que se firme el final definitivo de la guerra en todos los frentes, Líbano incluido.

Ormuz volvió a registrar un choque directo entre estadounidenses e iraníes y el Golfo pagó las consecuencias con una respuesta mortal que la Guardia Revolucionaria presentó como «una lección para Estados Unidos». El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, defendió los ataques contra Kuwait y Baréin, sede de la Quinta Flota estadounidense, como acciones de «autodefensa» -el mismo término que usa el Pentágono en sus operaciones contra Irán-, ya que el enemigo emplea sus bases militares en estos países para sus operaciones.

La escalada continúa y amenaza el frágil alto el fuego, aunque la sensación es que la diplomacia sigue muy activa entre bastidores. Hasta que todo esté firmado, nada está cerrado y por eso los actores implicados intentan aprovechar la situación para ganar posiciones antes de que se alcance un acuerdo definitivo.