Hezbolá rechaza una tregua para el Líbano mientras Israel sigue atacando
INTERNACIONAL
Un casco azul serbio perdió la vida y dos españoles quedaron heridos en un ataque que alcanzó a la base española Miguel de Cervantes
04 jun 2026 . Actualizado a las 21:28 h.El alto el fuego anunciado por Estados Unidos tras la cuarta reunión en Washington entre los enviados de los Gobiernos libanés e israelí no se cumplió sobre el terreno. Un sargento serbio de 37 años resultó muerto y otros dos cascos azules españoles sufrieron heridas leves en un ataque con morteros en el sur de Líbano contra la base militar bajo mando de España Miguel de Cervantes, según confirmó el Ministerio de Defensa. Cuatro proyectiles fueron lanzados contra estas instalaciones de Naciones Unidas cercanas a la localidad de Marjayún. Aunque aún no está clara la autoría de la agresión, Israel responsabiliza a la milicia chií Hezbolá. Los dos soldados españoles ya han sido dados de alta. «Los ataques deliberados contra pacificadores son violaciones graves de la ley humanitaria internacional y de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, y podrían equivaler a crímenes de guerra», advirtió la ONU.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su «condena más absoluta a la violencia» y su apoyo «a quienes se juegan la vida por defender la paz bajo la bandera de las Naciones Unidas». «Esperamos que todas las partes cumplan íntegramente el alto al fuego anunciado ayer (por el miércoles) y que las hostilidades terminen. La paz es el único futuro». El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, denunció el ataque y pidió que «se investigue» y sus autores «sean llevados ante la Justicia internacional».
La tregua no llega. Israel siguió con los bombardeos, que dejaron al menos cuatro muertos , y Hezbolá con el lanzamiento de cohetes y drones, que hicieron saltar las sirenas al norte de Israel. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró que sus tropas «continuarán con las operaciones terrestres y de fuego y permanecerán en la zona de seguridad de Líbano». El líder de Hezbolá, Naím Qasam, replicó que «mientras nuestros pueblos sigan siendo bombardeados y nuestra gente siga muriendo, el norte de Israel no estará seguro» y calificó el acuerdo de tregua de «rendición y derrota». La milicia chií acata a las órdenes de Teherán, no las de Beirut, y la Guardia Revolucionaria indicó que «la exigencia mínima de la resistencia es la retirada del régimen usurpador (Israel) a las posiciones que ocupaba antes del inicio de la guerra de 40 días». Con la solución para la reapertura de Ormuz en el limbo, Líbano se ha convertido en el segundo foco del pulso diplomático entre Estados Unidos e Irán. Donald Trump dijo que se trata de un «frente diferente», pero en Teherán insisten que no aceptarán un acuerdo que no extienda el alto el fuego al conflicto libanés. Hezbolá pierde territorio y efectivos cada día, pero mantiene el pulso gracias al uso de drones FPV y resiste con el objetivo de que el alto el fuego llegue como parte del acuerdo entre Mojaba Jamenéi y Trump, y no entre Joseph Aoun y Benjamín Netanyahu.
El acuerdo anunciado el miércoles por Washington queda condicionado al cese total de los ataques de Hezbolá y a la evacuación de todos sus combatientes del sector situado al sur del río Litani. Estas son las exigencias de Israel en cada uno de los últimos acuerdos de tregua que ha alcanzado con Líbano, pero nunca se cumplen. El texto recoge que se crearán «zonas piloto» con apoyo de Estados Unidos en las que el ejército libanés ejercerá el control exclusivo, pero no indica cuáles serán las concesiones que realizarán los israelíes. Con el avance de Israel y la destrucción total de las localidades próximas a la frontera, donde se aplica la misma estrategia de tierra quemada que se empleó en Gaza, el Partido de Dios no tiene razones para acatar el acuerdo y el gobierno libanés no tiene fuerza para imponer sus términos a la milicia.
Katz afirmó que, además de mantener las operaciones pese al alto el fuego, el ejército mantiene «la libertad de acción, con respaldo estadounidense, para atacar Beirut en respuesta a ataques contra comunidades y territorio israelí». Los ataques contra la capital son otra línea roja marcada por los iraníes, que esta semana amenazaron con suspender las negociaciones tras escuchar la amenaza de Netanyahu de bombardear los barrios del sur de Beirut, bastión de Hezbolá. Esa amenaza del primer ministro fue el detonante de la llamada en la que Trump le llamó «jodido loco».
El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, criticó el acuerdo porque «es un grave error y las fantasías de algunos asesores están arrastrando al primer ministro a tomar decisiones equivocadas». Para el dirigente ultranacionalista sionista no se puede confiar en las autoridades de Beirut, «Hezbolá no ha abandonado la zona al sur del Litani y el ejército libanés no tiene capacidad para imponer su evacuación. El Estado libanés es socio de Hezbolá».
«Unidad nacional»
El anuncio del supuesto «alto el fuego» se produjo en una jornada en la que la misión de paz de la ONU (Finul) informó de un ataque con morteros contra los cascos azules que dejó un soldado serbio muerto y dos españoles heridos. El ejército israelí acusó a Hezbolá del lanzamiento de los cuatro proyectiles que impactaron en la base española Miguel de Cervantes, en Marjayún. El mandato de la Finul expira a finales del 2026 tras su última renovación y se espera la retirada gradual de los cascos azules durante el próximo año. Ese vacío lo debería llenar el ejército libanés, aunque de momento está muy lejos de poder hacerlo.
Desde Irán siguieron muy de cerca la evolución del frente libanés y el líder supremo, Mojaba Jamenéi, reapareció con un nuevo discurso por escrito en el que llamó a la unidad nacional ante el plan de Estados Unidos e Israel de intentar sembrar divisiones entre los iraníes tras haber «sufrido una derrota». Jamenéi, que sigue en paradero desconocido, no mencionó a Trump, quien dijo que le gustaría reunirse con el líder supremo iraní «en algún momento», e insistió en la importancia de una unidad que el régimen islámico extiende a sus grupos aliados en la región como Hezbolá. Jamenéi sabe que, en caso de un nuevo ataque, la milicia libanesa, como las milicias chiíes de Irak o los hutíes de Yemen, volverá a jugar un papel clave en el modelo de guerra asimétrica y multi frentes que les permite hacer frente al enorme potencial de sus enemigos.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos se atrevió a apuntar a que las negociaciones con las autoridades de Irán podrían concluir con un acuerdo de paz «este fin de semana», pese al intercambio de ataques entre Washington y Teherán de los últimos días y las acusaciones cruzadas sobre violaciones del alto el fuego de abril.