Magyar emula a Orbán y bloquea reformas que la UE exige a Hungría

Rosalía Sánchez BERLÍN / COLPISA

INTERNACIONAL

Magyar en una conferencia en Viena
Magyar en una conferencia en Viena CONTACTO vía Europa Press | EUROPAPRESS

El nuevo Gobierno se opone a realizar los cambios fiscales y en las pensiones que le demanda Bruselas para acceder a fondos europeos

25 may 2026 . Actualizado a las 20:00 h.

La prensa húngara recoge a diario titulares que demuestran la ruptura del nuevo Gobierno con el de Viktor Orbán. El último se refiere a la decisión de Péter Magyar de reducir a la mitad la retribución que cobrará como primer ministro, poniendo así distancia con el interesado uso del dinero público que se había extendido sin freno en el anterior sistema. En lo referido a la UE también ha dado muestras de cambio: una orientación más europeísta y la promesa de que no usará el veto como arma. Pero en lo referente a las reformas, el actual jefe del Ejecutivo (investido hace poco más de dos semanas) da señales de resistencia similares a las de su antecesor. En las negociaciones técnicas entre Budapest y Bruselas sobre la liberación de miles de millones de la UE para Hungría, las reformas de pensiones y fiscales en particular se han encontrado por ahora con la resistencia de Magyar. El primer ministro alega que supondrían una carga adicional sobre el presupuesto estatal y su equipo está consiguiendo incluso que algunos de los hitos exigidos por Europa puedan simplificarse, aunque una prórroga del plazo está descartada.

Otra decisión que demuestra que Magyar es bastante más parecido a Orbán de lo que Europa creía es el restablecimiento de la prohibición de importar hasta una veintena de tipos de productos agrícolas originarios de Ucrania, impuesta por su antecesor en 2023, incluso después de que la UE sustituyera el régimen temporal de exención de aranceles por un acuerdo comercial el año pasado.

Carta a Von der Leyen

Magyar ha enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, donde expone sus líneas rojas para las próximas conversaciones. Aunque no se ha hecho público el contenido de la misiva, el nuevo líder húngaro ha descartado públicamente la abolición de los gravámenes especiales a los sectores energético y financiero. «La Comisión Europea, por ejemplo, espera que el Gobierno reduzca gradualmente algunos impuestos especiales. Por supuesto, esto también es en interés de la economía húngara. Sin embargo, en la situación presupuestaria actual, el Gobierno no puede prometer esto bajo ninguna circunstancia», explicó sobre una de sus negativas. Más de veinte expertos de la Comisión viajaron la semana pasada a Budapest para conversar sobre las condiciones para el desbloqueo de los fondos europeos y uno de ellos reconoce a este medio que no está siendo precisamente un camino de rosas. Para Magyar, el asunto de las pensiones es políticamente muy sensible porque fue una de sus promesas electorales centrales. Su partido, Tisza, garantizó que aumentaría las prestaciones mínimas y por debajo de la media a los jubilados.

Sin embargo, el plan de recuperación húngaro en el que confía la UE contempla medidas para hacer que el sistema de pensiones sea más sostenible y justo a largo plazo, lo que exige prescindir de subidas e incluso legislar bajadas. Al mismo tiempo, Bruselas exige simplificaciones en el sistema fiscal que reducirían el margen de maniobra presupuestario del nuevo gabinete.

Estos puntos forman parte de la lista de los 27 denominados «superhitos» y más de 368 metas individuales que Hungría debe cumplir para desbloquear los fondos europeos. Otro punto importante de controversia es la negativa de Budapest a implementar una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre el trato a los solicitantes de asilo. Como consecuencia, el Estado húngaro tiene que pagar actualmente una multa de un millón de euros diario. Actualmente, el país sigue sujeto a esta multa y Magyar busca una salida, pero sin rectificar completamente la posición.