La tregua gestionada por Trump permite que Putin y Lukashenko dirijan el evento desde la Plaza Roja, pero el armamento se queda en el frente de guerra
11 may 2026 . Actualizado a las 12:23 h.El escenario es el mismo, pero la pompa no. A las 10 —hora local— de este sábado en Moscú ha arrancado puntual el desfile militar que conmemora la victoria de Rusia en la Segunda Guerra Mundial, hoy hace 81 años, pero lo ha hecho con menos tropas sobre la Plaza Roja y apenas autoridades en la grada. Sí ha estado Vladímir Putin, acompañado de su fiel aliado Alexander Lukashenko, presidente de Bielorrusia, pero ni siquiera China ha enviado una delegación.
Las tropas de gala han desfilado durante 45 minutos —la mitad de la duración habitual— sin armamento pesado, porque ese está siendo utilizado en la invasión de Ucrania, pero al menos lo han hecho con tranquilidad, porque el viernes Trump logró arrancar a Putin y a Volodímir Zelenski una tregua de tres días que el presidente ucraniano se comprometió a honrar.
Así Putin ha podido subir al estrado para decir que «honran a quienes lucharon contra los nazis para luchar por la libertad de Europa», tratando de trazar un paralelismo con lo que Rusia está tratando de hacer en Ucrania, donde uno de sus objetivos era la «desnazificación» del vecino eslavo en una «operación militar especial» que está ya en su quinto año.
Como es habitual en estas ocasiones, el evento es del pueblo, para el pueblo, pero sin el pueblo: con la capital tomada por fuerzas armadas y con la mayor parte de sus principales arterias cortadas. Además, se han paralizado las telecomunicaciones, incluso los SMS, para evitar cualquier problema que pueda reflejar la debilidad del régimen.
Tropas norcoreanas
Tras un minuto de silencio, Putin ha alabado a quienes desarrollan el armamento que Rusia utiliza «para combatir a la OTAN» que es la gran amenaza para el país. «Tenemos la posibilidad de aguantarlo todo y todos tenemos que aportar lo que podamos para la victoria. Porque la victoria siempre será nuestra», ha dicho subiendo el tono hasta desembocar en los tres clásicos «hurra» acompañados de salvas de artillería y el himno nacional.
Después, un vídeo patriótico ha mostrado el trabajo que realizan los soldados rusos en territorio ucraniano, sustituyendo así el tradicional desfile de misiles y equipo pesado por el corazón de Moscú. Sí que han recorrido la Plaza Roja tropas de diferentes brigadas, a las que han acompañado también militares de Corea del Norte, sobre quienes el comentarista del acontecimiento ha dicho que «valientemente ayudaron a liberar la región de Kursk de los neonazis».
Uno de los platos fuertes ha sido el sobrevuelo de la capital rusa de cazas acrobáticos creando la tricolor del país euroasiático en el cielo. De cualquier manera, se trata de la conmemoración más deslucida y una vergüenza para Putin, que estaba convencido de que la invasión de Ucrania no llevaría más que unos días. A lo sumo, unas semanas.