Trump y Lula rebajan, a puerta cerrada, las tensiones entre EE.UU. y Brasil

Héctor Estepa
Héctor Estepa BOGOTÁ / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Imagen difundida por el presidente brasileño sobre el encuentro del que no hubo rueda de prensa conjunta
Imagen difundida por el presidente brasileño sobre el encuentro del que no hubo rueda de prensa conjunta @LulaOficial | EFE

No hubo rueda de prensa conjunta, a petición del presidente brasileño, que recordó a Trump que guerras como la Irán «no se sabe cómo acaban»

07 may 2026 . Actualizado a las 22:47 h.

Encuentro clave entre las dos mayores economías de América. Donald Trump se reunió este jueves en la Casa Blanca con Lula da Silva, después de meses de fuertes vaivenes en su relación y con objetivos claves en materias arancelarias, financieras y de seguridad. Ambos presidentes no empezaron con buen pie tras la vuelta del republicano a la Casa Blanca. Trump impuso el pasado verano un arancel del 50 % a Brasil entre críticas contra el juicio a su aliado ultraderechista Jair Bolsonaro, provocando una campaña de Lula en defensa de la soberanía de Brasil, que este jueves le recordó a Trump que guerras como la Irán «no se sabe cómo acaban».

Las tensiones se aliviaron con encuentros en la ONU y en Malasia y las cosas parecían arreglarse después de que Washington retirase la gran mayoría de los aranceles e incluso eliminase las sanciones contra Alexandre de Moraes, el juez instructor del caso contra Bolsonaro. A pesar de ello recientemente se ha vuelto a enrarecer el ambiente por la expulsión recíproca de dos funcionarios y las críticas de Lula a la captura de Nicolás Maduro y a la guerra de Irán.

El tema de los aranceles estuvo sobre la mesa. Subyacen todavía algunas tarifas a la carne brasileña y Trump entiende, según los analistas, que están encareciendo los precios del producto en EE.UU. como en verano sucedió con los aranceles al café, que hicieron subir el valor del grano en las ciudades estadounidenses. Por eso se esperaba algún tipo de acuerdo arancelario. No hubo el clásico encuentro de ambos mandatarios con la prensa a petición de Lula, que, no obstante, difundió el vídeo de su llegada a la Casa Blanca y atendió a los medios poco después: «Me voy de Estados Unidos con un importante paso adelante en la consolidación de las relaciones democráticas e históricas», dijo, y añadió que las dos mayores democracias del hemisferio occidental —es decir, Brasil y Estados Unidos— «pueden servir de ejemplo para el mundo». El presidente de Estados Unidos, por su parte, solo desveló en redes sociales que la reunión con el brasileño fue «muy bien» y que abordaron «muchos temas», entre ellos aranceles y comercio. Añadió que sus representantes tenían previsto reunirse en los próximos meses para tratar ciertos aspectos clave.

A nivel económico está pendiente de resolverse un entuerto en torno al Pix, el sistema de transferencias implementado por el Banco Central brasileño, no solo por vía telefónica, sino también por QR y datáfono, que está minando el espacio de las estadounidenses Visa y Master Card en Brasil, un mercado de 220 millones de habitantes. La Oficina de Representación Comercial de EE.UU. ha abierto expediente y considera a Pix como lesivo para empresas extranjeras del sector de pagos, lo que puede anticipar sanciones ante una defensa a ultranza del sistema por parte de Lula.

Washington reclama también avances a nivel seguridad y la designación de los mayores carteles de Brasil, el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho, como organizaciones terroristas, a lo que Lula es reacio, y se hablará también de tierras raras porque el gigante sudamericano tiene las segundas mayores reservas mundiales y Washington ansía acceder a ellas. Entre bastidores se comentó en su día que Trump relajó su postura con respecto a Lula para lograr pactos en torno a esos materiales. Después de más de dos horas de reunión a puerta cerrada, las únicas imágenes del encuentro las colgó el presidente brasileño en las redes sociales.