El diputado soberanista y empresario mantiene contactos con los círculos MAGA, además del independentismo catalán, y busca negociar con Washington
05 may 2026 . Actualizado a las 17:38 h.Donald Trump no se rinde. Estados Unidos ha llegado a un principio de acuerdo con Dinamarca —cuyos detalles están todavía por negociar— y la presencia de tropas de la OTAN patrullando las calles de Nuuk, la capital de Groenlandia, parece tranquilizar de momento a la población. Pero desde la Casa Blanca se sigue trabajando en el proyecto de hacerse con su control, y se cuenta con un aliado que, silenciosamente, ejerce desde la isla ártica el papel de «quinta columna». Se trata de Pele Broberg, aviador y empresario nacionalista, apartado de los centros de poder groenlandeses, que asesora a Washington desde su tierra natal. Uno de los contactos probados de Broberg es Drew Horn, empresario y exasesor de Energía de Estados Unidos durante el primer mandato de Trump. Horn está involucrado en varios proyectos estratégicos en Groenlandia y ha sido señalado por medios daneses y norteamericanos como promotor de la influencia proestadounidense en la zona. Él mismo ha confirmado conversaciones telefónicas con Broberg, a partir de las cuales ha enviado informes al Departamento de Estado. Su relación fluida tanto con Marco Rubio como con Howard Lutnick le confiere un estatus extraoficial privilegiado, y sus «buenas migas» con Broberg datan de cuando este último era ministro regional de
Aunque nació en Copenhague, Broberg es una de las figuras más singulares, polémicas y persistentes de la política nacionalista groenlandesa. Empresario, piloto comercial y agitador político de larga trayectoria, ha construido su carrera sobre una idea fija: Groenlandia debe emanciparse de Dinamarca y negociar directamente con las grandes potencias, especialmente con Estados Unidos. Su salto a la política llegó de la mano de Naleraq, el partido soberanista fundado por el histórico líder Jonathan Motzfeldt y reconfigurado más tarde por Hans Enoksen. Desde el principio, destacó por su estilo directo, su dominio del inglés y su capacidad para moverse con soltura en debates sobre economía, comercio y relaciones exteriores.
Logró gran visibilidad internacional en 2019, cuando Trump, desde la presidencia, expresó por primera vez de forma pública su interés en comprar Groenlandia. Mientras la mayoría de los políticos daneses y groenlandeses reaccionaron con indignación, Broberg sugirió la negociación directa sin pasar por Copenhague. Veía en el estilo transaccional del líder republicano una oportunidad para avanzar en la autonomía de la isla.
«Verdaderos groenlandeses»
En abril de 2021, cuando el partido Inuit Ataqatigiit (IA) ganó las elecciones al Inatsisartut (Parlamento de Groenlandia), formó gobierno con Naleraq y Broberg asumió la cartera regional de Exteriores con el objetivo declarado de ampliar la autonomía de la isla. Desde el primer día, supuso una piedra en el zapato para Múte Bourup Egede, el líder de IA, quien encontró la forma de apartarlo a raíz de unas declaraciones en las que Broberg defendió que solo las personas de ascendencia inuit debían ser consideradas «verdaderos groenlandeses» en el contexto de las estadísticas oficiales. Fue destituido tras solo seis meses en el cargo.
Su actuación, sin embargo, había llamado la atención de varios empresarios estadounidenses interesados en este enclave del Ártico, quienes desde entonces han cultivado una relación de confianza con él. «Cuando Broberg defiende la idea de que Groenlandia debe controlar sus propios recursos naturales, desde la pesca hasta los minerales estratégicos, se refiere a que debe hacerlo sin interferencia danesa, pero acepta que lo haga bajo tutela estadounidense», explica Aqqaluk Lynge, cofundador y expresidente del partido de izquierda IA. Lynge afirma que la conexión de este empresario con el movimiento MAGA se asemeja a la actividad de una quinta columna: «Es una situación muy grave que un político groenlandés esté ayudando al presidente de Estados Unidos a tomar el control de su propio país», lamenta.
En su búsqueda de apoyos, Broberg se ha relacionado también con el independentismo catalán. Presentado por la activista Anna Arqué, participó como invitado en la Universidad Catalana de Verano en 2023, donde abogó por la independencia «directa» frente a la «doble moral» de partidos que retrasan o condicionan el proyecto.
En calidad de diputado desde 2018, ha volcado ahora sus contactos hacia Washington, desde donde recibe esperanzas de un nuevo estatus groenlandés más beneficioso para la isla. Sus detractores sospechan que puede estar aprovechando su cargo para trasladar información interna valiosa sobre el Gobierno de Nuuk. Broberg, sin embargo, no se siente aludido por estas críticas: «Soy político», zanja. «Lidero un proceso de independencia en Groenlandia, por lo que intentar decir que no puedo hablar con nadie, o tratar de presentarlo como si tuviese un interés oculto con Estados Unidos, no tiene sentido».